8.2.05

20 años de Encuentros: El ciudadano del mundo Daisaku Ikeda y Rusia

Memorias del Dr Yramdimor Ivanovich Tropin, Ex-Vice Canciller de la Universidad Estatal de Moscú.
Traducido por Saito, Eguchi y Michiguchi. Ushio Publ. Co., 3-1-3, Iidabashi, Chiyoda-ku, Tokyo 102 (1995)
Traducción: RDR

El Dr. Tropin, quien estuvo encargado de recibir al Sr. Ikeda en sus pasadas 6 visitas a la ex- URSS (y Rusia), en lo últimos 20 años, publicó su colección como "20 años de Encuentros: El ciudadano del mundo Daisaku Ikeda y Rusia (en Japonés). Un amigo mío me dio extractos de su libro (Richard). Ante todo, él vívidamente describe la ansiedad de recibir al Sr. Ikeda cuando visitó la ex-URSS por primera vez en 1974.



"era un incidente inusual para la URSS recibir cualquier grupo que no fuera comunista, más aún una organización religiosa, especialmente el Budismo, el cual tenía un carácter pagano para la Iglesia Ortodoxa Rusa! Esto se hizo posible parcialmente, porque los líderes comunistas comenzaron a sentir la necesidad de hacer algo para que la URSS no quedara fuera del mundo libre, y parcialmente porque Japón estaba incrementando la creación de una atmósfera anti-URSS. La clara actitud de la Soka Gakkai contra las armas nucleares, al igual que la resistencia de su fundador Nichiren, contra la autoridad del cruel gobierno Samurai, interesó a los líderes comunistas. Sin embargo, nadie estaba seguro acerca del resultado, y los miembros del comité de recepción sentían que ellos podían perder su trabajo si la visita fracasaba.

Estas ansiedades rápidamente desaparecieron, tan pronto como ellos conocieron al Sr. Ikeda, quien es, a diferencia de la mayoría de los japoneses que ellos ya conocían, honesto, abierto, entusiasta, enérgico y sincero. Cualquiera que conoce al Sr. Ikeda le respeta. Fue afortunado que dos grandes hombres, R. Hohlov, el Canciller de la Universidad de Moscú, y I. Kovarenko, quien estaba a cargo de la División Internacional del Partido, estuvieran en el comité de recepción. Ambos inmediatamente confiaron en el Sr. Ikeda y reconocieron la importancia de construir una mutua relación con la Soka Gakkai.

El comité ayudó al Sr Ikeda y su grupo, a asistir a tantas reuniones como fuera posible durante sus diez días de estadía, los cuales incluyeron la firma oficial de un intercambio educacional entre la Universidad de Moscú y la Universidad Soka, y una reunión entre el Sr. Ikeda y Sholoknov, el laureado premio Nóbel en literatura. Pero nadie esperaba que el Primer Ministro Kosygin, pudiera decidir reunirse con él. Incluso el Sr Tropin no sabía como esto sería posible, pero esto se hizo realidad el último día de su visita. Normalmente, tal reunión podría terminar en unos pocos minutos de saludos formales. Sin embargo, al comienzo, el Sr Ikeda dijo francamente a Kosygin que "todos los japoneses amaban la literatura Rusa, la música y el ballet, que ellos son parte integral de la moderna cultura japonesa. Desafortunadamente, sin embargo, los Japoneses no confían en el pueblo Ruso; los Japoneses no tienen cercanía y sentimientos de amistad hacia el pueblo Ruso; y algunos Japoneses incluso piensan que los Rusos son engañosos, desconfiados y pocos confiables. Bajo tales circunstancias, es imposible establecer relaciones políticas y económicas. La única forma de resolver el problema entre las dos naciones es ensanchar la comprensión acerca de la gente, mediante la promoción de intercambios culturales". Kosygin escuchó al Sr Ikeda cuidadosamente y luego dijo: "Estoy de acuerdo"

El Sr. Ikeda expresó sus honestos sentimientos de que el pueblo Japonés también tiene que conocer más acerca de Rusia y sus penurias durante la segunda guerra mundial. El Sr. Ikeda también le dijo a Kosygin cuán profundamente él estaba conmovido y triste durante su visita a Leningrado al conocer que medio millón de ciudadanos murieron de hambre durante el bloqueo de los 900 días por el ejercito nazi. Kosygin parecía estar absorbido en profundos pensamientos y finalmente respondió con sólo unas pocas palabras, " Sí...yo estuve allí en ese momento...” Todos los presentes vieron la profunda pena y tristeza en los ojos de Kosygin.

La reunión se prolongó por más de una hora- un raro evento en el Kremlin. Cuando el armamento pasó a ser objeto de diálogo, Kosygin dijo al Sr. Ikeda en forma seria, que la humanidad ya tiene almacenadas demasiadas cabezas nucleares, y no tenemos garantías de que todos podamos sobrevivir. En esa época, la URSS tenía un argumento ante la comunidad internacional, el cual era que el armamento nuclear de la URSS, es en sí mismo, la seguridad de la paz mundial. Contrariamente a lo que establecen las instancias políticas y diplomáticas, Kosygin, el líder de la URSS, negó completamente ese argumento y le dijo al Sr. Ikeda que ambos lados (la URSS y América) deberían escucharse uno al otro. La reunión cubrió variados tópicos; pasando de las relaciones internacionales entre URSS y América, China y Japón, el desarrollo de Siberia, la economía, la educación, el rol de las Naciones Unidas e incluso el precio del Vodka. Ambos acordaron que las personas beben alcohol de cualquier forma, y es imposible controlar los deseos del hombre por un poder autoritario.

El Sr. Tropin recuerda que una atmósfera de optimismo llenaba el salón hacia el final de este histórico encuentro. Cuando el Sr Ikeda preguntó a Kosygin si el creía que el siglo 21 podría convertirse en una era de victoria de la sabiduría humana, Kosygin respondió que el esperaba que esto sucediera estaba orando por la felicidad de las personas que vivirán en el tercer milenio. Debido a esta exitosa reunión, los líderes Rusos confiaron en el Sr. Ikeda y el Sr. Ikeda confió en Kosygin como un aliado para trabajar hacia la paz mundial y la abolición del armamento nuclear.

Durante los pasados 20 años, no solo el Sr. Ikeda, sino también cientos de jóvenes japoneses, miembros del intercambio amistoso han visitado la URSS varias veces, y muchos líderes de alto rango de la URSS han visitado la Soka Gakkai en Japón. Muchos artistas Rusos, incluyendo el Ballet Bolishoi, han actuado en Japón, lo que ha ayudado a ensanchar la comprensión mutua entre las dos naciones. El mismo Sr. Ikeda visitó Rusia 6 veces, cada vez reuniéndose con una variedad de personalidades, incluyendo varios comités de Paz, Comités de Mujeres, Académicos y estudiantes de Universidades, Comité Ejecutivo Ruso, Ministro de Educación, Ministro de Cultura, Academia Rusa de Ciencias, y oficinas municipales de Moscú y Leningrado. También visitó muchos centros culturales, incluyendo el Teatro Bolishoi, Teatro de los Niños de Moscú, Circos e instalaciones deportivas. El Sr Ikeda estuvo encantado visitando las escuelas básicas y reunirse con los niños.

Cuando la URSS invadió Afganistán en 1980, muchas naciones boicotearon los Juegos Olímpicos de Moscú, y una campaña anti-URSS se extendió por todo el mundo. El Sr. Ikeda, nuevamente, tuvo una firme creencia de que el tenía que visitar la URSS, porque las relaciones Rusia-Japón estaban peligrando. El, con 230 miembros del grupo de intercambio amistoso, visitó la URSS, patrocinando una exposición de muñecas japonesas y participando en las reuniones de intercambio Rusia-Japón. No sólo la Universidad Soka, sino Universidades Privadas han construido un programa de intercambio mutuo con la Universidad de Moscú. Sin embargo, ninguna de las Universidades Nacionales ha hecho programas similares porque el Ministerio Japonés de Educación no aprobó el desarrollo de tales relaciones con la URSS. La determinación y entusiasmo del Sr. Ikeda abrió una "Puerta" a la "Cortina de Hierro".
El autor, como profesor de historia, testificó que cualquier líder de la URSS, que se reunió con el Sr. Ikeda, firmemente creyó que él no es sólo un pacifista, sino también un hombre de acción, que lucha por la paz con una convicción por la victoria de la sabiduría de la humanidad. En cada visita, el Sr. Ikeda era invitado a hablar con el Primer Ministro de ese momento. El Sr. Ikeda siempre enfatizó la necesidad de la paz mundial y sugirió que las tensiones entre URSS y América podrían ser resueltas cuando los máximos líderes de ambos países se reunieran y conversaran. (Esto construyó una corriente fundamental sobre la cual se realizó en 1985 el encuentro Gorbachov-Regan). En 1987 la exposición de la SGI contra el armamento nuclear, la cual había estado presentándose alrededor del mundo (ONU en Nueva York, Genova, Viena, Paris, Estocolmo, Nueva Delhi, Beijing y otras ciudades) fue presentada en Moscú. En 1991, otra exposición denominada Guerra y Paz, también se inauguró en Moscú. (Ambas ayudaron a formar las opiniones públicas anti-nucleares, y eventualmente a cosechar frutos como la reducción de cabezas nucleares en Rusia y América, acordadas entre Gorbachov y Bush en 1989 y 1990)

El libro de Tropin describe claramente cómo la determinación de un solo individuo y sus acciones basadas en la amistad, la confianza y la sinceridad, podrían vencer todas las probabilidades, y cambiar una situación imposible en posible, y traer la paz al mundo. Tropin acentuó, repetidas veces," el Sr. Ikeda no puede ser comparado a cualquier otro contemporáneo en términos de su carácter, de la influencia y la gama y alcance de su acción, y que nosotros no podemos evaluar sinceramente a un hombre tan grande como el Sr. Ikeda; sólo la historia puede. No obstante, el Sr. Ikeda es siempre sincero y común. R. Huyghe (presidente de la Academia Francesa de Bellas Artes) dijo que él es atraído por su sinceridad, por la buena voluntad, y por la manera en que él piensa. H. Meyer, el presidente de la Asociación de Arte de Austria dijo que es raro encontrar un carácter tan magnífico en la vida, y que su más grande fortuna es ser capaz de encontrar al Sr. Daisaku Ikeda, un gran poeta y filósofo.

