4.4.07

Video 6th SUA Students Festival - Salsa Dance

Sube el volumen de tu Pc o Movil y disfruta este Video de un rico y maravilloso baile de Salsa de los estudiantes de Soka University de America en su Festival. La musica es de Buena Vista Social Club

Chanting for Love Video

Maravilloso video de las Divisiones Juveniles de SGI USA en Knoxville Tennessee (en ingles)

1.4.07

Emergiendo de las sombras del armamento nuclear

Por DAISAKU IKEDA
fecha de publicación: 25-03-2007, 23:59 hrs.
The Japan Times
Bajo convenio de entendimiento entre la Soka Gakkai de México y el periódico EL INFORMADOR.
(C) Todos los derechos reservados.
"En todos los momentos de la Historia, se escuchan pocas pero valiosas voces que claman por justicia. Sin embargo, es ahora, más que nunca, que estas voces deben alzarse por encima del estruendo que producen la violencia y el odio".
Estas célebres palabras son del doctor Joseph Rotblat, quien por muchos años dirigió las Conferencias Pugwash sobre Ciencia y Asuntos Mundiales, una organización global que labora por la paz y por la abolición de las armas nucleares.
Rotblat falleció en agosto el año pasado, mes que marcó el 60o. aniversario de los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki. Tenía 96 años de edad. En la fase final de su vida, expresó una y otra vez su fuerte preocupación ante la crónica ausencia de progreso hacia el desarme nuclear, y ante la creciente amenaza de la proliferación nuclear.
El sorprendente desarrollo de la tecnología militar ha separado totalmente los actos de guerra de las realidades y los sentimientos humanos. En sólo un instante, se pierden vidas irreemplazables, y quedan reducidas a escombros las amadas tierras que nos han visto crecer. Se silencian y se ignoran los gritos desesperados de las víctimas y sus familias. Y dentro de este enorme sistema de violencia –en cuya cima se encuentran suspendidas las armas nucleares– los seres humanos dejan de ser vistos como manifestaciones de la vida. No son más que objetos.
Frente a tan severos retos, la comunidad internacional se encuentra inmersa en una creciente sensación de impotencia y desesperación, inclinada a considerar que la posibilidad de la abolición de armamento nuclear no pasa de ser un sueño imposible.
La paz es una competencia entre la desesperación y la esperanza, entre la carencia de los instrumentos para lograrla y la persistencia en el compromiso. Mientras más impotencia se inserta en las raíces de la conciencia de las personas, mayor será su tendencia a recurrir a la fuerza. La impotencia alimenta la violencia.
Pero han sido los seres humanos quienes le han dado vida a estos instrumentos de infernal destrucción. No puede ser que la capacidad para eliminarlos esté más allá de la sabiduría humana.
Las Conferencias Pugwash fueron la base de las acciones de Rotblat. Éstas se llevaron a cabo por primera vez en 1957, año que fue testigo de una rápida aceleración en la carrera armamentista nuclear que llegó a engullir al planeta entero. El 8 de septiembre de ese mismo año, mi mentor, Josei Toda, emitió un llamado para la abolición de las armas nucleares. Toda presentó esta declaración ante unos 50 mil jóvenes que se habían reunido en Yokohama, en un día bendecido por el tipo de cielo hermoso y claro que se observa después de los tifones. Entonces dijo lo siguiente:
"Actualmente se está desarrollando un movimiento global que clama por un veto a las pruebas con armas atómicas o nucleares. Mi deseo es llegar incluso más lejos en cuanto a esto; quiero dejar al descubierto y eliminar las garras que yacen escondidas en lo profundo de este tipo de armamento. (...) Incluso si un país llegara a conquistar el mundo mediante el uso de las armas nucleares, quienes las hayan utilizado deben ser condenados como demonios y fuerzas negativas".
Toda escogió denunciar las armas nucleares en términos tan duros, y hasta estridentes, porque estaba determinado a dejar claro que, en su naturaleza esencial, las armas nucleares son un "mal absoluto", es decir, el mal que niega y socava el derecho colectivo que la raza humana tiene a vivir.
El apasionado llamado de Toda, fue expuesto a partir de una comprensión filosófica del funcionamiento interno de la vida. Fue una advertencia acerca del egoísmo demoníaco que busca que los demás se rindan ante nuestra voluntad. Toda captó que todo esto se encontraba condensado en el deseo de los estados de poseer armas de destrucción total.
La idea de que las armas nucleares funcionan para evitar las guerras y que, por lo tanto, son un "mal necesario" forma parte medular de lo que impide su abolición. Es una idea que debe ser atacada y vuelta pedazos.
Debido a que Toda veía las armas nucleares como un mal absoluto, logró trascender la ideología y los intereses nacionales; jamás fue confundido por los argumentos de la política de poder. Hoy, medio siglo después, el discurso sobre la detención del avance nuclear y sobre los ataques nucleares "limitados" se encuentra de nuevo en el tapete. Estoy convencido de que ese grito que provino del alma de Toda, enraizado en las más profundas dimensiones de la vida, refulge ahora con un brillo universal incluso mayor.
Si queremos eliminar las armas nucleares, es esencial una transformación fundamental del espíritu humano. Desde los bombardeos que se perpetraron contra Hiroshima y Nagasaki, hace más de 60 años, los sobrevivientes han transformado la desesperación en un sentido de misión a medida que han hecho llamados por la abolición de las armas nucleares. Siendo nosotros las personas que habitamos el mundo de hoy, es nuestra responsabilidad compartida –nuestro deber y nuestro derecho– actuar como herederos de este elevado trabajo de transformación interior, expandirlo y enaltecerlo hasta convertirlo en una lucha dedicada a eliminar la guerra misma.
En 1982, cuando se agudizaban las tensiones de la Guerra Fría, la Soka Gakkai Internacional (SGI) organizó, en la sede central de las Naciones Unidas en Nueva York, la exhibición "Armas nucleares: Una amenaza para el mundo". Esta muestra recorrió 16 países, entre ellos la Unión Soviética y China y otros países relacionados con las armas nucleares, y fue visitada por aproximadamente un millón 200 mil personas. Los miembros de la SGI también participaron activamente en la campaña Abolición Global 2000. El objetivo de estos y otros esfuerzos ha sido despertar los corazones de las personas que buscan la paz.
Para profundizar aún más este tipo de solidaridad entre las personas comunes, me gustaría hacer un llamado para la creación de una "Década de la acción de los pueblos del mundo en pro de la abolición nuclear", y la pronta celebración de una Cumbre Mundial para la Abolición Nuclear. Tales pasos no sólo reflejarán sino que también respaldarán un creciente consenso internacional orientado al desarme.
No hace falta decir que son los jóvenes quienes tienen sobre sus hombros los retos y las posibilidades del futuro. Sería, entonces, de gran valor que, previo a la Asamblea General de la ONU, se realice una reunión de jóvenes representantes del mundo entero en la que los líderes tengan una oportunidad para conocer los puntos de vista de la siguiente generación.

DAISAKU IKEDA es presidente de la Soka Gakkai Internacional. También es fundador de la Universidad Soka y del Instituto Toda de Investigación sobre la Paz Global

29.1.07

El Presidente de SGI pide el desarme nuclear, nuevos esfuerzos por la paz en Asia

Global News: "International News
El Presidente de SGI pide el desarme nuclear, nuevos esfuerzos por la paz en Asia

A EDITORES DE NOTICIAS INTERNACIONALES, POLÍTICA Y ASUNTOS NACIONALES:

TOKIO, 29 de enero /PRNewswire-USNewswire/ --
En respuesta a la acelerada amenaza de la proliferación de armas nucleares, el líder budista Daisaku Ikeda ha hecho un llamado para que se hagan nuevos esfuerzos para el desarme. En su anual Propuesta por la Paz, dada a conocer el 26 de enero, el presidente de Soka Gakkai International (SGI) insta por un nuevo movimiento global para el desarme y la abolición de armas nucleares; además, se hace eco del llamado de la Weapons of Mass Destruction Commission (Comisión de Armas de Destrucción Masiva -- la Comisión Blix) por una cumbre global sobre desarme.

Lograr la abolición de armas nucleares, dice Ikeda, requerirá una reorientación fundamental en nuestros valores, un despertar dentro de los individuos para convertirse en lo que el autor estadounidense Norman Cousins llamó 'conciencia en la especie'. Sin dicho cambio, dice Ikeda, 'será difícil en extremo salirnos del atolladero de la lógica de la intimidación, basada en la desconfianza, la sospecha y el miedo'.

Ikeda cita la declaración hecha por Josei Toda, segundo presidente de Soka Gakkai, hace 50 años -- en 1957 --, donde pedía la prohibición de todas las armas nucleares. La declaración de Toda se basaba en la perspectiva budista que considera a las armas nucleares como la encarnación máxima del potencial
agresivo y destructivo inherente a la vida humana. "La aguda opinión de Toda expuso la esencia de estas armas apocalípticascuya extrema capacidad destructora y poder letal podrían acabar con lacivilización humana y con la supervivencia de la humanidad como especie". Como la amenaza de las armas nucleares tiene impacto sobre todas laspersonas, los esfuerzos para resolver el problema no se pueden dejar a losgobernantes: es vital que se hagan esfuerzos desde las bases para aumentar laconciencia pública. A tal fin, Ikeda renueva su llamado para la adopción deuna década de acción de ONU por los pueblos del mundo para la abolición de lasarmas nucleares. Recordando el enorme sufrimiento que causó Japón a los pueblos de Asia enla II Guerra Mundial, Ikeda ha sido un constante defensor de mejoresrelaciones entre Japón y sus vecinos, en especial, de China. Propone un programa de diez años para mejorar la amistad entre China y Japón a partir de2008, con los Juegos Olímpicos de Pekín. La idea es presentar, cada año, temasindividuales, por ejemplo, un año de cooperación por la energía, un año decooperación por la protección medioambiental, etc. Ikeda continúa instando a una mayor integración en Asia, y a la eventualcreación de una Unión Asiática.

A tal fin, propone el establecimiento de una organización de Asia del este sobre medio ambiente y desarrollo. Dicha entidad se ocuparía de la presión en cuestiones de la región relacionadas con el logro del desarrollo sostenible y, a la vez, se ocuparía de dar un modelo para la cooperación en otras áreas, fortaleciendo el impulso hacia la integración.

Soka Gakkai International es un movimiento budista laico con 12 millones de miembros en 190 países y territorios alrededor del mundo. Sus actividades en cuanto a promover la paz, la cultura y la educación son parte de las antiguas tradiciones del humanismo budista. Daisaku Ikeda es presidente de SGI desde su fundación en Guam el 26 de enero de 1975; en esa misma fecha, todos los años desde 1983, hace propuestas por la paz.

24.1.07

Reunion de Daisaku Ikeda y ElBaradei

Reunión de Daisaku Ikeda con Mohamed ElBaradei
El 30 de noviembre, el ganador del Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), una organización intergubernamental que cuenta con el auspicio de las Naciones Unidas, se reunió con el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, en Tokio. El doctor ElBaradei y su esposa, Aida Elkachef, recibieron una cálida bienvenida por parte del líder de la SGI y de su esposa, Kaneko Ikeda, junto a representantes de la Soka Gakkai, en el edificio del periódico Seikyo Shimbun, situado en Shinanomachi, distrito de Shinjuku. Durante su encuentro, el doctor ElBaradei y el presidente Ikeda dialogaron sobre las medidas hacia la aseguración de una sociedad global libre de armas nucleares. Como jefe de la OIEA, el doctor ElBaradei se ha dedicado sinceramente a promover el desarme y la no proliferación nuclear, y el uso de la energía atómica para fines exclusivamente pacíficos. En 2005, fue reconocido por su excepcional liderazgo y compartió el Premio Nobel de la Paz con la OIEA por sus esfuerzos para prevenir la proliferación de las armas nucleares.
El presidente Ikeda elogió al director general de la OIEA por iniciar diálogos hacia la concreción del desarme y la no proliferación de las armas nucleares. También puso énfasis en la amenaza nuclear que proyecta una sombra en todas las formas de vida, y que constituye una de las mayores preocupaciones de la humanidad; y expresó su admiración hacia el doctor ElBaradei por sus tenaces esfuerzos para avanzar a pesar de las arduas cuestiones del desarme y la no proliferación.
El doctor ElBaradei respondió que él es una persona corriente que siempre se guió por su conciencia y por el sentido común. Expresó su convicción de que la paz del mundo sólo será posible cuando todas las personas coincidan con este mismo respeto; lograr una sociedad global equitativa es el único camino hacia la supervivencia de la humanidad.
Durante la reunión, el director general ElBaradei recibió un doctorado honorario de la Universidad Soka. El doctor ElBaradei dijo que coincide sinceramente con la afirmación del fundador de la entidad académica de que la religión existe para ayudar a los seres humanos. Además, recalcó que cada uno de nosotros debe ser consciente de nuestra interconexión: todos somos parte de la humanidad. Unidos en solidaridad, los seres humanos pueden aprovechar y manifestar su poder y fortaleza. Sin embargo, antes de que eso suceda, debemos crear un entorno en el cual todos sean tratados con respeto y se fortalezcan. El doctor ElBaradei señaló que hay 85 millones de personas en el mundo que mueren de hambre, y el 25 por ciento de la población vive con menos de dos dólares por día. Si vamos a crear una paz y una seguridad genuinas, somos responsables de ayudar a lograr una sociedad global en la cual todas las personas puedan vivir como verdaderos seres humanos, y de crear un medio ambiente de respeto, libertad y armonía. Con este denominador común de valores humanos y entendimiento, los conflictos y la guerra ya no serán necesarios. Lo importante es que cada uno de nosotros actúe con la conciencia de que todos somos parte de la misma raza humana.
También estuvieron presentes Tomihiro Taniguchi, director general adjunto de la OIEA y jefe del Departamento de Seguridad Nuclear; Geoffrey Shaw, asesor de políticas especiales del director general; Laban La Mar Coblentz, jefe de la División de Información Pública; Yasuyoshi Komizo, director de la División de Cooperación Internacional de Energía Nuclear, Departamento de Desarme, No Proliferación y Ciencias, del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón; el presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada; el presidente de la Universidad Soka, Masami Wakae; y el presidente del Instituto Superior Soka para Señoritas, Katsuhiko Fukushima.
Tomado del sitio web de SGI España

14.1.07

De la paz interior a la Paz Mundial. Una perspectiva budista

De la paz interior a la paz mundial: Una perspectiva budista
Yoichi Kawada, director del Instituto de Filosofía Oriental, Soka Gakkai InternacionalPublicado en World Order for a New Millennium por St. Martin Press, Nueva York 
Las llamas de la ilusión
El propósito de este capítulo es ofrecer una perspectiva budista sobre el tema de la paz. Quisiera discutir tres dimensiones de la paz y las contribuciones que podría hacer una comprensión budista para su logro. Estas son la paz interior; la paz en la comunidad de la humanidad; y la paz ecológica o la paz con la Tierra. Primero, tenemos que entender cuáles son las causas fundamentales de la ausencia o presencia de la paz.
En un sermón pronunciado por Shakyamuni, el fundador del Budismo, él transmitió su visión esencial sobre la naturaleza y la causa de los sufrimientos. En esa ocasión, Shakyamuni ascendió a la cima de una montaña junto con sus discípulos recientemente convertidos. Mirando el panorama que tenía por debajo, Shakyamuni comenzó a exponer: "En verdad, este mundo está ardiendo con muchos y muy diversos fuegos. Hay fuegos de avaricia, fuegos de odio, fuegos de estupidez, fuegos de encaprichamiento y egoísmo, fuegos de decrepitud, enfermedad y muerte, fuegos de pena y lamentación, sufrimiento y dolor".
Lo que él estaba tratando de transmitir era su comprensión de que el mundo fenoménico que habitamos estaba envuelto en los "fuegos" de los sufrimientos que se originan en los impulsos ilusorios. Estos fuegos de la avaricia, el odio y la ignorancia, ardiendo violentamente en los corazones de la gente, representan la causa básica de los padecimientos de la existencia humana. Por consiguiente, Shakyamuni nos insta, primero y principalmente, a alcanzar un claro entendimiento de la causa fundamental de los sufrimientos.
Aquí, el impulso ilusorio de la "avaricia" indica el descontrolado deseo y apego por las comodidades materiales, por la riqueza, el poder o la fama. Los deseos de este tipo crecen y se multiplican sin cesar, y dado que su satisfacción no origina una felicidad verdadera y perdurable, una persona atrapada en sus garras está condenada a un interminable tormento y frustración.
El impulso ilusorio del "odio" describe emociones tales como el resentimiento, la ira y la envidia, que son provocadas cuando nuestros deseos egoístas no se realizan. A menos que sean controlados, éstos deseos se intensifican en diversas formas de destrucción y violencia. Dicho simplemente, el impulso ilusorio del odio es la violencia que surge de una visión egocéntrica de la vida.
La "ignorancia" se refiere a un obstinado desconocimiento de la realidad, o de la verdadera naturaleza de la vida y el cosmos. De esta manera, es este impulso ilusorio el que genera la discordia y la rebelión contra los principios que gobiernan el funcionamiento del cosmos. La sabiduría que ilumina y revela la verdadera naturaleza del cosmos es conocida como "iluminación", mientras que esta clase de ignorancia obstinada es conocida como "oscuridad fundamental" porque nubla y oscurece la luz con la que podemos ver las cosas en su verdadera naturaleza. De todos los impulsos ilusorios, el Budismo considera la ignorancia como el más fundamental.
El Budismo aprecia estos impulsos -avaricia, odio e ignorancia- como venenos inherentes a la vida; juntos, son a veces mencionados como los "tres venenos". Lo que Shakyamuni buscaba enseñarle a sus discípulos en su sermón es que las llamas de los tres venenos y de todos los impulsos ilusorios se originan en la vida interior de las personas y son lanzadas para envolver a las familias, los grupos étnicos, las naciones y finalmente a toda la humanidad.
Esto lo podemos apreciar en el mundo actual, donde el impacto de la avaricia descontrolada va más allá del nivel individual; crea desigualdades económicas entre los grupos raciales y étnicos, y entre los países en una escala global. La avaricia de las naciones industrializadas ha privado a los pueblos de los países en vías de desarrollo de las condiciones por las cuales se puedan satisfacer sus necesidades básicas. Y la avaricia de la raza humana está socavando el derecho a la existencia que tienen otros seres vivientes.
Es común encontrar violencia dentro de las familias, en las escuelas y en las comunidades locales. Profundos odios que se remontan a distantes eventos históricos dan lugar a conflictos étnicos y raciales insolubles. En algunos casos, esos odios históricos están estrechamente vinculados con causas o identidades religiosas, y encuentran expresión en el terror y la matanza al azar.
La ignorancia obstinada de la verdadera naturaleza de la existencia significa un estado de rebelión contra los principios básicos de la vida y el cosmos, y una negación de ellos. Como tal, distorsiona todos los aspectos de la vida, desde los estilos de vida hasta los valores familiares, éticos y nacionales. En otras palabras, esta clase de ignorancia obstinada puede ser encontrada en todos los sistemas de valores, formas de vida, y visiones de la naturaleza que lo ponen a uno en incontrolable conflicto con los principios mismos que apoyan su propia existencia, los principios que, fundamentalmente, gobiernan el funcionamiento del universo viviente.
Compartiendo su iluminada comprensión con los demás, Shakyamuni buscaba ayudar a las personas a minimizar los efectos destructivos de estos impulsos ilusorios y, en realidad, a transformarlos por un impulso hacia la felicidad.

Un corazón tranquilo
En la India, el equivalente de "paz" es "shanti", que significa el estado de tranquilidad interior. También alude a la iluminada condición que alcanzó Shakyamuni, y que a veces es referido como "nirvana". Con respecto al estado de paz interior, un texto budista lo describe como sigue: "La tranquilidad mental proviene de haber trascendido exitosamente la avaricia, el odio y la ignorancia". Como lo aclara este pasaje, el enfoque budista de la paz comienza del acto fundamental de superar estos impulsos ilusorios o venenos interiores. El estado de haber puesto bajo control estos impulsos, sin embargo, no es una paz interior estática y privada. Más bien, es ilimitadamente dinámica, expansiva y evolutiva en su naturaleza.
El budista japonés del siglo XIII, Nichiren, expresó esto con la siguiente imagen: "Quemando la leña de los impulsos ilusorios, contemplamos la llama de la sabiduría iluminada".O sea que, mediante la práctica espiritual, la energía inherente a nuestros impulsos ilusorios puede ser transformada en su totalidad por una "llama" esclarecedora de sabiduría iluminada. De este modo, los tres venenos pueden ser subyugados de modo que ya no produzcan confusión y trastorno; ellos ya no pueden conducirnos a actuar de una manera estrafalaria y destructiva.
En el estado de tranquilidad, la luz de la sabiduría iluminada brilla esplendorosamente, libre y sin ser obstaculizada por las nubes de los impulsos ilusorios. Si uno estudia las enseñanzas del Buda, desde las primeras escrituras hasta la tradición Mahayana posterior, puede ver que la esencia de la iluminación de Shakyamuni fue su despertar a la "ley del origen dependiente". Este concepto ha sido expresado de diversas maneras y fue desarrollado en gran profundidad y detalle en el Budismo Mahayana; su esencia es la interdependencia de todos los seres vivientes y, en verdad, de todos los fenómenos. El origen dependiente nos enseña que todas las cosas ocurren y existen sólo a través de su interrelación con todos los demás fenómenos y que esta estructura de relaciones es de un alcance infinito tanto temporal como espacialmente. Aquí está la base para el principio de la coexistencia de apoyo mutuo de todos los seres que es tan importante para el pensamiento budista.
Cada ser humano existe dentro del contexto de las interrelaciones que incluyen a otros seres humanos, todos los seres vivientes y el mundo natural. En otras palabras, cada persona es apoyada por la red interdependiente de la vida. Despertando a este principio podemos expandir el instintivo amor a sí mismo a un altruista amor por los demás; podemos alimentar el espíritu de tolerancia y la empatía por otros.
La doctrina del origen dependiente también brinda una base teórica para la paz. En los términos de la acción concreta, se manifiesta como la práctica de la misericordia. En el Budismo, la misericordia indica la práctica ética de mantener siempre un compromiso empático con los demás. Significa compartir sus sufrimientos e infelicidades, esforzándose a su lado para superar los impulsos ilusorios que son su causa principal, transformándolos en felicidad, beneficio y alegría.
La ignorancia es considerada fundamental entre estos impulsos ilusorios precisamente porque ciega a las personas a la realidad del origen dependiente, la inevitable y abarcadora interrelación dentro de la que vivimos. Esta ignorancia da lugar a la avaricia que conduce a las personas a buscar la realización de sus deseos aun a costa del sufrimiento de los demás. También conduce a la clase de ira incontrolada que busca la destrucción de una situación en la que los deseos se ven frustrados. Es por esta razón que el impulso ilusorio de la ignorancia es considerado como equivalente a un egocentrismo fundamental. Es un egocentrismo ciego y finalmente autodestructivo porque corta violentamente las hebras de la red de la vida que apoya nuestra propia existencia.
El estado mental de aquel que se esfuerza incesantemente por trascender este egocentrismo fundamental es el de una paz interior y tranquilidad. El corazón de esa persona se ilumina con la sabiduría del origen dependiente, y rebosa de espíritu de misericordia.