El Dr. Tropin escribió, "Al concluir este libro, yo quisiera llamar una vez más, al Sr. Ikeda, el Presidente de la SGI, desde el fondo de mi corazón, como 'SENSEI' ("mentor" o el "maestro" en el japonés). Cada vez que 'SENSEI' se encuentra con las personas, él teje hermosamente un precioso hilo llamado 'amistad.' Cada encuentro con SENSEI, en Moscú y en Japón, se grabó claramente en mi memoria con un brillo de inteligencia. Cuándo miro atrás en mi vida, y me acuerdo de estos incidentes, yo veo brillando especialmente 'el hilo' hecho en la tela de mi vida. Ese hilo no es otra cosa sino Daisaku Ikeda. Para mí, él es el punto principal de encuentro del Japón y los japoneses, y lo más importante, es la fuente de la confianza, la amistad y el amor para el ser humano."

Por lo tanto, nos dimos cuenta de que el secreto del éxito del Sr. Ikeda en Rusia fue su carácter y su conducta como ser humano. Aquellos que se encontraron con el Sr. Ikeda se sintieron atraídos por él, y le escucharon. Veinte años de paciente y sinceros diálogos con cada primer Ministro y altos líderes de Rusia, y su pasión por la paz del mundo basada en el humanismo, gradualmente los influyó. El Sr. Ikeda no sólo abrió una puerta en la "Cortina de Hierro" sino que ayudó también detrás de la escena a crear una etapa para la democratización de Rusia. Es decir, la filosofía del Sr. Ikeda y su acción ayudaron a terminar con "la Guerra Fría."

7.2.05

¿Por qué? Misión

Presentamos a continuación un artículo realizado por la Consejera de la División de Damas, señora Celia Prades.
Tomado de Seikyo Criollo Oct. 1998
Se puede entender, por medio de la observación científica, que los patrones de vida y muerte se aplican por igual a todo el universo. Las estrellas, hasta las galaxias, presentan las mismas tendencias de los seres vivientes en la tierra. Así podemos deducir que las explicaciones de Sakyamuni sobre la universalidad de las leyes de la vida estaban basadas en una realidad. Todo pasa por un proceso de cambio y luego desintegración, Sakyamuni enseñó que el significado tras la muerte es para regenerar energía. Ese mecanismo prevalece a través de todo el cosmos. Por supuesto nosotros estamos inmersos en ese ciclo de tener la oportunidad de manifestarnos fenomenológicamente, desarrollarnos, desaparecer y luego regenerar nuestra energía para comenzar de nuevo.
El Gosho "Los tres tipos de Tesoros" dice: Es raro nacer como ser humano. El número de aquellos dotados con vida humana es tan pequeño como la cantidad de polvo que cabe en una uña. La vida como ser humano es difícil de mantener, tanto como le cuesta al rocío permanecer en la hierba, pero es mejor vivir un solo día cono honor que ciento veinte años y morir en desgracia. Nichiren Daishonin escribió eso para ayudarnos a tomar conciencia de la inmensa importancia de la vida y por lo tanto de su aprovechamiento al máximo. René Hughe en "La Noche anuncia laAurora" dice: La energía es el principio de la vida misma y debemos estar atentos para no malgastarla, no podemos permitir que se desperdicie en el pantano de la avaricia como un río en la arena. Dirigida hacia la disciplina y el auto-control puede ser usada para su verdadero propósito. Ella toma la dirección que la conciencia del hombre progresivamente le imprime hasta que la mente, en su apogeo y luz que la guía, revela su verdadero significado: abrir ampliamente las puertas en la búsqueda de valor y empujar al ser humano, por medio de su constante desarrollo, a manifestar sus virtudes al trascender sus propios límites.
Por lo tanto, como seres humanos, nuestra actitud básica debe ser reflexionar acerca del pasado, percibir la situación del presente y fijar nuestros objetivos para el futuro. El flujo continuo de nuestra conciencia del tiempo debe incluir la postura fundamental de determinar qué es lo que deseamos lograr, reflexionar sobre nuestras acciones y enfocar nuestra determinación sobre el futuro. Esto es de vital importancia. Nichiren Daishonin percibió que la patología y el sufrimiento de las personas que se encuentran en el mundo terrenal se genera por su forma equivocada de vivir. Por ejemplo, la lucha desenfrenada por lograr poder o riqueza material o fama, es un desperdicio lastimoso de nuestras preciosas existencias. La clave para acabar con ese sufrimiento es la erradicación de nuestra búsqueda egoísta o insaciable por los placeres efímeros del mundo, por la felicidad transitoria o relativa.
Existe un camino por medio del cual podemos lograr eso y es basar nuestras vidas en la purificación de nuestros pensamientos, palabras y acciones (formas de movilizar la energía de lavida) y buscar la Ley Verdadera. Ello proviene de nuestro profundo, innato deseo de lograrlo, desde el remoto pasado. El Sr. Toda dijo: Nosotros hemos nacido y además, precisamente, en una época de caos sin precedentes, para llevar adelante nuestro papel como emisarios del Buda. Nacimos como seres humanos comunes basados en nuestro deseo de promover el Kosen-rufu. Cualquiera que sean las circunstancias en las que nos encontremos, son las que escogimos nosotros mismos. Debemos entender que si escogemos ignorar nuestra captación de que poseemos inherentemente la Budeidad en nuestro interior, no seríamos distintos de aquellas personas con mentes superficiales que existen en la sociedad. De ser así nos hundiremos, nos estancaremos y seremos aplastados por nuestro aspecto superficial como mortales comunes, pero escogimos contactar y activar esa Ley porque prometimos en lo profundo de nuestras vidas revelar nuestra Budeidad y crear la Tierra del Buda donde quiera que estuviésemos.
Esta aseveración, aunque pueda parecer arrogante, surge de una gratitud auténtica al Gojonzon por ser victoriosos en la eterna batalla de la vida, asevera el presidente Ikeda. Hace más de tres mil años, Sakyamuni fue el que predijo esta batalla, una batalla del corazón que ahora llamamos Revolución Humana. Dijo que en medio del caos la Gran Ley Pura se manifestaría y sería propagada por innumerables bodisatvas que aparecerían de la propia tierra del sufrimiento de la vida y guiará a toda la humanidad hacia la felicidad y la paz. Por diez mil años y hasta la eternidad esta ley establecerá la armonía de nuestro planeta, así como generaciones tras generaciones de Bodisatvas de la Tierra aparecerán sucesivamente para mantener y propagar esta Ley. Nichiren Daishonin dijo: "En vida tras vida, nacemos con nuestro maestro". En términos del ritmo y el patrón eternos de la vida, nosotros aparecemos en planeta tras planeta en el ilimitado universo, siempre en el momento apropiado, para propagar esta Ley - por siempre transmitiendo energía vital y felicidad, y por lo tanto, paz y armonía a la gente. Es más, escogemos no venir como santos o seres especiales sino como personas comunes para que todos se puedan relacionar con nosotros. Venimos para dejar nuestros roles transitorios y manifestar nuestro "Yo real". La manera en que vivimos durante el corto período de nuestras vidas determina nuestro futuro incluso si naceremos o no de nuevo como seres humanos - por lo tanto no podemos darnos el lujo de desperdiciar ni un solo día de nuestras preciosas existencias con actitudes pasivas, indolentes o indiferentes puesto que la energía de la vida es para romper los límites del karma que hemos escogido y permitirle a esa energía cumplir su verdadero propósito.

El Budismo plantea el concepto de igualdad, entonces ¿qué es esto que oigo sobre Maestro y Discípulo?