Las "cinco impurezas"
La contribución esencial del Budismo al tema de la paz se encuentra en la lucha contra los impulsos ilusorios que, enraizados en las profundidades de la vida interior de la persona, causan tanto sufrimiento y destrucción en la sociedad humana en general. En el Sutra del Loto de Shakyamuni, los efectos destructivos originados por los impulsos ilusorios son descritos como "impurezas", y clasificados en cinco etapas, desde la más interior y más personal hasta la que contamina toda una época o era. Estas son: las impurezas del deseo, del pensamiento, del pueblo, de la vida misma y de la época.
T'ien-t'ai, un filósofo budista activo en la China en el siglo VI, describió las cinco impurezas de la siguiente manera: "Las más fundamentales de estas cinco son las impurezas del pensamiento y del deseo, que resultan en las impurezas del pueblo y de la vida. Estos, a su vez, dan lugar a la impureza de la época". La "impureza del deseo" señala los impulsos ilusorios tales como los tres venenos en sí. La "impureza del pensamiento" se refiere a un apego excesivo e irracional a ideas o ideologías específicas. De acuerdo con T'ien-t'ai, las impurezas del pensamiento y del deseo son las más fundamentales y, a través de su impacto en las personas, originan el caos y trastornos en las familias, naciones y estados. Transmitidas de una generación a otra, estas impurezas ocasionan la "impureza de la vida", infundiendo el odio y la violencia histórica entre diferentes pueblos, grupos étnicos y naciones. Estas impurezas, finalmente, influyen en todas las personas que viven en esa era, resultando en la "impureza de la época".
La civilización moderna exhibe cada vez más los aspectos de lo que el Budismo llama la "impureza de la época". Las señales de esto incluyen el materialismo galopante, la implacable dominación y explotación de la naturaleza y el consumismo desenfrenado. Desde el término de la Guerra Fría, nuestro mundo ha venido teniendo muchos brotes de conflictos que emanan del apego a la ideología, es decir, la impureza del pensamiento. No obstante, las clases de conflictos que van empeorando están enraizadas en las pasiones irracionales, tales como el nacionalismo extremo, que el Budismo clasificaría como una "impureza del deseo". Se considera que estas están más profundamente enraizadas en la vida de las personas y, por consiguiente, son aún más difíciles de controlar.
En un mundo en el que los impulsos ilusorios lanzan la cortina de sus efectos negativos en la forma de las cinco impurezas antes descritas, los budistas tienen, creo yo, una misión particular para contribuir con la realización de la paz en todos los planos. En otras palabras, no debemos contentarnos con nuestra paz mental interior sino que tenemos que ampliar nuestros horizontes y extender nuestros esfuerzos para incluir la abolición de la guerra -es decir, la paz de la comunidad humana global- así como la paz con el mundo natural, a través de un desarrollo verdaderamente sostenible y una coexistencia armoniosa con el ecosistema global.

El camino del Bodhisattva en el mundo moderno
Quisiera ahora ampliar respecto a cómo la práctica del bodhisattva, la acción misericordiosa basada en la comprensión budista de la vida, puede contribuir con la realización de la paz en sus tres dimensiones (paz interior, comunitaria y ecológica).
Primero, consideremos la paz interior, o la tranquilidad espiritual y mental. En el Budismo, un bodhisattva es quien lleva a cabo acciones altruistas y busca contribuir con la sociedad humana manifestando plenamente las cualidades de la sabiduría y la misericordia. Un bodhisattva se esfuerza primero por transformar su propia vida; el escenario de este esfuerzo está en las realidades de la existencia humana y en el apoyo sostenido para aliviar los sufrimientos de las personas. De esta manera el bodhisattva se esmera por generar felicidad tanto para sí mismo como para los demás.
La práctica del bodhisattva ha sido expresada en términos contemporáneos como "revolución humana". El estado interior de quien lucha por la realización de la misma puede ser considerado como de tranquilidad espiritual; el estado de paz interior expuesto en el Budismo es una condición dinámica rebosante de sabiduría y misericordia.
La Soka Gakkai Internacional (SGI), una organización budista laica, existe para ayudar a la gente en la práctica de la misericordia en la vida cotidiana, brindándole un entorno de cooperación, sustento espiritual y apoyo. De esta manera, la SGI busca llevar la práctica del bodhisattva al mundo contemporáneo.
Entre las muy diversas actividades que realiza la SGI, las más fundamentales de todas son las reuniones de diálogo que se llevan a cabo enraizadas en las comunidades locales. En la sociedad actual, donde el egoísmo desmedido ha provocado profundos trastornos en el corazón humano, y donde la humanidad está perdiendo de vista el arte de la coexistencia con la naturaleza, estos pequeños cónclaves de personas de todas las edades, razas, intereses y antecedentes ofrecen un foro para un intercambio rico y refrescante. En un mundo afectado por la "desertificación social", estas reuniones sirven como un oasis humano.
Después de todo, solo los seres humanos individuales pueden esforzarse por la concreción de las grandes metas de la paz mundial y la prosperidad de la sociedad humana. Como una organización, la SGI se ha centrado consistentemente en las personas y en el movimiento por la revolución humana a través de la práctica del bodhisattva. Como budistas, procuramos establecer una condición de paz interior en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, por contribuir con la realización de la paz del mundo que nos rodea, posibilitándole a cada uno desarrollar al máximo sus cualidades peculiares.
En segundo término, con respecto a la dimensión de la paz social, o la paz en la comunidad de la humanidad, las actividades culturales y educativas de la SGI apoyan una variedad de medidas políticas y económicas que están siendo propuestas en diversos foros, buscando dirigirlas hacia su implementación. Estas incluyen la abolición de las armas nucleares y la reducción de la desigualdad económica. Como parte de los continuos esfuerzos de la SGI para promover la educación pública respecto a estos y otros temas, hemos montado exposiciones internacionales que han sido apreciadas por millones de ciudadanos de todo el mundo. De manera similar, nuestros esfuerzos por brindar un apoyo humanitario concreto a los refugiados y los desplazados del mundo son de larga data.
En relación con las cuestiones de la seguridad y el desarrollo, el Budismo sostiene el principio de la no violencia y exige el cambio fundamental en nuestra forma de vida. En el nivel individual, esto significa una transformación de un modo de vida dominado por el apego a deseos materiales a uno centrado en valores espirituales y existenciales. Al mismo tiempo, también se refiere a un modo de vida misericordioso, de estar preparados para hacer los esfuerzos que se requieren para asegurar que los ciudadanos de los países en vías de desarrollo puedan satisfacer sus necesidades básicas. Con respecto a los derechos humanos, reconocemos la existencia de la condición de vida suprema -la de la Budeidad- en todas las personas y, por lo tanto, insistimos en que todos los miembros de la familia humana, sin distinción, son capaces de manifestar ese estado de ilimitada sabiduría y misericordia. La contribución peculiar del Budismo a la solución de los conflictos basados en la cultura está relacionada con la enseñanza del "origen dependiente" citado antes, y con la empatía y la tolerancia que derivan de esa cosmología.
Como se mencionó antes, la ley del origen dependiente describe la idea de que todas las cosas y fenómenos son interdependientes y todos manifiestan el principio ordenador del cosmos, cada uno en su peculiar manera. Dado que el Budismo considera los impulsos ilusorios como los que impiden que las personas vean claramente esta realidad, nosotros sentimos que la humanidad será mejor servida cuando la tradición religiosa se comprometa en su lucha característica contra los tres venenos del odio, la avaricia y la ignorancia, en tanto coopera hacia la solución de temas globales. Así es como ve el Budismo los conceptos clave del pluralismo cultural y la tolerancia religiosa.
Llegando a la tercera dimensión, "la paz con el ecosistema", la perspectiva budista sobre la naturaleza ha enfatizado siempre la coexistencia creativa con ella. La misericordia de Shakyamuni no se limitaba a la humanidad, sino que se extendía a todas las cosas vivientes. La base filosófica para el desarrollo sostenible se puede encontrar en esta clase de simbiosis creativa con el resto del mundo natural. Esa perspectiva filosófica apoyará la clase de estilo de vida que esté verdaderamente en armonía con el ecosistema. La SGI ha apoyado proyectos de forestación en el Amazonas y otros lugares. Las organizaciones locales de la SGI han estado comprometidas en una amplia gama de actividades para proteger el medio ambiente.
En la solución de los desafíos globales que confronta la humanidad, se debe buscar medidas políticas, económicas y científicas junto con la transformación de la conciencia humana. Debemos establecer un estilo de vida de conservación de la energía, el reciclaje de los recursos y la búsqueda de valores espirituales. Nuestra meta superior debe ser cultivar una conciencia compartida de nuestra común humanidad y de solidaridad con el organismo viviente que es la Tierra. Conforme avanzamos hacia esa conciencia, debemos desarrollar la sabiduría para dirigirnos apropiadamente hacia los fines benéficos de las ciencias de la vida, incluyendo el floreciente campo de la ingeniería genética. En esto, siento que la perspectiva de las tradiciones religiosas y éticas del mundo pueden y deben hacer una importante contribución.
Un enfoque budista para la paz, creo yo, ofrece un importante terreno común con otras tradiciones. La causa de una paz verdaderamente global y duradera se puede profundizar más efectivamente expandiendo incesantemente los círculos de amistad y entendimiento a través del diálogo, el intercambio y la cooperación.