Respuesta por Suzanne Pritchard
Tomado de Seikyo Criollo Noviembre 1998

El concepto budista al quese refiere esta pregunta se expresa en japonés como shitei funi, "la unidad de maestro y discípulo". Este término es traduc do con frecuencia y de manera incompleta, como "el concepto de maestro y discípulo" o "la relación mentor-discípulo". Estas traducciones inexactas obvian el importantísimo aspecto de la unidad (funi significa dos pero no dos). Es esta omi sión la que hace surgir la incomprensión de este crucial concepto budista. En primer lugar, para muchos en el mundo occidental, la palabra "maestro" tiene varias connotaciones negativas. Puede evocar conceptos tales como desigualdad, injusticia, explotación o autoritarismo. De ahí que haya habido un esfuerzo deliberado durante los años recientes por utilizar el término "mentor" para expresar más claramente la verdadera naturaleza del rol. En segundo lugar, al omitir el aspecto de la "unidad", el término "relación mentor-discípulo" implica inevitablemente una relación jerárquica o de diferente nivel, siendo percibido el maestro como superior y liderando al discípulo, el discípulo como inferior y siguiendo ciegamente al maestro. Tales connotaciones están muy lejos del verdadero significado de este principio, que yace en el corazón del Budismo Mahayana. En el Sutra del Loto, Sakyamuni declara: Shariputra, deberías saber que al comienzo hice un voto, esperando hacer a todas las personas iguales a mí, sin distinciones entre nosotros, y lo que anhelé por largo tiempo ahora se ha cumplido. He convertido a todos los seres vivientes y he logrado que entren en el sendero del Buda.1
La igualdad es fundamental en el Budismo. Sakyamuni declara que él desea que todas las personas disfruten exactamente de la misma captación iluminada, y experimenten la misma libertad del estado de Buda, que él llegó a dominar. Este es el deseo constante del Buda, o el maestro: lograr que los otros despierten a su propia naturaleza iluminada. El deseo misericordioso de Buda fue expresado constantemente por Nichiren Daishonin, quien reveló la esencia del Sutra del Loto, Nam Miojo Rengue Kio, e incorporó su comprensión iluminada en el Gojonzon. Al hacer eso, creó el medio para que todas las personas, incondicionalmente, revelaran su Budeidad, transformando sus propios karmas negativos así como el de la sociedad. En "Respuesta a Kyo`o" Nichiren Daishonin declara: "Yo, Nichiren, he inscrito mi vida en sumi (tinta negra), así que cree en el Gojonzon con todo tu corazón".2
Un aspecto de "unidad" ocurre cuando los deseos de los discípulos coinciden con los del maestro - los discípulos con el deseo constante de lograr desarrollarse en su propia manera y única forma y en sus campos particulares. Comprende también a los discípulos que desean despertar a otros para que puedan también entrar en el sendero de Buda. Posiblemente, debido a que vivimos dentro una cultura cuyas religiones predominantes no tienen paralelo con la igualdad expresada en la "unidad de mentor y discípulo", nos puede parecer dificil al principio darnos cuenta de las implicaciones de este concepto y responder plenamente al deseo del mentor. Aunque entendamos este principio en teoria, es fácil sucumbir a la creencia de que si solo pudiésemos manifestar aunque sea una porción de la vitalidad iluminada del Buda, esto sería suficiente. Hay, por lo tanto, una diferencia entre el camino de mentor y discípulo y la unidad de mentor y discípulo.
En este famoso párrafo del volumen diez de La Revolución Humana, el presidente Ikeda aclara esta diferencia a veces sutil, pero crucial: Es vital que la intención del maestro palpite en la vida del discípulo y que actúe espontáneamente, porque sólo entonces el vínculo maestro-discípu lo se afina hasta el punto en que maes tro y discípulo son de veras uno. La corriente vital que fluye entre maes tro y discípulo es la esencial fuerza que une a los dos. Con el objeto de alcanzar ese estado, el discípulo debe captar la fuente de la cual emana el deseo más profundo del maestro, y entonces hacerlo suyo. Este es un proceso difícil que solamente puede cumplirse a través de una fe firme. La fuente del poder para ambos, maestro y discípulo, no es otra que el Gojonzon.... sólo cuando el resultado de la seria inquietud del discípulo coincide con el pensamiento del maestro es que la corriente vital de la fe empieza a fluir en poderosos torrentes. Es bastante sencillo para un discípulo simplemente seguir mecánicamente el deseo del maestro, pero raras veces un discípulo alcanza el estado mental con el cual penetra la fuente del deseo del maestro y la comparte. Sin embargo, la unidad de maestro y discípulo depende totalmente de que se logre este difícil proceso.3
La unidad de maestro y discípulo se caracteriza por un compromiso profundo e igual de ambos lados. De parte del maestro, esto requiere el compromiso de impartir la totalidad de su comprensión y visión. De parte del discípulo, requiere el compromiso de ir más allá de un acuerdo casual o selectivo y lealtad pasiva. Más bien, requiere ese nivel profundo de espíritu buscador y confianza en el cual uno desea convertir la fuente de la intención del maestro en la suya propia y vivir sobre esa base sin concesiones. Para los practicantes del Budismo de Nichiren Daishonin, esta fuente no es otra cosa sino que entonar Nam Miojo Rengue Kio al Gojonzon. Mientras busca constantemente la propia transformación, o Revolución Humana. Esta revolución, sencillamente pero no fácilmente, es superar nuestro egocentrismo, prejuicios y pensamientos de corto alcance y abrir nuestras vidas a la misericordia ilimitada de la Budeidad, de la cual fluyen sabiduría, fuerza vital y todas las cualidades iluminadas. A pesar de que los papeles de maestro y discípulo difieren, son iguales y de mutua importancia para cada uno.
Tal como el presidente Toda aseveró: "En el Budismo el maestro otorga el principio y el discípulo lo aplica; el maestro es el presente y el discípulo es el futuro. "En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, el sacerdocio de la Nichiren Shoshu sucumbió a la opresión del gobierno, perdiendo el propósito de "dar la vida por el Sutra del Loto"4.
En aquel tiempo, Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda, el primer y segundo presidentes de la Soka Gakkai, se enfrentaron al gobierno, conservando la corriente vital de la Máxima Ley y manifestando el verdadero espíritu de Nichiren Daishonin. Fueron encarcelados por rehusar comprometer sus creencias. El mentor, Makiguchi, falleció en la prisión, dejando como legado su espíritu supremo de propagar la Ley aún a costa de su vida. El discípulo, Toda, sobrevivió para heredar ese espíritu y, al ser liberado de la prisión, se levantó solo al desafío de lograr el Kosen-rufu. El espíritude la Soka Gakkai se fundamentó en esta lucha unida e inseparable de mentor y discípulo, una lucha que trasciende la vida y la muerte.5
A su vez, la relación del presidente Ikeda con el presidente Toda es un magnífico ejemplo de lo que se puede lograr a través de la lucha por "penetrar la fuente del deseo del maestro y compartir esa fuente. "Explicando la necesidad de un maestro en la vida, el presidente Ikeda dijo una vez: Al aprender cualquier arte o técnica, o seguir estudios académicos, uno debe colocarse bajo la dirección de un profesor, si uno desea alcanzar un progreso genuino. Es mucho más necesario cuando uno sigue la práctica del Budismo y sus doctrinas, que pueden llamarse el arte de ser un ser humano. Nichiren Daishonin escribió con estas palabras sobre la importancia de ser un maestro: "Aunque padre y madre engendren y críen un niño que tenga ojos y oídos, si no hay un maestro para instruirlo, entonces sus ojos y oídos permanecerán como los de un simple animal".6
Si verdaderamente buscamos pulir nuestro humanismo y mantener la pureza de las enseñanzas de Nichiren Daishonin, es crucial que nos retemos a comprender y vivir con el profundo e igualitario principio de la unidad de mentor y discípulo - porque sobre ella descansa el logro de nuestra Revolución Humana y el Kosen-rufumundial.
Notas
1 El Sutra del Loto, Trad. Burton Watson (New York: Columbia University Press, 1993), pág.36.
2 Los principales escritos de Nichiren Daishonin, Vol.1,pág. 120.
3 Seikyo Times, Mayo 1978, pág.28.
4 El Sutra del Loto, pág. 230.
5 La Revolución Humana, Vol. 12,New Dawn (NuevoAmanecer). (SGI Newsletter Monthly, n° 169,pág.202)
6 La Soka Gakkai: Sus ideales y tradición, 39 ReuniónGeneral 1976

6.2.05

Un mensaje de esperanza: Hazel Henderson

Enviado por Lidia Salas (SGIV)

La doctora Hazel Henderson describe la amplia gama de sus actividades --ella es una ambientalista, escritora y economista-- como la de una "futurista". Ella también insiste en que el ideal es el de ser un ser humano completo. Sólo los seres humanos imaginan un futuro mejor y más valioso y hacen esfuerzos hacia su realización. Creer en el futuro es creer en la humanidad. Un futurista está comprometido con la erudición de la esperanza.
La economía tradicional asume que las personas son esencialmente egoístas, que nuestras acciones son motivadas únicamente por el impulso de un provecho máximo. Pero la doctora Henderson pregunta, ¿Y qué hay acerca de todas las cosas que hacen las personas sin interés alguno en la ganancia, como las acciones de "cuidar y compartir" que ella ha presenciado una y otra vez? La economía tradicional enfoca sólo las actividades competitivas en las que se intercambian monedas. Pero, ¿y las espontáneas acciones de colaboración y cooperación, el trabajo de los voluntarios y los grupos ciudadanos, por ejemplo, que realzan la calidad de vida de las personas que las hacen? ¿Y qué hay de los regalos de la naturaleza misma? ¿No se le debe dar valor a esto? Esas preguntas han impulsado a la doctora Henderson a una reconsideración radical de la teoría económica, un aspecto del cual ella llama la "economía del amor" --todas aquellas cosas que hace la gente, no en busca de algún provecho, sino simplemente por amor. Las Naciones Unidas ha estimado el valor de esa labor no pagada en 16 billones de dólares americanos anualmente --11 billones para las mujeres y 5 billones para los hombres.
Fue la preocupación por el futuro lo que inspiró a una "ama de casa común" (en sus propias palabras) a un autoestudio intensivo de la economía que le ha posibilitado desafiar exitosamente los puntos de vista de ganadores de premios Nobel.
Viviendo en Nueva York en la década de 1960, Hazel fundó Ciudadanos por un Aire Limpio, porque, como dice ella: "Ansiábamos que nuestros hijos tuvieran el mejor futuro posible. Recordando, me doy cuenta que eso era lo que nos daba fuerzas para soportar las numerosas persecuciones y mantenernos avanzando".
Todo comenzó cuando ella notó que su hija estaba llegando a casa manchada de hollín. Ella misma estaba sufriendo de una tos persistente. Ella comenzó a hablar con otras madres en el parque de la vecindad mientras observaban jugar a sus hijos. Comenzando por la simple pregunta, "¿No crees que el aire aquí es malo?", ella involucraba a las madres en discusiones que eventualmente condujeron a la formación de Ciudadanos por un Aire Limpio.
La doctora Henderson comenzó utilizando el tiempo de las siestas que hacía su hija por las tardes para escribir cartas a los funcionarios de la ciudad. Eventualmente ella recibió una respuesta del alcalde, diciendo que lo que ella creía que era contaminación, probablemente era sólo la neblina que llegaba del mar. Sin desalentarse, ella investigó más y se enteró de que, en realidad, la ciudad realizaba mediciones de las partículas de hollín en el aire diariamente.
Ella y su grupo, que ahora tenía alrededor de 10 miembros, comenzaron a pedir a las cadenas de televisión que incluyan datos de la contaminación del aire en sus pronósticos meteorológicos diarios. Utilizando una comprensión natural de la naturaleza humana, ella escribió a todas las principales cadenas de televisión, adjuntando fotocopias de las cartas de aliento que había recibido del presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones y del gobernador de Nueva York Nelson Rockefeller. Pocas semanas después, se sorprendió al recibir una llamada telefónica del vicepresidente de una de las principales estaciones de televisión de Nueva York. Un mes después, el Índice de Contaminación del Aire de Nueva York estaba emitiéndose. Tres meses después, todas las estaciones televisivas, la mayoría de las estaciones radiales y los periódicos locales estaban cubriendo el Índice de Contaminación del Aire de Nueva York.Alentada por este éxito --el resultado del coraje que se rehusaba a ceder-- la doctora Henderson comenzó a emprender nuevos desafíos, uno tras otro.
Nacida en Inglaterra en 1933, la doctora Henderson nunca recibió un entrenamiento universitario formal en economía. A los 16 años de edad, ella comenzó a trabajar en una tienda de ropas de mujeres local y después en un hotel. Allí ella aprendió que todas las personas tienen potencial, que incluso los vendedores --como era su caso-- tienen una gran capacidad sin explotar.
Cuando Hazel tenía 25 años, se trasladó a los Estados Unidos y trabajó vendiendo boletos de aerolíneas. Se casó, y fue su simple deseo de que su hija respirara aire puro lo que la inspiró a hacer incansables esfuerzos que continúan hasta hoy.Cuando nos encontramos por primera vez, ella describió los primeros años de esfuerzos desplegados casi en soledad. La respuesta de los políticos y expertos a sus pedidos por limpiar el aire fue siempre la misma: Cuesta mucho dinero; no podemos hacerlo. Acechando tras esas respuestas ella sentía a menudo el menosprecio: ¿Qué sabe una ama de casa como tú acerca de la manera en que realmente funciona el mundo?