12.1.07

Mensaje de Año Nuevo

Mensaje de Año Nuevo del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda
 Abrir un camino de brillantes victorias hacia el octogésimo aniversario
Mis sinceras felicitaciones a todos, en el inicio de este "Año del avance y de la victoria"! La amplia red de paz, cultura y educación de la SGI, basada en la filosofía budista de Nichiren, hoy se ha extendido a ciento noventa países y territorios de todo el orbe. Deseo agradecer con alma y vida a todos nuestros laboriosos miembros, que hicieron posible este desarrollo sin precedentes en los anales del budismo. Tengo la certeza de que no sólo Nichiren Daishonin, sino también el Buda Shakyamuni, el gran maestro T’ien-t’ai y todos los budas y bodhisattvas del universo se sentirán maravillados ante la hazaña que hemos logrado.
Mi esposa y yo estamos orando de todo corazón por la salud y la felicidad de cada uno de ustedes, nuestros queridos amigos y lectores de Civilización Global. Les deseamos, a ustedes y a sus familias, un año colmado de plenitud, paz, alegría y brillante esperanza.
René Huyghe (1906-1997), célebre especialista francés en Historia del Arte con quien varias veces me reuní para dialogar, ansiaba enfáticamente que los habitantes del siglo XXI, acuciados por los complejos problemas de esta época y enaltecidos por un claro y agudo sentido de la conciencia, fuesen protagonistas de una "Reforma" y de un "Renacimiento".1 Sobre el mundo de hoy se cierne la sombra ominosa de muchos problemas globales de gravedad inocultable. Pero cuanto más profunda es la oscuridad, más resplandece de esperanza la lucha de todos ustedes por proclamar los ideales y principios humanísticos de la SGI. Ustedes son los verdaderos precursores de la Reforma y el Renacimiento de esta nueva centuria.
El Kosen-rufu constituye una ruta insuperable hacia la paz y la felicidad duraderas, en base al principio de que la revolución humana de un solo individuo puede generar una revolución global; es decir, un cambio sustancial en todo el género humano.
El mundo del Kosen-rufu está adornado de diálogos brillantes, vivaces e inspiradores, de vida a vida. Palpita de entusiasmo, con espíritu de ciudadanía constructiva y ansias de crear una sociedad mejor. Es una comunidad de armonía humana que envuelve el planeta, donde personas de distintas tradiciones culturales se unen como una gran familia y comparten sus dichas y pesares.
Hoy, la humanidad anhela una sólida filosofía de convivencia armoniosa. Este sistema de creencias, por su mismísima naturaleza, debe estar arraigado en valores que proclamen la dignidad de la vida. En tal sentido, el budismo es una inmensa fuente de esperanza, dado que postula el respeto a los semejantes y enseña que todos los seres humanos son infinitamente valiosos porque poseen la naturaleza de Buda.
Todos los individuos ansían abrazar ideales y conductas auténticamente comprometidos con la paz y la igualdad, y basados en este espíritu esencial de respeto.
El doctor indio M. S. Swaminathan, especialista en genética botánica y propulsor de la "revolución verde sostenible", ha recalcado la necesidad de tender redes y alianzas internacionales centradas en el concepto de la revolución humana. Tal como afirma, la esperanza real para el futuro del ser humano depende de que construyamos una comunidad global espiritual comprometida con la revolución humana, que no es más que la transformación interior del ser humano.
En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin señala: "Tanto uno como los semejantes se regocijan juntos en la posesión de la sabiduría y del amor compasivo".2 Cada uno de ustedes es un buda que pone de manifiesto la nobleza de la naturaleza de Buda. No hay budas que no posean sabiduría ni amor compasivo; no hay budas derrotados por la desventura. Por favor, únanse en armonía, apóyense unos a otros con corazón cálido y extiendan el ancho círculo de amigos de la SGI en la sociedad, con bravura y sabiduría. Les pido encarecidamente que salgan a dialogar con los semejantes con la (image placeholder)motivación de ayudarlos a ser felices.
Por favor, sean guías sobresalientes del Kosen-rufu y triunfen como líderes confiables de su vecindario y sociedad. Esto les brindará beneficios enormes y duraderos, y activará en su vida el estado de Budeidad.
La activista Betty Williams, laureada con el Premio Nobel de la Paz, ha tenido la amabilidad de expresar que las mujeres de la SGI eran sus "heroínas". Su vida admirable ha sido impulsada por la convicción, como se aprecia en estas palabras suyas: "El miedo es contagioso; devora a las sociedades y las deja inválidas. Pero el coraje también se contagia".
Las dificultades son inevitables para aquellos que poseen una gran misión; sin embargo, cuando uno remonta los obstáculos con valor, se siente impulsado hacia hermosas y nuevas posibilidades.
En el Sutra del Loto, los bodhisattvas discípulos del Buda Shakyamuni juran ante él, con el potente rugido de un león, que "viajarán aquí y allá, de una punta a otra, atravesando los mundos de las diez direcciones" 3 (image placeholder)para propagar la Ley en la época de perversidad posterior a  su muerte. Los que transitan el camino correcto de maestro y discípulo durante toda su vida jamás sucumbirán al estancamiento o a la parálisis. En esencia, así son los verdaderos triunfadores en la vida: personas de fortaleza, nobleza y profundidad espiritual.
Tengo la convicción de que, en nuestra marcha enérgica hacia el 80º aniversario de la Soka Gakkai y hacia el 35º aniversario de la SGI en el 2010, ustedes harán resplandecer cada día con brillo inusitado y darán a cada jornada un significado de oro en la historia del Kosenrufu.
Por favor, súmense a mí y a nuestros compañeros de fe en todo el mundo y emprendamos juntos una nueva partida hacia hazañas triunfales y espléndidas, por su propio bien, el de sus familias, su vecindario, su sociedad y país.
¡Avancemos alegremente, con la unión radiante de "distintas personas con un mismo propósito"! ¡Dejemos grabada una crónica exultante y jubilosa de "esfuerzo valiente y enérgico"!4
¡Forjemos con entusiasmo y pasión a muchos valores más, que sean, como nosotros, Bodhisattvas de la Tierra!
Cuando establezcamos esta sólida unión, los cielos del porvenir se abrirán sin límite para nosotros, y el sol de la Soka brillará deslumbrante iluminando un horizonte de esperanza sin fin. Lo que les depara el futuro es un trono de felicidad eterna y una corona de gloria fulgurante.
Mientras contemplamos juntos la aurora del Kosen-rufu mundial, zarpemos hacia las nuevas victorias de este año que comienza.
Daisaku Ikeda
Presidente de la Soka Gakkai Internacional en el día de Año Nuevo de 2007
1) HUYGHE, René e IKEDA, Daisaku: Dawn After Dark, trad. por Richard L. Gage, Nueva York, Weatherhill, 1991, pág. 45. Hay traducción en español: La noche anuncia la aurora, Emecé Editores, Buenos Aires.
2) Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, traducido por Burton Watson, Soka Gakkai, Tokio, 2004, pág. 146.
3) El Sutra del Loto, trad. al inglés por Burton Watson, Editorial de la Universidad de Columbia, Nueva York, 1993, cap. 13, pág. 193.
4) Véase, Ib., cap. 1, pág. 10. 1 The Writings of Nichiren Daishonin, Soka Gakkai, Tokio, 1999, vol. 1, pág. 618.

3.1.07

Historico evento. Miembro de SGI USA al Congreso

Cuando el Congreso numero 109 de USA convoque a sesion el proximo 31 de enero, entre sus integrantes estara el primer miembro de SGI USA recientemente elegido como Congresante Democratico al Congreso de los Estados Unidos por el estado de Georgia, el Sr. Henry "Hank" Johnson!

Aqui pueden leer (en ingles) informacion acerca de Hank Johnson en Wikipedia,
http://en.wikipedia.org/wiki/Hank_Johnson

y este link es del sitio web de su campaña
http://www.hankforcongress.com

3.12.06

Claves para vivir en una sociedad saturada por el estress.

Jueves, Nov, 9, 2006
 
DESARROLLANDO UNA INICIATIVA MÁS AMPLIA
 
Claves para vivir en una sociedad saturada por el estress.
 
Por DAISAKU IKEDA
 
Especial para El Times de Japón.
 Vivimos en una sociedad de altos niveles de tención y estress, los síntomas de estos niveles extremos de estress pueden verse en el síndrome de "muerte por sobredosis de trabajo" y en el alto índice de suicidio.   La intimidación viciosa entre los niños es también un reflejo de este stress.  
Martin Seligman, reconocido por su investigación acerca de la psicología de la esperanza, expresa su preocupación con respecto a lo que él llama "el gran yo y el pequeño nosotros"—un dilatado ensimismamiento y un sentido de conexión con las demás personas cada vez más atenuado    Parece claro que esta tendencia debe ser confrontada si deseamos prevenir que nuestras vidas sean cada vez más estresantes.
En el pasado, la sociedad humana ofrecía estímulos y oportunidades que permitían a las personas extender una red apoyo entre todas, especialmente en situaciones altamente estresantes. Desafortunadamente, muchas de las redes que solían darnos apoyo han sido debilitadas o socavadas.   Enfrentados al estress, muchas personas sienten que no tienen a quien recurrir, que no tienen acceso al tipo de amistades o comunidades donde puedan fácil y abiertamente compartir sus problemas y preocupaciones.
El termino "estress" originalmente viene de la física y se refiere a la deformación de un cuerpo que ha sido sometido a fuerzas externas.   Luego vino a ser utilizado para referirse al efecto de diversas presiones sobre el estado de salud mental y física de las personas.  No hace falta decir, que así como diferentes materiales resisten en mayor o menor grado ante la fuerza de la presión física, así mismo nuestra habilidad para hacer frente a las situaciones estresantes varían en gran medida de persona a persona.
Un trabajo o una situación interpersonal que un individuo pueda encontrar intolerantemente estresante puede, para alguien más, no representar stress alguno.
Por esta razón, decirle a otra persona que su problema no es gran cosa, aún con la intención de ayudar y de animarlos, puede, de hecho, profundizar e intensificar su experiencia de estress.   Las reacciones del corazón humano son mecánicas y predecibles, pero infinitamente sutiles y delicadas.
Desde una perspectiva, el núcleo de la las Fuentes del stress puede encontrarse en nuestras ideas contemporáneas acerca de la naturaleza del ser.   Por otro lado, cada uno de nosotros, como "individuos libres", deberíamos ser capaces de valernos por nosotros mismos ante cualquier situación.  Al mismo tiempo, las masivas estructuras burocráticas de la sociedad tratan a la gente como piezas de engranaje para maquinarias, sin calculo del sentido de que somos impotentes para moldear nuestro destino, mucho menos de ser capaces de conducir a la sociedad humana hacia una nueva y mejor dirección.   Desgarrados entre las expectativas excesivas y los sentimientos de máxima impotencia, la gente se vuelve cada vez más susceptible a los impactos del estress.  
Aprender a lidiar con el estress exitosamente requiere que tratemos de vernos a nosotros mismos bajo una luz diferente.  Necesitamos una comprensión más profunda de nuestro verdadero potencial ilimitado así como de nuestra vulnerabilidad, de manera que podamos desarrollar nuestra fuerza como individuos a través del apoyo mutuo.
Hans Seive, quien ha sido pionero en el campo de los estudios acerca del estress, ofreció el siguiente consejo basándose en su propia experiencia batallando con el cáncer: Primero, establezca y mantenga sus propias metas de vida.   Segundo, viva de manera que su presencia sea necesaria para otros – tal manera de vivir es, en última instancia, beneficiosa para usted mismo.
Es natural para nosotros, como seres humanos, mirar hacia adelante. Nuestros ojos miran naturalmente hacia delante.   En este sentido, estamos creados para ir tras una meta.  Al mismo tiempo, extender nuestras manos a otros seres que estén sufriendo fortalece nuestra habilidad para enfrentar nuestros propios problemas y desafíos con coraje.
Los Sutras Budistas contienen esta parábola, que es muy bien conocida:
Un día, Una mujer arruinada por la pena de haber perdido a su hijo, se dirigió a  Shakyamuni.  Esta le suplicó que le devolviera la vida a su bebé.  Shakyamuni la consoló y le ofreció preparar una medicina para revivir a su hijo.   Para poder hacer esto él necesitaría unas semillas de mostaza, sin embargo, tendrían que provenir de un hogar donde nunca se hubiera experimentado la muerte de un miembro familiar.   La mujer fue de casa en casa preguntando en cada una por las semillas de mostaza.  Más no pudo en ninguna parte conseguir un hogar donde no se hubiera presentado la muerte.   A medida que continuaba su búsqueda, la mujer comenzó a darse cuenta de que su sufrimiento era algo que todo el mundo compartía.  Así que regresó a ver a Shakyamuni determinada a no dejarse vencer por el sufrimiento.
El entrenamiento físico y mental genera una transformación en nuestra experiencia de las cosas.  La misma pendiente empinada, que para el inexperto esquiador provoca sólo terror, es para el experto una fuente de gran emoción y alegría.  De la misma manera, con el estudio constante, podemos sacar conocimiento e inspiración de los más profundos y difíciles textos.
Así como el entrenamiento físico puede desarrollar las capacidades ocultas de nuestros cuerpos y así como el entrenamiento intelectual desarrolla nuestras capacidades mentales, nuestros corazones pueden ser entrenados y fortalecidos.   A través del proceso de superar el dolor, por ejemplo, se hace posible para nosotros ver más allá de nuestros sufrimientos y preocupaciones cuando desarrollamos un sentido más amplio y sano de nosotros mismos.   Esta experiencia puede inspirar actos de compasión por otros que han experimentado este mismo dolor.
Al trabajar en conjunto y por el bien de todos, es posible convertir aún las más estresantes situaciones en una oportunidad para aprender a vivir con una perspectiva elevada y con mayor energía.   Parece poco probable que las fuentes del estress que enfrentamos ahora disminuyan; es más, parece más probable que aumenten.
Ahora, más que nunca, necesitamos desarrollar las cualidades del valor, la sabiduría y la esperanza a medida que forjamos redes expansivas de apoyo.
Al final, la clave para vivir en una sociedad saturada por el estress yace en hacer propio el sufrimiento de los demás -   en liberar la capacidad humana por la empatía.  No hay necesidad de llevar en soledad la carga de un corazón pesado.
.
 
Daisaku Ikeda.
 
 
Traducción: Irene Gil Rizo
 
Tomado como copia fiel del texto original en   http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/eo20061109a3.html

30.11.06

Orientación a los miembros de Venezuela Dic 03 del 2006

Para que la humanidad transforme su destino
debe caminar por el humanismo del camino del medio

Dentro de pocos días se realizarán las elecciones presidenciales y la situación actual no podría ser la más propicia para mostrar con acciones qué significa ser un budista. El presidente Ikeda dice: “La fe equivale a la vida cotidiana. Y el budismo se manifiesta en la sociedad. Por eso son tan importantes nuestra conducta y nuestro serio esfuerzo día a día. El Daimoku es el combustible que alimenta ese proceso de esfuerzo denodado”.

Los miembros de la Dirección General queremos compartir con todos Uds. algunas orientaciones que consideramos claves y oportunas que nos podrán, en algunos casos, esclarecer puntos, mientras que en otros, nos pueden servir de aliento.

En esta “época de conflictos”, impregnada por los tres venenos, mantener la convicción de que cada persona es un buda y esforzarse por propagar el budismo es, sin lugar a dudas, un desafío de extrema dificultad. Pero esa es nuestra misión, “establecer la enseñanza correcta” para la “pacificación de la tierra”, tal como está establecido en el Rissho Ankoku Ron. El Daishonin indica en este tratado que para concretar el principio de “establecer la enseñanza correcta para la pacificación de la tierra” se deben  modificar los principios que uno alberga en el corazón.

Construir una sociedad realmente pacífica sólo es posible cuando su funcionamiento va acorde al bien fundamental. Para ello, la comunidad, en general, debe funcionar basada en el espíritu del humanismo del camino del medio. En el nivel social, “establecer la enseñanza correcta” significa establecer como base del funcionamiento social los principios de la dignidad humana y del respeto supremo a la vida. Para lograr esto debemos emprender, antes que nada, una “odisea espiritual”, no exenta de angustia y de conflictos internos, de reflexión y de renovación en el nivel más profundo de nuestro ser.

El presidente Ikeda en su Propuesta de Paz 2002 establece: “Las diferentes corrientes de pensamiento de la sociedad tienden a ser, por lo general, restrictivas y exclusivistas. Por ejemplo, el materialismo rechaza el espiritualismo y viceversa. En general, todos los sistemas de pensamiento tienden a imponer al individuo y a la sociedad modelos que consideran ideales. Los patrones ideológicos de pensamiento siempre entrañan cierto grado de categorización rígida. Sin embargo, la filosofía budista no impone uniformidad. Por el contrario, trata de comprender las condiciones de la época y, a partir de allí, extrapolar las mejores opciones”.

Esto no debe confundirse con un amoldamiento sin rigor ni principios, y mucho menos seguir la corriente. Estamos hablando del Camino del Medio: no intentamos mejorar a los individuos ni a la sociedad imponiéndoles modelos o ideales preexistentes… el rasgo distintivo de nuestra filosofía es que podemos abarcar entidades distintas y aun contradictorias y extraer de todas ellas sus potenciales positivos inherentes.

Debemos transformar, desde sus bases, las estructuras sociales que ponen en peligro la dignidad humana. Es una lucha sin cuartel contra el mal. Ku de kudoku (beneficio) significa extinguir el mal y doku significa extraer el bien. Por lo tanto, un aspecto del beneficio yace en eliminar las manifestaciones del mal. No hay beneficio más fundamental que erradicar las impurezas de nuestra vida y forjar un estado de vida puro. No podemos lograr la felicidad verdadera sin erradicar las impurezas y las tendencias negativas y destructivas que existen dentro de nosotros. Por eso, debemos luchar contra el mal y contra aquello que resulte destructivo. Pero cuidado, no caigamos en la tentación de poner el mal de un lado y el bien del otro. Las manifestaciones externas de estos dos términos son relativas y transmutables. Sólo parecen absolutas e inmutables cuando el corazón humano se vuelve esclavo de las palabras y de los conceptos abstractos. Desde la perspectiva budista, lo que experimentamos como bien o mal no es algo fijo, sino que depende de nuestras actitudes y reacciones. El bien y el mal no son entidades invariables; el bien contiene el mal dentro de sí y lo mismo sucede a la inversa. Esta enseñanza ha sido expresada en la teoría de los 10 mundos.

El budismo enseña que es peligroso buscar la plenitud sólo en el campo de los fenómenos transitorios, circunstancias frágiles sujetas al cambio por definición, porque uno se hace vulnerable y dependiente.

Cuando se habla de libertad en el ámbito budista, se refiere a aquel sentimiento que experimentamos cuando percibimos con toda nuestra vida que estamos unidos con lo eterno, que somos uno con la Ley del universo y frente a esta toma de conciencia no hay circunstancia alguna que pueda amenazar fundamentalmente nuestra seguridad.

Una de las características del budismo es su capacidad de abarcar entidades contradictorias y de extraer el potencial positivo que cada uno posee. En otras palabras, imponer a la gente una alternativa binaria y obligarla a optar entre términos aparentemente contradictorios, fomenta la discriminación allí donde no debería de haberla en absoluto.

La doctrina del origen dependiente sirve de fundamento teórico para la paz ya que postula la convivencia de todo lo que existe en el universo a través de relaciones interdependientes. Si el orden esencial es la interrelación, entonces separarse de las personas nos causa angustia.

Puede que culpemos a alguien de nuestra propia infelicidad, pero en realidad lo que determina y perpetúa nuestra infelicidad es nuestra reacción de cortar lazos, rehusarnos al diálogo, odiar, sentir celos, albergar resentimientos, etc. Esa es la labor de la oscuridad fundamental.  

Debemos comprender que aun aquello que nos genera aversión tiene cualidades que pueden contribuir a nuestra vida; aun aquello que nos desagrada representa una oportunidad para desarrollar nuestro humanismo. Esto es lo que se conoce como tolerancia activa, debemos fomentar la empatía hacia los demás y el aprecio por la diversidad  

Para modificar el curso de la historia humana hará falta que cada individuo tome una profunda determinación interior, una auténtica decisión existencial de ir en busca de su humanismo inherente y transformar su vida de raíz. La clave yace en el corazón humano, en la oración de las personas por el orden y la tranquilidad de la sociedad y en que cada uno establezca una sólida identidad mediante el proceso de la Revolución Humana.