Pero ella no se iba a desalentar. Si las teorías económicas requerían que destruyéramos el medio ambiente e hiciéramos sufrir a la gente, algo debía estar mal en las teorías. Ella comenzó a pensar acerca de la clase de economía que enfocara la felicidad de las personas. Su enfoque es simple; podría considerarse hasta ingenua, pero allí está su poder. Sintiendo la necesidad de armarse ella misma de conocimientos, comenzó un extenso programa de autoestudio en economía y otros campos. Cuando encontraba un autor cuyas ideas la inspiraban, le enviaba una carta; de esta manera desarrolló relaciones de consejería con muchos importantes pensadores.
Conforme progresaban sus esfuerzos de investigación, llegó a cuestionar más y más los supuestos esenciales de la economía moderna. ¿Cuán significativas, por ejemplo, eran las estadísticas que se incluían en la medición de las actividades de crecimiento económico que contaminan el medio ambiente o dañan la salud de las personas, mientras se ignoran los costos relativos?
Ella concluyó pronto que la economía, a pesar de las complejas y aparentemente precisas fórmulas matemáticas en las que se expresa, no es una ciencia neutral, libre de valor, en absoluto. Ella encontró que la economía enfoca la justificación de las ganancias de los vencedores, silenciando a los perdedores. En realidad no es más que la política disfrazada. Sus ideas horrorizaron a los economistas tradicionales. Fue públicamente insultada y desestimada. En un programa de televisión, un economista sentado a su lado dijo, "Ella es una simpática dama, pero no sabe nada de economía". Ella respondió a esa crítica estudiando más arduamente.
Eventualmente, su pericia y sus propuestas únicas y progresistas ganaron reconocimiento. Desde 1974 hasta 1980 sirvió en la Oficina de la Comisión Consultiva de Evaluación Tecnológica del Congreso de los Estados Unidos. Ha asesorado a más de 30 gobiernos sobre sus políticas económicas. Sus columnas son publicadas en unos 400 periódicos de 27 países de todo el mundo. Ha ayudado a promover el concepto y la práctica de la inversión ética, y ha desarrollado un índice que mide la calidad de vida mucho más efectivamente que las estrechas escalas que sólo consideran el llamado crecimiento económico.
Conforme avanzamos hacia una economía que se refiere menos al "hardware" de las fábricas y las máquinas y más al "software" de los sistemas y los servicios, la doctora Henderson espera que los talentos especiales de las mujeres como armonizadoras y comunicadoras se pongan más en juego."Las mujeres", dice ella, "saben cuánto tiempo, amor y esfuerzo se requiere para criar a un niño. Cuando estalla una guerra, todo eso se reduce a nada... es por eso que la activa participación de las mujeres en la solución de conflictos es de gran importancia". Habiendo observado debates entre las mujeres de alto nivel israelíes y palestinas, ella dice con confianza: "Si esas mujeres hubiesen sido empoderadas y plenamente representadas en las negociaciones, décadas atrás se habría establecido la paz".Cuando me reuní con la doctora Henderson, hablamos acerca del concepto de la revolución humana. En los años posteriores a la derrota del Japón, mi mentor, Josei Toda, llevó un mensaje de esperanza a la gente que había resistido el castigo de la guerra y sus repercusiones. Este mensaje fue su afirmación de que un cambio profundo en la vida de un simple individuo podía cambiar la dirección de una sociedad entera. La doctora Henderson coincidió con esto: "Nosotros tenemos el poder para alterar nuestro destino. Esta es, en mucho, mi propia perspectiva. Esa ha sido la razón de todo mi trabajo en los últimos 30 años".

Daisaku Ikeda y Hazel Henderson han publicado recientemente un diálogo, Planetary Citizenship: Your Values, Beliefs an Actions Can Shape a Sustainable World (Ciudadanía planetaria: Tus valores, creencias y acciones pueden configurar un mundo sostenible) (Middleway Press, 2004).

5.2.05

Apropiándose del futuro

Por Hamish Aitchison
Hamish Aitchison es el jefe de educación internacional de la WWF del Reino Unido.
Enviado por Lidia Salas (SGIV)

El proyecto líder de la WWF en un pueblo de la Reserva Natural de BMXS
La Reserva Natural de Baimaxueshan (BMXS) está en el condado de Deqin, una remota área de la provincia de Yunnan cerca de la frontera de la Región Autónoma del Tíbet en la China. Cumbres nevadas se levantan por encima de una elevada meseta que forma la cuenca de tres grandes ríos asiáticos, el Yang-tsé, el Mekong, y el Salween.Un 60 por ciento del condado de Deqin está arbolado, y es una de las 200 "ecorregiones" designadas por la WWF como de importancia global. La variedad de especies dentro de la reserva es enorme, con 922 tipos de plantas de semillas que proporcionan el hábitat para más de 100 especies salvajes incluyendo el mono de nariz respingona de Yunnan, el leopardo de la nieve, el leopardo nebuloso y el macaco de Assam -todos los cuales están muy protegidos en la China.La principal amenaza para la riqueza de estas especies es la actividad humana. La caza ilegal, la autorización de cultivos en los bosques, el pastoreo, la leña, productos de madera, así como el libre movimiento de animales domésticos como los yac, las vacas, cabras y ciervos, todos se han hecho sentir.Más recientemente, desastrosas inundaciones río abajo del Yang-tsé en 1998, fueron culpables de la deforestación de las cuencas. Como resultado, los bosques naturales de la China en las cuencas de los ríos Yang-tsé y Amarillo han sido completamente cerrados a la tala comercial desde 2000, aunque todavía está permitida la tala "colectiva" de bosques para las necesidades de subsistencia de las comunidades locales.Una comunidad bajo amenazaLa mayor parte de las tierras dentro de la Reserva Natural de BMXS pertenece a las esparcidas comunidades étnicas principalmente tibetanas. Estas comunidades están entre las más pobres de la China. Su estilo de vida está basado en el cultivo y la silvicultura para su subsistencia, y la recolección de productos no madereros del bosque, el más importante de los cuales es el hongo matsutake que ellos recogen en los bosques de robles siempre verde durante la estación lluviosa.El cuidado de las cabras, alguna vez de importancia, se ha reducido drásticamente como resultado de la presión gubernamental -porque estos animales pueden dañar el medio ambiente. De manera similar, las comunidades han sido alentadas a abandonar y reforestar los campos marginales sobre las pendientes más elevadas.Ya desde los primeros días de la Reserva Natural BMXS, han existido conflictos entre la Reserva y las comunidades locales que vivían al interior del área protegida. Las comunidades y las autoridades estaban enfrentadas.Se hizo evidente que el éxito de cualquier actividad de conservación en el área dependería del apoyo y la participación del pueblo local. La elevación de la conciencia y la aplicación de las leyes solas, simplemente no funcionarían: la educación se convertía en un imperativo.La WWF de la China se involucró en el área de Baimaxueshan desde 1992, ayudando en la investigación de los monos de nariz respingona y con el entrenamiento de personal para la Reserva. Pero desde 1996 en adelante, se añadió una nueva dimensión: la educación ambiental (EA). El programa de educación de la WWF de la China se embarcó en una variedad de iniciativas de educación escolar y comunitaria. Desde el comienzo, la participación del pueblo local y personal de la Reserva fue la clave.Proyectos modeloInicialmente, la comunidad administrativa de Yeri fue elegida para actuar como un modelo y lugar de demostración. Esta comunidad consiste del pueblo de Yongdui y 23 pueblos más pequeños.

Monjes enseñan cómo cuidar los retoños a los niños
En otra parte de la Reserva, el proyecto también ha involucrado modelos de actividades ambientales con monjes budistas. El objetivo de esta iniciativa piloto fue movilizar a los monjes para llevar mensajes ecológicos y de conservación a la comunidad, así como a "practicar lo que ellos predican" a través, por ejemplo, de la plantación de árboles y la administración conjunta de la Reserva de una montaña sagrada. Los planes fueron desarrollados para establecer el Instituto Comunitario Tibetano Baimaxueshan cerca al Monasterio Dongzhuling. Se ha diseñado un edificio ecológico y la intención es que el Instituto actúe como una escuela ecológica comunitaria modelo en todos sus aspectos.La participación es la claveEn la médula del proyecto hay todo un proceso de aprendizaje participativo que le posibilita a la gente identificar, analizar y enfrentar los temas y problemas de sus vidas y sus medios ambientes. El Programa de Educación de la WWF de la China apoyó el establecimiento de dos Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCAs) en la comunidad de Yeri. Cada CCA tiene siete fuertes comités elegidos por la comunidad.El CCA ha brindado un importante foco para que toda la comunidad aprenda y reflexione sobre temas sociales y ambientales, resultando en decisiones y acciones colectivas para mejorar el medio ambiente y la conservación de la región.Una de las iniciativas culturales clave en el CCA de Yongdui ha sido el renacimiento del idioma y la cultura tibetanas. A solicitud de la comunidad, el CCA brinda clases de alfabetización en lectura y escritura del idioma tibetano, y también actúa como un lugar para eventos culturales que presentan música y danzas tibetanas. Esta iniciativa no sólo ha construido un sentido de autoestima y realización dentro de la comunidad, sino que también ha liberado la subyacente empatía espiritual con el medio ambiente natural contenida en el idioma, la cultura y la religión tibetanas. Esos factores culturales han sido vitales para ayudar a cambiar el contexto social en el que la comunidad aprecia los temas ambientales.El proceso de la educación catalizado por el establecimiento de los CCAs también ha resultado en varias iniciativas ambientales comunitarias. Una gran sección de terrenos boscosos de propiedad de la comunidad ha sido cerrada voluntariamente para cualquier forma de utilización. Se ha emprendido la plantación voluntaria de árboles por la comunidad en empinadas e inestables cuestas previamente forestadas -además de las iniciativas de plantación de árboles apoyadas por la WWF de la China. Se han plantado sauces a lo largo de la ribera del río para proporcionar leña, y la recolección de hongos matsutake se ha organizado a nivel comunitario. La comunidad también está reflexionando sobre su utilización de la madera para construcciones y leña.Ahora se está considerando formas para reducir la cantidad de madera necesaria: por ejemplo, la derrochadora práctica de renovar las láminas de madera en los techos todos los años ha conducido a una solicitud de ayuda para que les proporcionen tejas para el techado. Para enfrentar la sobredependencia de la comunidad en la leña para cocinar, se ha iniciado un proceso para instalarle sistemas de biogas a cada familia de la comunidad.Los nogales también han sido plantados en abruptas terrazas de las laderas de las colinas en el pueblo de Yongdui para generar ingresos y también se ha dado entrenamiento veterinario básico a representantes de la comunidad.Haciéndolo para sí mismosEl resultado de todo este cambio social ha sido una marcada mejoría en las relaciones entre las autoridades y la comunidad: en realidad, desde que comenzó el proyecto en 2000, ningún miembro de la comunidad ha sido arrestado por infringir las regulaciones de conservación. La Policía Forestal, el personal de la Reserva y la comunidad ahora trabajan en sociedad en muchos temas de conservación.Pero no hay que hacerse ilusiones. La comunidad ha dejado muy en claro que su motivación no está basada en el altruismo. No lo están haciendo para que el gobierno evite las inundaciones río abajo. Tampoco lo están haciendo por la Reserva Natural o para que la WWF preserve los hábitats o la vida salvaje -la vida salvaje es a menudo un "fastidio", con los lobos que se llevan sus animales domésticos en el otoño, y los osos que asaltan sus cosechas de maíz. Ellos lo están haciendo para sí mismos y para las futuras generaciones. Su motivación es totalmente el interés propio, sea espiritual o cultural (mediante el renacimiento del idioma y la cultura tibetana), económica (a través de la generación de ingresos y el incremento de los recursos madereros cada vez más limitados), o la seguridad (reduciendo el peligro de desprendimientos de tierra que amenazan sus tierras y sus casas, y asegurando el futuro aprovisionamiento de agua).Pero sirviendo a sus propios intereses, la comunidad también está ayudando a objetivos ambientales y de conservación más amplios. Ha comenzado un proceso que ha catalizado un cambio en la manera en que la gente ve su medio ambiente local y que, en un muy corto espacio de tiempo, está teniendo un impacto muy real para la conservación en el área. Y debido a que la comunidad tiene la "propiedad", tanto el proceso como sus logros son sostenibles.

30.1.05

Venza exactamente donde usted se encuentre en este momento

SABIDURIA PARA LA REVOLUCION FAMILIAR
Publicado en el Puente de Paz Nº 417 junio 2004.
Por más que el suelo sea cubierto por piedras, los brotes comienzan a salir vigorosamente por entre ellas cuando son iluminados por el sol de la primavera. Aun cubiertos por la neblina, los árboles expanden sus ramas que se llenan de nuevos brotes y sus hojas exhalan una dulce fragancia por el aire. Tolstoi, el célebre escritor ruso, exaltó esta fuerza vital de la primavera. Su obra prima, Resurrección, publicada hace cien años, inicia con un himno a la primavera.

En la vida de cada uno, esa estación marca una nueva partida como el ingreso en la escuela o en una empresa, la transferencia para nuevos puestos en el trabajo o aun como mudarse de casa. Cualquier persona resiente cuando se muda de ambiente. Puede haber una gran distancia entre la realidad y nuestras expectativas. Naturalmente surgirán también problemas de relaciones humanas.

Es imposible medir la ilimitada fuerza de vivir que una palabra, que sale del fondo del corazón, pueda proporcionar. Aunque nadie lo aliente, aliéntese usted mismo. En la oportunidad que tuve de dialogar con el Dr. Serigman, famoso psicólogo norteamericano, me dijo en forma clara: «Una vida optimista no necesariamente es una vida de diversión, satisfacción y opulencia. Optimismo es esperanza. Ser optimista es tener la convicción de que puede transformar todo tipo de situaciones por medio de acciones independientemente de los fracasos y de las experiencias arduas por las que ha pasado» .

El budismo expone que el cambio, «no es tan simple como salir de un lugar y llegar a otro». El «paraíso» no se encuentra en un lugar distante, se encuentra donde usted está, en este momento, porque allí es la propia tierra del Buda. «Yo sobreviviré cueste lo que cueste, aquí en este lugar. Es aquí que decidida- mente me quedaré, y aquí echaré raíces». Nadie es capaz de competir con una persona llena de esta clase de determinación, aunque intente disuadirla con maldades. Es exacta- mente donde usted está que se encuentran las flores más fragantes de la felicidad, exhibiendo todo su esplendor!

Para las mujeres que trabajan fuera de casa
«¿Qué diferencia puede haber entre hombres y mujeres cuando trabajan de acuerdo con las leyes de la sociedad?». Este es un fragmento del diario de la escritora Itiyo Higuti (1872- 1896) pionera de las mujeres trabajadoras de la era Meiji (1868-1912).
La sociedad obsoleta de los hombres carece de espíritu y de humanismo. En ella impera el interés y la ambición personal.

Basada en una gran filosofía, Itiyo Higuti intentó encontrar una solución para ese conflicto. Ya pasaron 30 años desde que dialogué con el siempre recordado Conde Richard Coudenhove-Kalergi, que abrió imponentemente el camino para la creación de la actual Unión Europea. Su madre, una ciudadana japonesa, e Itiyo Higuti fueron contemporáneas. Aun después del fallecimiento de su marido y viviendo lejos de su tierra natal, ella no escatimó esfuerzos y trabajó en beneficio de las personas al mismo tiempo que cuidaba de la educación de sus siete hijos.

El hecho de tener una madre como ésa motivó al conde Coudenhove- Kalergi a iniciar su movimiento humanístico. Él pronunció las siguientes palabras: «Cuanto mayores sean las oportunidades concedidas a las mujeres, más pacífico se tomará el mundo». En la famosa Universidad Nacional Federico Villarreal en Perú, que me concedió recientemente el título de Doctor Honoris Causa, aproximadamente el 60% de sus alumnos son mujeres. En la ocasión de la entrega del título, dos mujeres viajaron a Japón en representación del rector de la universidad: la directora de la Facultad de Economía, Dra. Trancon y la directora de la Facultad de Ingeniería de Industrias e Informática, Dra. Alzadora. Ellas están entre las seis directoras de facultades que lideraron la construcción de la universidad. Supe que tras bastidores de ese emprendimiento hubo esfuerzos heroicos de todas ellas.

A propósito la Dra. Trancon estaba radiante en el momento en que expresó su gratitud hacia su madre: «Mi madre es una ama de casa. Creo que este es el trabajo más arduo que existe».
«Si las personas emprendiesen continuos e incansables esfuerzos, así como la tierra gira alrededor de su propio eje, ellas se tomarían cada vez más saludables y su espíritu se elevará aún más». Esta es la convicción de la «Madre del Arte de Hong Kong», Fang Zhaoling, que cumplió 85 años de edad.

Oro sinceramente por ustedes mujeres que trabajan fuera, que son la fuerza motriz y la gran esperanza del nuevo siglo. Cuídense bien para no acumular la fatiga y avancen hoy también rumbo a la felicidad eterna.Mirando hacia el nuevo siglo de la «Ciencia económica del amor»
En la facultad femenina Soka de la cual soy su fundador, la estatua de la gran científica, Marie Curie, ganadora de dos premios Nóbel, observa el día a día de los jóvenes estudiantes.

La primera cosa que Marie compró al casarse fue un cuaderno para anotar el presupuesto familiar, para mantener el control de las finanzas con el modesto salario que tenía la familia. Marie compraba los alimentos muy temprano en el mercado local antes de irse para la facultad. Ella era quien cocinaba a pesar de no estar acostumbrada. En la noche anotaba minuciosamente en el cuaderno todos los gastos del día. Eso se tomó en una de sus tareas diarias junto con sus experiencias científicas.

Se puede decir que ese cuaderno de los gastos diarios de la familia, era un registro diario de sus experimentos de la vida diaria y se convirtió en la fuente de sabiduría para establecer un camino seguro rumbo a la victoria.
Mi maestro el presidente Toda acostumbraba a orientar con severidad: «Un hogar sin disciplina y sin control de las finanzas es infeliz, jamás prosperará. Una familia que se preocupa con la estabilidad económica valoriza la vida y puede disfrutar de la seguridad y de la salud. Por esta razón es importante controlar minuciosamente los gastos diarios en un cuaderno».

La sabiduría para la revolución financiera familiar surge de ese esfuerzo compenetrado. Evitar gastos innecesarios, manosear aparatos y utensilios con cuidado, tratar de economizar agua y luz, la suma de pequeños cuidados como esos tendrán grandes resultados con el tiempo.» En realidad, toda ciencia económica se inicia dentro de nuestra «bolsa de compras», esa es la filosofía de la futuróloga norteamericana Hazel Henderson, con quien me reuní recientemente.

Como la madre de la Dra. Henderson impulsó grandes olas, integrando movimientos civiles y promoviendo intensos diálogos en pequeños grupos. Los quehaceres domésticos, la educación de los hijos y aun el trabajo voluntario en beneficio de la sociedad realizado por mujeres son para ella la «ciencia económica del amor» y le atribuye a esas acciones, la mayor importancia.
En la literatura budista hay una historia titulada «La mujer pobre y su lámpara». Cuenta la historia que una llama de la lámpara, un ofrecimiento de luz hecho con toda sinceridad por una mujer anciana y humilde, no se apagó pese a los fuertes vientos e iluminó al mundo con mucho mas intensidad que las innumerables lámparas del rey que se vanagloriaba de su poder y de su fortuna.El siglo XXI es el siglo en que la llama ardiente del corazón de las mujeres vencerá y reemplazará a todo.

Tópicos de discursos del Presidente de la SGI, Daisaku Ikeda

Hombres y mujeres: de la oposición a la armonía
Es un hecho que las imágenes de «masculinidad» y «feminidad» que tenemos en nuestro conciente fueron profundamente influenciadas por las tradiciones culturales desarrolladas durante largos períodos de tiempo. Y las in- fluencias de esas tradiciones están completamente impregnadas en todos los aspectos del ethos social, inclusive en el lenguaje, la religión, en los sistemas de organización, en la educación y en la intelectualidad. Por lo tanto me parece que lo que importa no es establecer un modelo particular de comportamiento para hombres y mujeres, sino que las personas hagan en primer lugar te- naces esfuerzos para vivir como seres humanos decentes, y permitir a los otros que hagan lo mismo. Lo importante es que tanto los hombres como las mujeres se tomen felices como seres humanos. El objetivo es que sean felices, todo lo demás es apenas un medio.

Desde el punto de vista de la eternidad de la vida, las situaciones entre masculino y femenino no existen. Se puede nacer como hombre o como mujer en otra existencia. Además, todas las personas tienen el lado masculino como el femenino. La cuestión es que debemos aprender a equilibrar esos dos lados. Eso es una cuestión muy importante para poder ser un individuo maduro y realizado. En otras palabras si un hombre poseyera solamente características masculinas sería una persona grotesca. Para que tengamos buenas relaciones es necesario que desarrollemos nuestras características femeninas, por ejemplo: necesitamos cultivar la sensibilidad y la sinceridad para comprender los sentimientos de otras personas. Igualmente no basta que una mujer tenga solamente características femeninas porque, entonces, no podría realizarse en la vida. (lbidem).