1.9.06

Presidente de la SGI se Reúne con el Subsecretario General de la ONU, y emite Propuesta

TOKIO, 30 de agosto /PRNewswire/ --
Daisaku Ikeda, presidente de la SokaGakkai Internacional (SGI), se reunió hoy con Anwarul K. Chowdhury, subsecretario general de la ONU y alto representante de países en vías dedesarrollo, países en desarrollo sin litoral y pequeños estados insulares endesarrollo.
Después de debates sobre asuntos de desarrollo y paz, el Sr. Ikeda presentó al subsecretario general Chowdhury una propuesta denominada "Cumpliendo la Misión: Capacitando a la ONU para estar a la altura de las expectativas mundiales". La propuesta recalca que el propósito fundamental de la ONU como un foro de diálogo para prevenir la guerra es tan vital ahora como fue cuando se fundó la organización en 1945. Ikeda exhorta a la ONU a que recuerde y reanude su compromiso con su misión original. Enfatizando el desafío principal de crear una cultura de paz, un concepto que el subsecretario general Chowdhury ha defendido desde hace mucho tiempo dentro del sistema de la ONU, Chowdhury insiste que la organización continúe el desarrollo y perfeccionamiento de sus capacidades de diálogo y diplomacia de "poder blando" y evite mezclarse con métodos reactivos que intentan resolver problemas a través de fuerzas militares o "poder duro".
Ikeda hace hincapié sobre tres temas: un sentido de objetivo compartido, sentido de responsabilidad compartida, y campos de acción compartidos. Como sentido de objetivo compartido, propone la creación de una cultura de paz basada en la concientización de que la paz va mucha más allá que la simple ausencia de conflicto. Ikeda hace especial hincapié en la reducción de la pobreza y el desarme nuclear como elementos clave para la transformación de la actual "cultura de guerra". Ikeda propone una década de acción de los pueblos del mundo para la abolición de las armas nucleares. Para fomentar un sentido de responsabilidad compartida, Ikeda insiste en el establecimiento de estructuras que involucren a la gente joven en las deliberaciones de la ONU, tal como mantener una reunión de representantes jóvenes antes de la Asamblea General de la ONU cada año, el perfeccionamiento de oportunidades de voluntariado y prácticas dentro del sistema de la ONU y la apertura de una oficina para los jóvenes dentro de la ONU.
En términos de campos de acción compartidos, Ikeda propone el establecimiento de oficinas regionales de la ONU para fortalecer la cooperación entre los estados miembro y la ONU, y el desarrollo aún mayor de asociaciones entre la ONU y sociedades civiles. La propuesta insta a los ciudadanos del mundo a que participen proactivamente con la ONU: "Es esencial para crear impulso para una reforma de abajo hacia arriba ... No podemos permitirnos el lujo de esperar pasivamente una reforma de arriba hacia abajo que surja de las deliberaciones intergubernamentales". La propuesta completa se puede consultar en,
http://www.sgi.org.
El Presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, ha emitido propuestas de paz todos los años desde 1983. La SGI es una organización budista laica dedicada a la promoción de la paz, cultura y educación con 12 millones de miembros alrededor del mundo.
CONTACTO: Joan Anderson
Oficina de Información Pública
SOKA GAKKAI INTERNATIONAL
Telf.: +81-3-5360-9830
Fax:+81-3-5360-9885
FUENTE SOKA GAKKAI INTERNATIONAL

28.7.06

LA ORACION Una fuerza real para el cambio


LA ORACION: Una fuerza real para el cambio
Artículo tomado del World Tribune, en su publicación del 9 de Junio de 2000                                                                  Escrito por Matilda Buck, encargada de la DD de la SGI-USA
(Traducción: AL. Revisión: CP)

Una mujer camina a lo largo de la ribera del río, buscando la manera de cruzar hacia la otra orilla. Finalmente, ve a alguien en el lado opuesto y le grita, “ Hola, ¿ Cómo hago para llegar a la otra orilla?”.
La otra persona le responde: “¡Pero, si tú ya estás en ella!”
Perspectiva. La perspectiva en todo, especialmente en la vida, puede significar la diferencia. De hecho, un cambio en la perspectiva – especialmente hacia una más clara y elevada – es uno de los grandes beneficios de nuestra práctica Budista. En este artículo, quisiera tratar la perspectiva de la óptica de la oración. Después de todo, nuestra práctica implica orar con el mejor enfoque, dos veces al día. ¿Cómo podemos entonces hacer de esa oración una fuerza real de cambio en nuestras vidas?

He aquí un test de verdadero-falso.

“Cuando entono Nam Miojo Rengue Kio ante el Gojonzon (carta de meditación)... “
  • Siento que hay algo errado en mí

  • Dudo que pueda superar mis problemas

  • Dudo que pueda alcanzar mis metas

  • Me siento como una víctima ante la vida

  • Me identifico con los mártires y los penitentes

  • Siento que no merezco orar por mi propia felicidad

  • Quiero que el Gojonzon me recompense

  • Creo que el Gojonzon me está castigando

  • Quiero que el Gojonzon me salve

Si Ud. respondió afirmativamente a tan solo una de  las proposiciones, primero no se sienta solo o sola. Segundo, siga leyendo.
El Budismo de Nichiren Daishonin capacita y potencia a cada persona para que manifieste su Budeidad. Esta es una postura consciente que debemos asumir mientras entonamos. Repita conmigo:
“En mi esencia yo soy un Buda. Yo puedo contactar este poder a través de mi oración fuerte. Me puedo mover hacia mis deseos y puedo hacer una contribución a mi mundo.”

Suena bien, pero para muchos de nosotros, ésta es una postura difícil de sostener.
Las actitudes autolimitantes (“Hay algo errado en mí, las cosas siempre me salen mal “) parecen a menudo naturales y reales, sin embargo, la verdad – el que SÍ somos Budas – puede parecer artificial, poco natural e incluso prepotente y arrogante.
Así es como nos sentimos, aún cuando Nichiren Daishonin nos dice repetidamente en sus escritos, que nuestra verdadera identidad es la Budeidad. Aún cuando el Sutra del Loto, el cual repetimos dos veces diarias, revela que todos tenemos una identidad más profunda desde la cual podemos realizar esta oración potenciadora y capacitadora, se queda  todavía en el plano de la teoría para muchos de nosotros.

Para conmemorar definitivamente la reunión de Damas de Febrero de 2000, el Presidente Ikeda nos envió un hermoso mensaje en el que apuntaba precisamente este aspecto; nos pidió que fuéramos felices basándonos en nuestra oración fuerte y profunda. El se refería a la carta de Nichiren Daishonin, “La Única Frase Esencial “, en la cual se lee lo siguiente:



“Aún cuando uno no lea ni estudie el Sutra, repetir el solo título (Miojo Rengue Kio), es una fuente tremenda de buena fortuna. El Sutra enseña que hombres y mujeres, y todos aquellos que transitan en los ámbitos de la animalidad e infierno – de hecho, todos los seres de los diez mundos – pueden obtener la Budeidad en su forma actual. Esto es una maravilla incomparablemente mayor que el fuego producido por una piedra tomada del fondo de un río, o la de una linterna iluminando una caverna sumida en la oscuridad por cien, mil o diez mil años. Si aún las cosas más comunes del mundo son así de maravillosas, entonces, cuanto más  maravilloso es el poder de la Ley Mística.”  (Los Escritos de Nichiren Daishonin, p923).

En su mensaje,  el Presidente Ikeda se centra en la frase sobre la linterna que instantáneamente ilumina una caverna sumida en la oscuridad hasta por diez mil años. Él escribió lo siguiente:
“En el momento que nos sentamos frente al Gojonzon y ofrecemos las oraciones, el sol de la Budeidad, el estado original de iluminación inherente en nuestras vidas, se manifiesta, sacando al exterior nuestras brillantes luces. “

Pero, ¿Cuantos nos sentamos con esos sentimientos mientras estamos entonando ante el Gojonzon? Hasta hace algunos años, yo no lo hacía.
No me malinterpreten. En mis dos primeras décadas de práctica, yo había pasado de ser una persona triste y confundida, a ser otra que podía sentirse optimista la mayor parte del tiempo. Fui capaz de trasformar ciertas situaciones difíciles y agradecía haber encontrado una forma de vivir noble y llena de sentido.

También aprendí como lidiar mejor con el dolor en mi vida. Yo había mantenido ese dolor en una cueva profunda y oscura en el foso de mi vida, apartado de mi conciencia. Pero lo podía sentir a un nivel muy profundo. Así es como yo lo había custodiado cuidadosamente toda mi vida, dando vueltas a su alrededor para no tener que enfrentarlo. Se convirtió en una pequeña voz que me decía que siempre viviría en el dolor, con restricción. Yo podía acumular una cantidad enorme de causas positivas, además de sus efectos respectivos; yo podía mejorar mi situación, crecer espiritualmente, pero aquella cueva oscura parecía permanecer intacta.

Solo hasta que la linterna -es decir-  Nam-Miojo-Rengue-Kio dejó expuesta esa cueva y me dio suficiente luz, para al fin poder ver esa realidad. No obstante, no fue un proceso fácil.

“ Me pregunto “ – me decía a mí misma – ( y “pregunto” fue realmente el comienzo del proceso), “ ¿si yo realmente creo que la esencia de mi vida es Nam-Miojo-Rengue-Kio o, en cambio, tengo esta aceptación profunda del dolor, la creencia de que nunca estaré sin él? “

Lo que obtuve como respuesta fue un “shock”: “Tu siempre has vivido con este dolor”, dijo mi pequeña voz en la cueva. “No existe alternativa. Esta es la verdadera realidad de tu vida”.
Otra voz se opuso diciendo: “Nichiren Daishonin dice que la realidad fundamental de tu vida es Nam-Miojo-Rengue-Kio – La Budeidad –“  
YO PUEDO SER REALMENTE FELIZ!”

¿Cómo podía yo merecer esa clase de felicidad? . Pensé: “Bueno, si soy un Buda, debería ser feliz; pero, para ser honesta, no lo puedo imaginar. No se siente bien esto de ser feliz.” ¿Qué podía hacer?




Decidí intentar una nueva perspectiva. Entonar desde la perspectiva de un Buda. Por un momento lo fingí. Seguía,  repitiéndome: “ Mi vida es Nam-Miojo-Rengue-Kio. Yo soy un Buda. Estoy viviendo como un Bodisatva de la de Tierra; por tanto, puedo extraer este poder y resolver mi problema. No solo merezco ser feliz,  debo convertirme en una persona feliz; así es como demostraré la Gran Ley.”

Debido a que yo estaba tratando de entonar desde una perspectiva diferente, una perspectiva potenciadora, comencé a ver las cosas de modo distinto. Pequeños cambios, casi imperceptibles, comenzaron a aparecer. Piensen en la caverna: Nada puede ser más  inmutable que un lugar que ha estado en la oscuridad por 10.000 años. Pero, aun una pequeñita luz, continuamente vertida sobre ella, tiene un efecto inmediato, por inconspicuo que éste sea.
La vida que necesita de la oscuridad absoluta no puede continuar: evoluciona o desaparece. La vida que necesita luz, comenzará a desarrollarse. La ecología de la caverna no volverá a ser igual.

Eso fue lo que pasó en mi propia vida desde que mantuve fluyendo esa luz de mi Budeidad, esa perspectiva consciente. En un año, había transformado un problema concreto que había estado conmigo durante toda mi vida. El interior de mi cueva que se había nutrido de la oscuridad, se encogió; y lo que necesitaba luz creció, prosperó, floreció en una innegable felicidad.

Teóricamente, había conocido estos principios por largo tiempo, pero creo que la duda inconsciente de que yo pudiera cambiar alguna vez esa parte de mi vida era tan fuerte que sofocaba cualquier esperanza de intentarlo. De modo, que frecuentemente entoné como si el Gojonzon “allá afuera”  pudiera recompensarme por mi buen comportamiento, pero ciertamente yo no tenía el poder de cambiar esto , era demasiado eterno y omnipresente.
Cambiar conscientemente la perspectiva en mi oración, ubicándome en la perspectiva de que yo era un Buda y tenía el poder de la Budeidad, me ayudó a superar mi duda y a continuar hasta que vi la victoria.