El marido no es el centro de la relación, ni lo es la esposa. No es una cuestión de quién es el líder o de quién debe sacrificarse por el éxito y la felicidad del otro. Así como una canción es la unión de la letra y la música, el marido y la mujer son individuos iguales que al mismo tiempo ejecutan en conjunto una sola melodía de la vida. Lo importante, creo yo es como esas vidas pueden crear juntas una bella canción.
(La Gran Corriente por la Paz, volumen 2, páginas 234-235.)

Las mujeres y la paz:
En la historia de la humanidad, son las mujeres las que más sufren en la medida en que la sociedad es herida por la guerra, violencia, opresión, abuso de los derechos humanos, enfermedades y hambre.
Con relación a eso es la mujer quien persevera para transformar
la sociedad en dirección del bien de la esperanza y de la paz. La mujer posee la llave para abrir un futuro lleno de esperanza, como Mahatma Gandhi muy bien enfatizó: «Si por la fuerza queremos decir fuerza bruta, entonces realmente, la mujer es menos bruta que el hombre. Si por fuerza queremos decir fuerza moral, entonces la mujer es inmensurable- mente superior al hombre... Si la no violencia es una ley de nuestro ser, entonces el futuro depende de la mujer.

A medida que desarrollamos nuestro respeto por la dignidad humana con nuestro comportamiento diario y hacemos serios esfuerzos rumbo al diálogo, las bases para una cultura de paz serán enraizadas y fortalecidas, permitiendo que una nueva civilización global florezca. Con las mujeres abriendo camino, cuando cada persona esté conciente y comprometida, seremos capaces de evitar que la sociedad reincida en una cultura de guerra, generando y alimentando la energía rumbo a la creación de un siglo de paz.
Las mujeres claman sinceramente por la paz y la felicidad para protegerse del sufrimiento profundo. Las mujeres odian la guerra Son las verdaderas defensoras de la paz. Para ellas, la guerra significa la perdida de todo, lo que consideran como lo que «ellas quieren».

Nada es más fuerte que el grito de una mujer en nombre de la verdad. Aun el grito de una sola mujer puede conmover al mundo e influenciar al pueblo. No exagero al decir que «la historia es creada por las mujeres».
Si el grito de justicia de una mujer fuese oído, estoy seguro de que millares de personas se unirían a su gran causa. Ese movimiento lleno de coraje y pasión conquistará glorias y grandiosos resultados.
El corazón de una mujer que ama la paz es fuerte. El puede cambiar la sociedad y transformar la historia. Los líderes deben siempre respetar lo que las mujeres tienen que decir.
(Revolución Familia!; páginas. 202-203.)

La familia:
Las mujeres iluminan el hogar. Una mujer sólo tiene que decir «mientras que yo esté presente, cualquier problema será resuelto». Si nosotras nos tornamos como el «sol», no habrá oscuridad en el mundo. Si hubiera tan solo una persona en casa que sea como el sol, toda la familia será iluminada.

El trabajo:
Muchas mujeres trabajan fuera de casa y en muchos casos, son fuertemente presionadas por el tiempo. Pero esa presión de las actividades también les proporciona una oportunidad para hacer grandes cambios en sus vidas. Cuando estamos en actividades, nuestra mente y nuestro cuerpo se mantienen en forma. Si realizamos el doble de lo acostumbrado, podemos disfrutar del doble de satisfacción en la vida. Si producimos tres veces más, sentiremos el triple de satisfacción. En sus papeles de esposa, madre, nuera, trabajadora y miembros de la comunidad y también como personas de fe, los días de los miembros de la División de Damas pueden ser tan atareados al punto de dejarlas exhaustas. Pero si deciden usar esas ocupaciones para el auto-perfeccionamiento, todo eso será transformado en satisfacción, desarrollo, beneficios y méritos. Su marido y sus hijos con seguridad, verán su trabajo arduo como un motivo para sentirse orgullos de ustedes.
(La gran Corriente por la Paz, volumen 2, página. 235.)

Una mente creativa:
Existen muchos relatos de personas que dieron un nuevo rumbo a su vida usando su potencial creativo. Su trayectoria muchas veces es tan extraordinaria que esta cualidad es vista como algo poco común: la historia de personas especiales realizando algo notable.
Sin embargo, la creatividad no es un don, una aptitud de algunos felices afortunados. Por el contrario, es una cualidad inherente al ser humano y puede ser desarrollada por cualquier individuo. Observando la vida de personas creativas, se puede percibir que la creatividad es el resultado esencialmente de una posición de vida. Ella se manifiesta en un momento decisivo en que se experimenta una gran presión posibilitando el cambio de una circunstancia negativa en algo positivo. En resumen, la creatividad es lo opuesto a la ociosidad y a la apatía.

El presidente Ikeda observa que cuando el ser humano enfrenta con coraje los sufrimientos de la vida, que le atormentan su cerebro en busca de una solución para determinada cuestión, un nuevo camino se abre, haciendo emerger la creatividad de su vida. O sea, la diferencia está en el modo de encarar las dificultades, haciendo de ellas un trampolín para un nuevo avance, conforme un texto budista afirma: «Considere las dificultades como la verdadera paz y tranquilidad».
(Gosho Zenshu, página. 750.)

La creatividad ha sido cada vez más valorizada en todos los campos de la sociedad y en un número creciente de cursos y libros han enfocado su importancia y técnicas En su libro «¿Qué es el pensamiento Creativo?», Catherine Patrick describe las fases de los procesos creativos en cuatro etapas que son en la mayoría de los casos, imperceptibles para las personas.

La primera etapa es la de la preparación, cuando se busca interactuar con determinado problema juntando la mayor cantidad posible de información. Por eso es importante leer, anotar, discutir, coleccionar, consultar, diseñar, cultivar la concentración en determinado asunto.

La segunda etapa es la incubación, cuando el inconsciente entra en acción e impedido por el intelecto elabora las inesperadas conexiones que constituyen la esencia de la creación.

La tercera etapa es la iluminación que trae al conciente una solución originada de las innumerables asociaciones de ideas generadas en el subconsciente y finalmente la cuarta etapa es la verificación en que el intelecto tennina la obra que la imaginación inició. El creador analiza, juzga y prueba su idea para evaluar si es adecuada o no.

El teólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Harvey G. Cox, junto con un físico nuclear, un poeta, un psicólogo y un pianista de jazz, discutieron sobre el tema de la creatividad y concluyeron que son necesarios los siguientes ingredientes para desarrollarla: adquirir autodisciplina, ser una persona de mente abierta y ansiosa de aprender con cualquier situación particularmente en situaciones difíciles, y encontrar un maestro que conduzca a la persona rumbo a las grandes conquistas. En otras palabras, por medio del intercambio de vida a vida entre el maestro y el discípulo, es que se desarrolla la creatividad.

El deseo del presidente Ikeda de corresponder a su maestro Josei Toda y de alentar a sus compañeros, le posibilitó desarrollar su potencial creativo. Él enseña que mientras una persona mantenga ese espíritu vivo de corresponder al maestro y jamás ser derrotado su creatividad se manifestará ilimitada- mente en cualquier momento de la vida.

29.1.05

El sitio web del Komeito (en inglés)

Si dominas el idiom inglés, eres miembro o amigo de SGI, y te pica la curiosidad por conocer que es como funciona el partido japonés Komeito, donde militan, entre otros, muchos miembros de Soka Gakkai, revisa este link. (Nota: página en japonés e inglés)

Los tres carros y la casa en llamas (Una Parábola)

Parábolas y cuentos budistas
Tomado de Editorial Seikyo Argentina Marzo 2001

A continuación, presentamos la historia de “los tres carros y la casa en llamas”, que figura en el capítulo “Parábolas y semejanzas” (“Hiyu”, tercero) del Sutra del Loto. Esta es la primera de las siete parábolas que aparecen en ese sutra; las demás son la del hombre rico y su hijo pobre, que está en el capítulo “Creencia y comprensión” (“Shinge”, cuarto); la de las tres clases de hierbas medicinales y las dos clases de árboles, contenida en el capítulo “La parábola de las hierbas medicinales” (“Yakusoyu”, quinto); la de la ciudad fantasma y la tierra de los tesoros, del capítulo homónimo (“Kejoyu”, séptimo); la parábola de la joya en la túnica, del capítulo “La profecía de iluminación a los quinientos discípulos” (“Gohyaku Deshi Juki”, octavo); la de la joya preciosa en el rodete, del capítulo “Prácticas pacíficas” (“Anrakugyo”, decimocuarto), y, por último, la parábola del hábil médico y sus hijos enfermos, del capítulo “Duración de la vida” (“Juryo”, decimosexto).


Las parábolas desempeñan un papel muy importante dentro del Sutra del Loto, pues Shakyamuni las utiliza para predicar la Ley y hacer que todos los seres vivientes puedan abrir su camino hacia la iluminación. La profunda misericordia del Buda es, entonces, la fuente de donde surgen estas lúcidas metáforas. Nichiren Daishonin señala: “La ‘gran misericordia’ [del Buda] es como el amor abnegado que siente una madre por su hijo”. Este “amor maternal” se ve claramente representado en tres de las siete parábolas principales —la de los tres carros y la casa en llamas, la del hombre rico y su hijo pobre, y la del médico excelente y sus hijos enfermos—, a través de las cuales el Buda describe cómo un padre salva a sus hijos del sufrimiento.

Hoy veremos una de ellas:

En una aldea de la antigua India vivía un hombre de considerable riqueza. Poseía una gran mansión, aunque muy venida a menos y deteriorada. Cierto día, inesperadamente, se produjo un incendio en la casa, y el edificio entero quedó envuelto en llamas. Los numerosos hijos de este hombre se hallaban dentro del edificio pero, absortos en sus juegos, no se dieron cuenta del desastre que los rodeaba. Las llamas hicieron que salieran de sus escondrijos insectos ponzoñosos, serpientes, ratas, zorros, lobos, duendes, hados y espíritus malignos. Estupefacto, el padre se preguntó: “¿Puedo ponerme a salvo cuando mis niños están a merced del fuego?”. Decidido, se lanzó a la carrera para salvar a sus hijos, al tiempo que los exhortaba a que salieran de inmediato.Pero los pequeños, capturados por el éxtasis del juego, no comprendían que la casa se estaba incendiando. No sabían, tampoco, qué significaba el peligro de morir carbonizados. Por lo tanto, ignoraron las palabras de su padre.

Desesperado, el hombre ideó un plan. Les dijo a los niños que afuera había tres carros que esperaban por ellos, tal como siempre los habían soñado: uno, tirado por un carnero; otro, tirado por ciervos, y el último, tirado por bueyes. El hombre rogó a sus hijos que abandonaran la casa y escogieran el carro que más les gustara. Al oír semejante propuesta, los niños se abalanzaron hacia la puerta en busca de esos carros de ensueño. Y, de ese modo, se libraron del peligro de las llamas, justo cuando estaban a punto de morir. Cuando los hijos reclamaron a su padre los tres carros, este no les entregó vehículos tirados por bueyes, carneros o ciervos. En cambio, les otorgó a cada uno “un gran carruaje de calidad y tamaño uniforme”, tachonado de joyas y brillantes, tirado por un buey blanco.

Como este hombre poseía muchísimos tesoros en sus bóvedas y depósitos, aprovechó la oportunidad para adornar los carruajes con oro, plata, lapislázuli, ágata y demás piedras preciosas, antes de uncir a ellos los bueyes blancos. Hizo poner “rieles y barandas en derredor de cada coche / y, en cada lado, profusión de campanillas. / De oro trenzado, cordones y pasamanería, / y redecillas de perlas / extendidas coronando los techos”. Los bueyes blancos que estaban uncidos a los carruajes eran animales soberbios, de cuero puro y lustroso. Su andar majestuoso tiraba de cada coche con suavidad y elegancia. Y, lanzados a la carrera, eran más veloces que el viento. Cuando los hijos subieron a los vehículos, pudieron disfrutar de un viaje encantador. El Sutra del Loto dice: “No hay seguridad en los tres mundos; son como una casa en llamas”. La imagen de la morada envuelta en fuego es una metáfora para describir el mundo en que vivimos, rodeado por las llamas del sufrimiento.

Esta parábola logra imprimir en nuestra mente la imagen vívida del peligro que corre una vida cuando se entrega ciegamente al placer. El hombre rico representa al Buda, y los hijos que juegan en la casa son todos los seres vivientes, incapaces de reconocer que se encuentran en un mundo lleno de pesares, expuestos a ser devorados por las llamas del sufrimiento. Los tres carros que el padre había prometido representan los llamados “tres vehículos”: el que está tirado por carneros simboliza el camino de los discípulos que escuchan la voz (Aprendizaje); el carro uncido a los ciervos, el camino de los pratyekabuddhas (Comprensión Intuitiva); y el que es tirado por bueyes, el de los bodhisattvas. Pero el gran carruaje uncido a un buey blanco que el padre le dio a cada hijo es la representación del estado de Buda, el “vehículo único”. En otras palabras, significa la enseñanza mediante la cual uno puede manifestar la Budeidad.

De igual manera, al decir que el carruaje podía surcar libremente los caminos más traicioneros, está señalando que el estado de Budeidad no sabe de restricciones. La forma en que el padre capta la atención de sus hijos es una metáfora de la manera en que el Buda enseñó los tres vehículos, configurando su doctrina para que la gente pudiera comprenderla, de acuerdo con la capacidad subjetiva de cada uno. El hecho de que, al final, el padre les haya dado a sus hijos un gran carruaje tirado por un buey blanco nos dice que la verdadera enseñanza del Buda no son los tres vehículos, sino el vehículo único de la Budeidad. Cuando el padre ofrece a los niños los tres carruajes para instarlos a salir de la casa en llamas, está ejerciendo su facultad de aliviar el sufrimiento. Cuando les obsequia con los sublimes carruajes tirados por bueyes blancos, está ejerciendo su poder de brindar alegría. El gran carruaje también marca un claro contraste con la casa envuelta en llamaradas. Los seres vivientes, sumergidos en la ignorancia, no reconocen que la casa en que habitan está incendiándose. Del mismo modo, tampoco reconocen que su propia vida posee el estado de Buda. A través de las parábolas, el Buda busca que los seres humanos tomen conciencia de la naturaleza espléndida y magnífica que poseen en su interior.

El Conde de Montecristo: la lucha eterna entre el bien y el mal

Tomado de Argentina Seikyo 15 de Marzo de 2003
(Extraído del ensayo publicado el 24 de julio de 2002 en el Seikyo Shimbun, el periódico de la Soka Gakkai.)
Enviado por Pablo Roca a Gente Soka mailing list


La superación de los desafíos que nos impone la vida muchas veces se asemeja a una novela épica. “Jamás darse por vencido”, “educarse con las adversidades”: tales son las reflexiones a las que llegó Daisaku Ikeda al analizar la célebre obra del famoso escritor francés, Alejandro Dumas.

El pasado 24 de julio de 2002 se cumplió el bicentenario del nacimiento del destacado escritor francés Alejandro Dumas (1802-1870), el célebre autor de Los Tres Mosqueteros. El 26 de febrero del mismo año, había nacido Víctor Hugo (1802-1885). Con tan solo cinco meses de diferencia, Francia vio venir al mundo a dos colosos de la literatura. Se dice que cuando a Dumas le preguntaron quien desearía ser, si no fuera él, su respuesta fue: “Víctor Hugo”. Los unía un fuerte lazo de amistad. Para festejar estos aniversarios históricos, se llevó a cabo la exhibición “Alejandro Dumas y Víctor Hugo” en el Centro Literario Víctor Hugo, perteneciente a la SGI de Francia, en las afueras de París. Cuando era joven, leía con avidez las obras de estos dos gigantes. Guardo un recuerdo especial de El Conde de Montecristo, que estudiábamos con mi mentor, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda.

Un joven que enfrenta la adversidad se fortalece El Conde de Montecristo transcurre en Francia, en 1815, durante la tumultuosa época en que Napoleón retorna al poder para iniciar el Gobierno de los Cien Días. Su protagonista, Edmundo Dantés, es un joven marinero, honesto y confiado. Por su destreza en el arte de la navegación, nadie duda de que él será el próximo capitán; también tiene una bella prometida con quien planea casarse. Sin embargo, cuando este joven de apenas 19 años está a punto de zarpar hacia un futuro colmado de felicidad, repentinamente, es arrestado y puesto en prisión; el cargo es ser agente bonapartista. Ha sido traicionado por colegas envidiosos y atrapado en las redes de un complot urdido por el sustituto del procurador del rey, que lo veía como una amenaza para su futuro. El señor Toda enfatizaba: “Lo que hizo Dumas fue lanzar al joven protagonista dentro del torbellino inclemente de la vida, le hizo experimentar una situación que lo puso al filo de la muerte. Uno adquiere una verdadera fortaleza, física y psíquica, sólo cuando ha tenido que sufrir las afrentas más insoportables. Un joven que tiene grandes aspiraciones no puede ser indolente ni debe buscar un camino fácil para llegar. De hecho ‘no hay mejor educador que las adversidades’”. El señor Toda era, en verdad, un maestro; usaba cada oportunidad que se presentaba para forjar y entrenar severamente a la juventud. Para Dumas, Dantés era el ejemplo de que una persona puede adquirir vigor y grandeza enfrentando las desventuras, ya que ésa es la única manera de convertir en prosperidad las vicisitudes y dificultades de la existencia.

“Quiero vivir, quiero luchar hasta el fin” La vida del protagonista pasa del paraíso al infierno, de la proyectada felicidad a la cárcel del Castillo de If, por un crimen que no ha cometido. Recuerdo que, durante mi viaje a Europa, avisté desde la costa de Marsella, al sur de Francia, aquella pequeña isla-prisión que flota sobre las aguas azules del mar. Pero Dantés surge del abismo de su desesperación cuando conoce al abate Faria, un sacerdote anciano que ocupa la celda contigua. Con el tiempo, ambos establecen una estrecha relación; el anciano se convierte en una especie de padre y mentor que le transmite al joven los más diversos conocimientos. Un día, el clérigo cae enfermo y, antes de morir, le revela el secreto de un fabuloso tesoro escondido en la Isla de Montecristo. Dantés, sumido en el dolor, permanece impertérrito. Nuevamente decide hacer frente a su infortunio e inicia una resuelta contienda en busca de otros desafíos. No da marcha atrás para hundirse en la oscuridad de la desesperanza. Por el contrario, declara con vehemencia: “[...] Quiero vivir, quiero luchar hasta el fin”. La idea de vengarse de los villanos que lo habían conducido al presidio no lo había abandonado, continuaba ardiendo dentro de él. Pensaba en los preciados amigos a quienes tanto les debía, y esperaba saldar, algún día, su deuda de gratitud. El agradecimiento a las personas virtuosas es el paso que conduce hacia la integridad y la buena fe para llevar una vida verdaderamente digna como ser humano. El joven prisionero ocupa el lugar de su maestro dentro de la bolsa que será arrojada al mar y consigue fugarse del Castillo de If.

Un paladín indómito de la fe El 8 de enero de 1945, Josei Toda, se enteró de la muerte del primer presidente de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi (de quien era su inseparable discípulo), y lloró sin pudor en la fría celda en la que estaba detenido. Totalmente solo, temblando de indignación y amargura, se comprometió: “¡Ya van a ver! ¡Yo me encargaré de demostrar que el señor Makiguchi tenía razón! Manifestaré mi profunda gratitud hacia mi mentor logrando algo grandioso. Si debo adoptar un seudónimo será ‘paladín indómito’ (Gankutsu-o)”. Dantés quiere reparar la terrible injusticia perpetrada en su contra, convirtiéndose en un despiadado vengador. El 3 de julio de 1945, el presidente Toda salió del infierno de su cautiverio convertido en el “paladín indómito de la fe”, para consagrar su vida al kosen-rufu y brindar felicidad a la gente. Varios años después, en su novela La revolución humana, escrita con el seudónimo de Myogoku, el personaje principal —que es la representación de sí mismo— se llamaría Gan Kutsuo (homónimo de Gankutsu-o, “paladín indómito”). Siempre que el tema derivaba en los hechos que habían segado la vida de su maestro, sus ojos se anegaban en lágrimas de cólera y furia. “El nacionalismo japonés condujo a la muerte al señor Makiguchi. Lo han asesinado. ¡Sin falta reivindicaré su imagen ante todos! ¡Haré que aquellos que le arrebataron la vida reciban su merecido castigo!”. Aún hoy, la voz de mi mentor, que más parecía un bramido, sigue golpeando mi pecho. La indignación del señor Toda no provenía de un resentimiento personal. Su ira se dirigía hacia la naturaleza demoníaca del poder, que había perseguido a alguien dispuesto firmemente a proteger la libertad de culto y brindar felicidad al pueblo, aun en la época más dura de la Segunda Guerra Mundial.