En lo que respecta a la oración, vencer las dudas es algo grandioso. Orar desde la perspectiva potenciadora de la Budeidad nos ayudará a sobreponernos a la duda. El presidente Ikeda nos anima de la siguiente manera: “Hay algo innegable: el poder de creer, el poder del pensamiento, mueven la realidad en la dirección de lo que creemos y hemos concebido. Si Ud. realmente cree que puede hacer algo, en verdad puede. Esto es un hecho. Cuando Ud. puede visualizar claramente un resultado victorioso, lo graba en su corazón y está firmemente convencido de obtenerlo, su cerebro hará todo el esfuerzo para llevar a cabo la imagen mental de Ud. ha creado. Y entonces, a través de los esfuerzos incesantes, esa victoria se hará finalmente una realidad”.

Para cerrar quisiera compartir algunos puntos para desafiar la duda. El pasado año, en el “World Tribune”, el editor en jefe, Ted Morino, explicó que una fe libre de dudas no es una condición fija y que no quiere decir una fe que no cuestiona. De hecho, los cuestionamientos son buenos; nos conducen a ahondar con profundidad en la fe y a fortalecer nuestro estado de vida. A medida que luchamos con la duda, construimos una convicción propia y más profunda.



Cuando tomamos la decisión: “Voy a mirar esto desde la perspectiva de la Budeidad”, no solo las puertas de mis propios temores, o de mi cinismo, o de lo que sea, se abren.
Ted describe el proceso de superar la duda y ganar ambas, confianza en uno mismo y una práctica más fuerte, basándonos en las nueve conciencias:

  • Primero, usando la sexta conciencia, elija entonar con confianza en el Gojonzon y en la Budeidad inherente en nuestras propias vidas. Haga esto con el esfuerzo del 100%. Esto es: Oración más acción, para ganar día a día. (Esto se refiere a las primeras seis de las nueve conciencias: los cinco sentidos –vista, oído, olfato, gusto, tacto- y el pensamiento conciente)

  • Segundo, persevere en este tipo de esfuerzo. De esta manera estamos incrementando la confianza en nosotros mismos inconscientemente (la séptima conciencia).

  • Tercero, mientras continuamos en este sentido, desde la perspectiva de la Budeidad, “confiar en nosotros mismos se convertirá en nuestra tendencia”, escribe Ted Morino, “lo cual es llamado karma” (la octava conciencia).

  • Cuarto, a medida que practicamos el Budismo con sentimientos positivos, nuestra alegría y autoconfianza aumentan, disfrutando verdaderamente el hecho de vivir, experimentando la plenitud de la Ley. Esta es la prueba de que podemos fortalecer nuestra Budeidad (la novena conciencia). En ésta condición de vida, la autoconfianza –nuestra confianza en la Budeidad- es inamovible.

Como las dos personas que se veían cara a cara desde la riberas del río, la felicidad es una cuestión de perspectiva. Depende de donde escoge Ud. pararse. Para alcanzar nuestra propia gran felicidad, para tener la misericordia y  el vigor de servir a la humanidad, necesitamos el poder de la perspectiva de la Budeidad.

Nosotros ya estamos, todos, en la otra orilla.
A través de una oración llena de poder podremos comenzar a conocer esta verdad.











3.6.06

¿Bodhisattva o codependiente?

¿Bodhisattva o codependiente?



MATILDA BUCK
Vice-Responsable de Damas
de la SGI de Norte América
El viaje de Matilda desde la codependencia hacia la senda del verdadero bodhisattva


En una reunión de responsables a la cual asistí en cierta ocasión, varios dirigentes de grupo exclamaron desconcertados: «¿Cómo puedo ayudar a otras personas, si no puedo cuidar de mi mismo?»
«¡Somos simplemente un montón de codependientes!» Se escuchó una voz decir, «Pensé que éramos bodhisattvas».
No me fue difícil comprender la preocupación estos bodhisattvas quienes sentían que sus esfuerzos nunca parecían ser suficientes.
Poco tiempo después me vi forzada a examinar mi vida. Me di cuenta que no creía en la posibilidad ser feliz y llevar una vida tranquila. Tampoco creía que la budeidad existía en mi vida y que era posible activar el poder de la iluminación mediante la invocación de Nam-myoho-renge-kyo en beneficio de otra persona. Cómo podría alguien transformar su situación, si yo misma no creía que podría cambiar mi vida. Así inicié la jornada para capacitarme y ayudar a otras personas.
Descubrí que las experiencias de mi niñez me habían inculcado creencias negativas acerca de mi misma. Desperté a mi codependencia y a la forma en que ésta había sido incorporada a mi práctica budista. Veía las circunstancias negativas como pruebas de mi  carencia de méritos y a mi práctica como la forma de febrilmente salir de ellas. El mito que albergaba era que cuando hubiese logrado hacer mucho o suficiente, entonces las cosas marcharían bien.
¿Qué es la codependencia?
Podemos encontrar muchas definiciones de la codependencia. En general, todas se refieren a los codependientes en sus papeles de cuidar y rescatar a los demás, colocando las necesidades, las vidas y sentimientos de otros antes que los suyos, en síntesis, viviendo a través de otros, en vez de vivir sus propias vidas.
Esto podría parecer definir a un bodhisattva, aquél que antepone la vida de otra persona antes que la suya. Sin embargo, el ingrediente que falta es que usted debe ser dueño de su  vida, a fin de poder hacer esto. Los codependientes permiten que la conducta de otros les controlen y a su vez, ellos tratan de controlar a otros con su comportamiento.
Una diferencia sustancial entre la conducta del codependiente y la del bodhisattva yace en la motivación. Las acciones del codependiente son dirigidas por la necesidad de controlar o sentirse nece- sario, en otras palabras, para sentirse mejor acerca de sí mismo. La motivación del bodhisattva nace de la convicción acerca del valor de la vida y de la certeza en la budeidad inherente en cada persona.
Melody Beattie, autora de varias destacadas obras sobre el tema, ha dicho al respecto: «Desde el momento que han existido personas, sus conductas han sido lo que calificaríamos como ‘codependientes’…Han dicho si, queriendo decir no…Han intentado que los demás vean las cosas a su manera…Han hecho lo imposible por no herir a los demás y en el proceso se han herido a sí mismas…Han creído mentiras y se han sentido traicionadas…Han luchado por sus derechos, en tanto los demás negaban los mismos» (No a la codependencia, pág. 37).
Por naturaleza, los codependientes son benévolos. Thomas Wright en su obra, Codependencia y sus implicaciones, nos dice: «Es mi impresión que históricamente, los codependientes han combatido la injusticia social y han luchado por los derechos de los oprimidos. Los codependientes desean ayudar y pienso que, en efecto, lo han hecho. Sin embargo, es probable que hayan fallecido sintiéndose culpables de no haber hecho lo suficiente» (citado en No a la codependencia, pág. 37).
Beattie señala, sin embargo, «Algunas de las características de la personalidad del codependiente podrían considerarse como los elementos incipientes a partir de los cuales surgen nuestras cualidades de excelencia. Nuestro sentido de responsabilidad nos califica para asumir posiciones de liderazgo…o nuestra capacidad para enfrentar privaciones nos permite alcanzar logros extraordinarios. Ello no sería posible sino fuésemos capaces de postergar gratificaciones. Podríamos agregar que el ser capaces de recuperarnos del sufrimiento nos permite ayudar a otros a hacer lo mismo» (Más allá de la codependencia, pág. 244).
Esto ciertamente me atañe y creo que, de igual forma, a otras personas, también.
Muchos de nosotros crecimos en familias con problemas. En una familia armoniosa los padres tienen la función de responder a las necesidades de los hijos. En el caso contrario, los hijos asumen el rol que corresponde a los padres y llenan las necesidades de estos.
Durante nuestra niñez era importante que sintiésemos la protección del adulto, y aún cuando instintivamente percibíamos que algo en la conducta de los padres no era correcto, teníamos la necesidad de validarla. Ello, en consecuencia, nos llevó a concluir que los “equivocados” éramos nosotros. Para muchos, esto se convirtió en un patrón de conducta, cuidábamos de nuestros padres, a fin de ser amados o evitar ser lastimados. Esto nos llevó a desarrollar una conexión más profunda hacia las necesidades emocionales de los demás que hacia las nuestras. Esta pérdida de la conexión con el yo es la base de la codependencia.
¿Cómo se manifiestan estas características en nuestra práctica budista? Nuestro daimoku podría ser un daimoku de penitente. Por ejemplo, podríamos pensar que nuestros problemas reflejan que somos malas personas y si realizamos suficientes buenas causas algún día seremos felices. Obsesionados, el Gohonzon podría convertirse en una herramienta para manipular o controlar a otras personas o situaciones. Podríamos estar invocando daimoku febrilmente para que esto o aquello ocurra, convencidos de que somos infelices debido a que tal persona o tal organización, o la sociedad en general no cambian.
Al intentar ayudar a otros en su práctica, podríamos tratar de resolverles sus problemas, en vez de permitirles encontrar sus propias soluciones (Nichiren Daishonin promete que este proceso nos conducirá a la iluminación).
La codependencia se expresa como una actitud reactiva. Nos sentimos felices o abatidos de acuerdo con el estado de ánimo de la otra persona. No parece posible mantener nuestros propios sentimientos, ellos cambian constantemente en respuesta a los sentimientos de otras personas. Algunas veces nos agotamos, ya que, según nuestro punto de vista, debemos que asegurarnos que todo marche bien. Sólo cuando hemos logrado completar esta abrumadora tarea, nos permitimos el lujo de sentirnos bien acerca de nosotros mismos.
Podríamos albergar un concepto exageradamente distorsionado acerca de nuestro poder y de la medida en que somos necesarios como dirigentes. Podríamos estar usando a las personas y sus problemas para mantenernos ocupados, de manera que, no dispongamos de tiempo para examinar nuestras vidas. Cuando expe- rimentamos con mucha frecuencia este estado reactivo, lentamente nos damos por vencidos y perdemos por completo nuestro poder.
El objetivo imperioso del bodhisattva es salvar a los demás.
¿Cómo es posible lograr esto, si en la práctica, debilitamos nuestras vidas?
Como nos dice el presidente Ikeda, «Nadie tiene la capacidad de hacernos felices. Sólo mediante nuestros propios esfuerzos podemos alcanzar la felicidad. Por lo tanto, no es necesario sentir envidia de los demás. No hace falta guardar resentimientos contra alguien o depender de otra persona para ser felices. Todo se reduce a nuestra condición de vida. Está dentro de nuestra potestad darle a nuestras vidas la dirección que deseemos» (Aprendamos del Gosho, pág. 237).
Motivación generada desde el interior versus motivación desde el exterior
Examinemos el mundo del bodhisattva. El Diccionario del términos budistas de la Soka Gakkai explica que, en términos de los diez mundos, esta condición es descrita como “un estado caracterizado por la misericordia, en el cual se busca la iluminación propia y la de los demás” (pág. 49). La misericordia es la piedra angular de este mundo. En tanto que, la codependencia es motivada desde el exterior y de naturaleza reactiva, el bodhisattva es motivado desde el interior. ¡Esta es una diferencia importante! Un bodhisattva al dedicarse a guiar a otros hacia su propia budeidad no espera recompensa externa por sus acciones.
La mayoría de nosotros cuando comenzamos nuestra práctica, no hicimos una decisión consciente de ser bodhisattvas. A medida que invocábamos y compartíamos nuestras experiencias, de forma natural surgió el deseo de ayudar a otros a practicar. Esta es la necesidad imperiosa del bodhisattva en el sentido más puro. Para algunos de nosotros, esta visión se vio empañada cuando nuestros patrones de codependencia entraron en juego. La motivación interna cedió lugar a la necesidad de buscar validación en el exterior.
En la tradición Mahayana, el bodhisattva hace “cuatro votos universales” desde lo más profundo de su vida, la “tierra” de su budeidad:

Salvar a innumerables seres vivientes.
Erradicar incontables deseos terrenales.
Alcanzar el dominio de
innumerables enseñanzas budistas.
Lograr la iluminación suprema.

Shakyamuni y Nichiren Daishonin pusieron en juego sus vidas en aras del gran voto que hcieron de abrir la senda de la iluminación a “innumerables seres vivientes”. Al recitar el sutra de mañana y noche, en cierta forma, recordamos nuestras promesas.
Es de gran importancia el hecho de que de los cuatro votos, tres de ellos se refieren al desarrollo personal y uno a ayudar a los demás. La promesa del bodhisattva no es una decisión reactiva. No es una obligación que nos ha sido impuesta. No conlleva la búsqueda de la validación. Es el gran júbilo que hemos experimentado, una y otra vez, al conectarnos con los demás y el sentido de sentido misión que nos llevó a apoyar el potencial de buda en ellos, y con mayor razón cuando esta conexión se hace extensiva a todos los seres vivientes. Nuestro potencial de buda se pone de manifiesto cuando expresamos esta promesa y vivimos de acuerdo a ella.
El presidente Ikeda describe al bodhisattva en su poema “El sol de jiyu sobre la Nueva Tierra” de la siguiente manera:

He aquí el hogar y morada
donde la humanidad
encuentra
su existencia original
más allá de todas las
fronteras,
trasciende las diferencias de género y raza.
He aquí un mundo que ofrece la auténtica prueba
de nuestra humanidad.

—Cantos de América, pág. 38

Encontrar este hogar, nuestra identidad como Bodhisattvas de la Tierra es un asunto vital. En la edición de abril del 2002 de la revista Living Buddhism, encontramos lo siguiente: “En una era donde tanto la sociedad como el mundo religioso se encuentran plagados de conflicto y confusión, únicamente una enseñanza que pueda proveer al individuo la capacidad de extraer su naturaleza de buda, puede conducir al mundo a la felicidad y transformar el tenor de los valores de los tiempos. En otras palabras, la única forma para alcanzar la felicidad y la paz de las gentes del Ultimo Día de la Ley es mediante el desarrollo de nuestro gran potencial humano» (pág. 10). Este estado de desarrollo es el que nos permite encontrar nuestra verdadera identidad, ayudar a los demás y contribuir a la paz mundial.
Gran parte de nuestra práctica de bodhiattvas es ayudar a otros a practicar. ¿Cuál es el punto de vista de Nichiren? En sus escritos, encontramos que él agradece los esfuerzos de práctica que hace cada persona. Podemos ver aquí una expresión de empatía, casi podríamos decir de identificación con sus seguidores, en lugar de simpatía o lástima, que son las emociones de los que cuidan de los demás. En vez de ello, él les capacita recordándoles el gran potencial que poseen en sus vidas. Según escribe Nichiren, “Shakyamuni, el Buda Muchos Tesoros y los budas de las diez direcciones representan el mundo de la budeidad que existe dentro de nuestras vidas. Cuando los buscamos en nuestro interior, recibimos los beneficios de todos estos budas” (El Objeto de Devoción para observar la mente” Los Escritos de Nichiren Daishonin, pág. 365).
Nichiren comparte las aflicciones de sus seguidores. El les explica el funcionamiento de la Ley. A veces, les envia cartas o mensajeros. Les permite resolver sus propios problemas. «Si su oración recibe respuesta o no, ello depende su fe; de no ocurrir, no hay razón para quejarse… La fe débil es como el agua fangosa, en tanto que la fe valiente es como el agua clara» (“Respuesta a la monja laica Nichigon”, WND, pág. 1079).
¿Cómo podemos ampliar la influencia del estado de bodhisattva en nuestras vidas?
La “tierra” desde la cual emerge el bodhisattva es nuestra budeidad.
Nichiren escribe, «Entonces, cuando invoque la Ley mística y recite el Sutra del loto, tiene que llegar a sentir la profunda convicción de que Myoho-renge-kyo es su propia vida…; lo que quiere decir que nuestra práctica se convertirá en una interminable y penosa austeridad, a menos que percibamos la naturaleza de nuestra vida» (“Sobre el logro de la budeidad”, Escritos de Nichiren Daishonin, pág. 4). Aquéllos cuyas experiencias les han llevado a una conducta de codependencia, podrían pensar que ver la naturaleza de su vida significa ver aquellas cosas que hemos hecho mal o aceptar la culpabilidad o creer que no merecemos ser felices.
La verdadera naturaleza de nuestra vida es la budeidad. Parece un asunto muy simple. ¿Pero cuál es el método para percibir esta naturaleza de buda? Ello comienza con la invocación de Nam-myoho-renge-kyo con la confianza o quizás la expectativa, por pequeña que ésta sea, de que poseemos la semilla indestructible de la genuina felicidad dormida en nuestro interior.
Podemos invocar para abrir el mundo de la budeidad en nuestra vida. Podemos invocar hasta sentirnos motivados, creativos y hayamos establecido conexión con los demás. También podemos estudiar los escritos de Nichiren y las orientaciones del presidente Ikeda, a fin de profundizar nuestra convicción en nuestra identidad y poder para tomar acciones que ayuden a otros a practicar. El bodhisattva se define por sus acciones.
Encontremos nuestra dignidad y poder
Ya que la codependencia es, en gran medida la falta de valoración de uno mismo, existen formas de alimentar la auto estima. Con una oración fuerte, podemos invocar para hacer surgir el yo verdadero que ha existido eternamente, desde lo profundo de nuestra vida, el cual no ha sido empañado o deformado por experiencias pasadas. La budeidad es la expresión sublime de la auto estima.
Todos nuestros sentimientos son valiosos. Podemos llevarlos con honestidad frente al Gohonzon y lograr comprenderlos. Tenemos la posibilidad de invocar para percibir la interconexión y dispersar las nubes que cubren la budeidad.
“En el Último Día de la Ley”, escribe Nichiren, «no hay otra Torre de los Tesoros más que las figuras de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto. Por lo tanto, se infiere que aquéllos que invocan Nam-myoho-renge-kyo, sea cual fuere su condición social, son la Torre de los Tesoros en sí mismos y, de igual modo, también son el buda Taho» (Sobre la Torre de los Tesoros, Escritos de Nichiren Daishonin, pág. 30). En otras palabras, es posible fortalecer nuestros recursos internos. Es factible emplear las fortalezas para resolver nuestros problemas de raíz.
Dejar de controlar o manipular a los demás
El presidente Ikeda dijo: «Las oraciones basadas en la Ley mística no son abstractas. Ellas constituyen realidades concretas en nuestras vidas. Ofrecer oraciones es entablar un diálogo, un intercambio con el universo…. De allí que, la oración no sea un lánguido consuelo; es una poderosa e inamovible convicción» (Aprendamos del Gosho, pág. 92). Por otro lado, sabemos que las estrategias no conducen a ninguna parte y simplemente ocasionan dificultades para todo el mundo.
Invocar incondicionalmente por la felicidad de otra persona es la acción más loable que podemos acometer. Ya poseemos el deseo inherente de que los demás sean felices. A medida que progresa nuestro desarrollo, en forma natural extendemos nuestra influencia sobre los demás.
El presidente Ikeda nos dice: «Quienes durante prolongados períodos se acostumbran a la desventura, con el tiempo adquieren la tendencia a darse por vencidos. Pero con la Ley mística no es necesario que jamás nos lancemos al abandono y la derrota.
«Despreciarnos es denigrar el mundo de la budeidad que existe en nuestras vidas. Equivale a calumniar al Gohonzon. Lo mismo ocurre cuando fijamos en nuestra mente el pensamiento de que nada se puede hacer al respecto de un determinado sufrimiento o problema.
«Igualmente, no debemos decidir a priori que una persona o área en particular es una causa perdida. Es precisamente, cuando nos enfrentamos a retos que es preciso orar. La clave es oraciones concretas y acciones hasta tanto los resultados se logren» (Aprendamos del Gosho, pág. 92).
Nuestra oración intensa, es decir, la invocación de Nam-myoho-renge-kyo, tendrá como resultado la sabiduría. Ello nos permitirá actuar desde una perspectiva elevada.
Establezca límites saludables
En la medida que honramos nuestra vida y la de los demás, debemos ser capaces de distinguir lo que podemos y lo que no podemos hacer. Debemos reconocer que es el derecho de cada persona resolver sus problemas y que nosotros podemos ser aliados, hombro con hombro en este proceso. A medida que invocamos para mantener la esperanza y las posibilidades, las personas a quienes tratamos de ayudar harán lo mismo.
El presidente Ikeda dice: “La nuestra no es el tipo de fe en la cual buscamos ser ayudados por los demás…Si usted depende de los demás, con seguridad perderá…El requisito de la felicidad es la determinación de no ser derrotados, la habilidad de ponerse de pie y luchar, sin importar las dificultades o las posibilidades de éxito”. (La Nueva Revolución Humana, vol. 6, págs. 246-7). Si vivimos de acuerdo a estas palabras, jamás nos sentiremos encajonados o vapuleados por las circunstancias.
Mi jornada hacia la capacitación comenzó en el momento que descubrí el mito al cual me había asido hasta entonces, el que cuando hubiese hecho lo suficiente, entonces sería feliz. Ha sido un largo recorrido, y es una jornada de toda una vida. La jornada es diferente para cada persona, pero les ofrezco estas sugerencias con absoluta y profunda convicción.
Miren todas las situaciones en forma positiva y encuentren el valor que las mismas tienen. Todas las cosas, ya sean buenas o malas, juegan un papel importante en nuestro crecimiento como seres humanos. Cada situación nos brinda la oportunidad de avanzar hacia nuestra felicidad. La clave está en continuar orando hasta ver resultados positivos.
La jornada puede parecer incómoda y desconocida por momentos. Pero les prometo lo siguiente: Cada paso entraña un profundo significado, por pequeño que pudiese parecer. Ello nos llevará a descubrir nuestra identidad fundamental y nuestra misión como Bodhisattvas de la Tierra.

Living Buddhism
Mayo/junio 2006
Págs. 49-55