La ira que nace del sentido de justicia Después de catorce años, Dantés consigue la anhelada libertad. Sale con los tesoros que había guardado secretamente su compañero de infortunio, el abate Faria. Poco después, adopta el nombre de Conde de Montecristo para relacionarse con la nobleza francesa y consumar su venganza. Las personas que tanto lo habían atormentado ahora eran celebridades de la alta sociedad, con fortuna y posición aseguradas. ¡Desenmascarar a esos hipócritas ostentosos! Con esa firme determinación, comienza a perseguir a quienes lo habían denunciado injustamente. Con su brillante estrategia y su cuantiosa fortuna, logra imponer el castigo, hasta que ve caer al último traidor. Tampoco el señor Toda olvidó jamás. Nichiren Daishonin advierte severamente: “Si no conoce a sus enemigos, terminará siendo engañado por ellos”. La venganza sangrienta es totalmente ajena al Budismo. La filosofía de vida que enarbola esta enseñanza habla de respetar la dignidad humana y, por ende, de ninguna manera permite arrebatar la vida, aun cuando se trate de individuos malvados y viles. Ellos mismos deberán sobrellevar las consecuencias, de acuerdo con la ley de causa y efecto. Empero, el mal se debe poner al descubierto. Con una resuelta indignación, debemos luchar sin tregua contra cualquier germen de maldad hasta destruirlo completamente. Si permitimos que continúe, incontables personas más deberán sufrir. Una lucha a medias contra el mal sólo contribuye a exacerbarlo. Una frase del Gosho dice: “La ira es común al bien y al mal”. La ira que nace del sentido de justicia y que nos lleva a combatir los grandes males, genera los grandes bienes. Luchar contra el mal supremo representa el supremo bien. La victoria de la gente que posee los valores de una existencia pura y próspera será la represalia más grande contra las fuerzas negativas.

El eterno camino del maestro y el discípulo En la novela, Dantés se dirige a un joven: “Yo tengo dos amigos que me acompañan siempre también. Uno es el que me ha dado la vida, el otro es el que me ha dado la inteligencia. El espíritu de los dos vive en mí”. Con esta frase, afirma que ha superado las circunstancias más difíciles dialogando permanentemente con su madre, que le dio la vida, y con su maestro, que le brindó conocimientos. No hay nada más sublime que una existencia que se transita junto con el mentor. En una oportunidad, el señor Toda habló como si el fallecido maestro estuviese frente a él: “Su misericordia fue tan vasta e ilimitada, que me llevó con usted incluso a la cárcel”. Un 3 de julio [de 1957], doce años después de que el señor Toda saliera de prisión [en 1945], fui arrestado y encarcelado bajo cargos falsos. No fue por haber violado las leyes del Estado ni por desobedecer las reglas que rigen en la sociedad. Entonces, ¿qué otra cosa pudo haber sido, sino una persecución a causa del Sutra del Loto? En aquella ocasión, como discípulo, seguí el ejemplo de mi mentor, que había luchado como ‘paladín indómito de la fe’. Gracias a eso, pude sobrellevar mis días de cautiverio con la entereza de un león. He alcanzado un estado espiritual que me permite decir con total convicción: “No puede haber mayor placer ni dicha más grande”. ¡Este es el espíritu de los “paladines indómitos de la fe”, la espada que los sucesivos presidentes de la Soka Gakkai hemos esgrimido! Mis discípulos deben heredar y perpetuar este precioso tesoro, el invalorable legado de la fe.

Mientras hay vida, hay esperanza El doctor Martín Luther King (h), que fue arrestado repetidas veces por liderar, con espíritu invencible, el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, dijo: “Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, arrástrate. No importa como sea, pero sigue avanzando”. Mientras vivamos, siempre habrá un lugar para la esperanza. Mientras nos mantengamos en movimiento y sigamos avanzando, habrá siempre un camino que se abre frente a nosotros. No importa cuánto arrecie la tempestad de sufrimientos, para “los paladines indómitos de la fe de la SGI” no existe la palabra “vencido”. Pues el Budismo de Nichiren Daishonin es una enseñanza para la victoria del hombre, para hacer resplandecer el sol de la eterna esperanza.

27.1.05

Las voces negativas

Tomado de Seikyo Criollo Octubre 1999

Una vez que tomamos la resolución de triunfar ante una oportunidad maravillosa tenemos que proteger nuestro mundo interior subjetivo de los ataques o las suaves insinuaciones de las voces negativas. Si somos susceptibles a pensamientos como: “nada va a cambiar, siempre va a ser lo mismo”(tomando en cuenta que la mayoría lo somos hasta que logramos ser lo suficientemente fuertes en nuestro interior como para desviarlos automáticamente) los oímos y les permitimos que nos influencien. Mientras más los oímos, más erosionan nuestra oración. Así, internamente empezamos a reemplazar nuestra oración. En cierto momento comenzamos a estar de acuerdo con las voces negativas ya acuerdo con las voces negativas ya que eso es lo que hemos hecho toda nuestra vida.

En ese punto nuestra oración se convierte en no triunfar. Cuando usted canta Daimoku, lo que usted siente y piensa es lo que se proyecta en el universo y como la Ley es imparcial, eso es lo que sucederá. Es, en otras palabras, como un espejo; de este modo, si aún sin saberlo, cambiamos nuestra oración, la Ley lo aceptará como lo que deseamos. La Ley no juzga nuestros deseos. Así, nuestra responsabilidad, si queremos algo, es mantener nuestra oración sin permitir que las voces negativas nos desanimen. De lo contrario, empezamos a ceder y antes de que nos demos cuenta hemos renunciado a nuestra oración.

Una vez que tomamos una resolución no debemos ceder. Budismo es victoria o derrota; no ceda, ceder es lo que ha hecho toda la vida. De esta forma, tome su resolución y cante Daimoku por ello. Nuestra responsabilidad es mantener la oración sin ser arrastrados interna o externamente por nuestras limitaciones. Es muy importante cantar Daimoku cada mañana para manifestar la Budeidad. Este es el punto fundamental, porque si no manifestamos la Budeidad tampoco podremos tener mucho efecto sobre nuestras oraciones. Si no entendemos este punto pasamos todo el tiempo entonando Daimoku sólo por lo que queremos.

Algo que es también muy importante es el concepto que tenemos de la naturaleza de Buda. Nuestra vida es Buda. Todo lo que nace en este mundo es Buda. No debemos permitirnos pensar en la naturaleza de Buda como algo que esta fuera de nosotros. Esta naturaleza es una e inseparable con nuestra vida. Si bien el Gojonzon es un objeto externo, es un catalizador que extrae nuestra Budeidad de las profundidades de nuestras vidas. La Budeidad dentro de nosotros y la que corporifica el Gojonzon son la misma realidad. Lucen como dos cosas separadas, pero ambas son la eterna e incambiable verdad del Buda, que a su vez es la vida misma. Usted es Buda, ahora, en este preciso momento.

Cuando usted empiece a darse cuenta de ello podrá comenzar a apreciar y reconocer la dignidad, el poder y los aspectos ilimitados de su vida. Esto significa que usted es el Buda a cargo de su propia vida, nadie más, así que usted puede hacer de ella lo que usted quiera, no lo que el ambiente quiere que sea. Cuando usted se da cuenta de que su vida es Buda y lo transfiere a un sentimiento, eso es Ichinen Sanzen. En consecuencia, usted puede sacar su poder para transformar y crear la tierra del Buda ahí donde usted está parado en este preciso instante, no en ningún otro lugar.

El pasado es sólo un sueño, no importa cuán bueno o malo; el futuro no es más que una imaginación, no tiene existencia en si mismo. La esencia de la vida es eterna e incambiable, mientras más se de cuenta de que su vida es Buda mayor convicción tendrá en su Daimoku. El Buda apareció, para permitir a la gente abrir el palacio de su propia iluminación y sabiduría. Si no entendemos esto, somos como mendigos cuando cantamos Daimoku y en cierto momento el Gojonzon cesará de responder nuestras oraciones porque si seguimos así no podemos obtener la Iluminación. En ese caso no estamos entendiendo nada. Lo que usted siente por el Gojonzon es lo que usted puede sentir por el Gojonzon viviente dentro de usted.

El Budismo es vertical: el momento presente es infinito, ilimitado y eterno. Así, llega un punto en el cual usted tiene que empezar a trabajar conscientemente por su iluminación, no puede simplemente dejarse llevar por la corriente. Usted puede practicar toda su vida y aun así ver este punto de la manera incorrecta. Sin embargo, al estar consciente y atento puede entonces percibir la naturaleza de su propia vida. Si usted no puede darse cuenta de ello, cada vez que aparece un problema usted sufre, se siente impotente y sin esperanza. Pero cuando usted se da cuenta de que su vida es Buda, cada vez que viene un problema lo que se produce es una gran confianza y convicción:”Debido a que mi vida es Buda yo puedo transformar esto en un gran beneficio”.

Sólo cuando usted pueda profundizar su convicción de que su vida es la entidad del Buda, tal y como es ahora (no cuando se transforme en una suerte de ser perfecto), no sentirá temor ni ansiedad cuando tenga un problema, sino que pensara que es otra oportunidad para transformar la situación en un gran beneficio y cambiar el sufrimiento en alegría.

Optimista supremo es aquel que no teme al futuro ni se arrepiente de su pasado. Su vida es Buda y puede así transformar cualquier cosa y hacer que cualquier situación manifieste su Budeidad latente. Así, inclusive en una situación de infierno puede hacer que su convicción haga manifestar la Budeidad innata en esa situación, ya que usted sabe que es un Buda.

¿Qué actitud debo tomar?

Tomado de Argentina Seikyo de un extracto de Seikatsu to shinko - La religión en la vida cotidiana -
Publicado en Seikyio Criollo Noviembre 1999


Pregunta: Aunque mi hijo nació después de que nosotros abrazáramos el Budismo, él no quiere practicar ¿qué actitud debo tomar?

Respuesta:
Nichiren Daishonin le dijo lo siguiente a Shijo Kingo, cuando la primera hija de éste estaba por nacer: “Tanto usted como su esposa son practicantes del Sutra de Loto. Este es un gran acontecimiento, pues nacerá un sucesor, quien continuará con la propagación del Sutra de Loto”1. Sin embargo, hoy en día, muchos padres se sienten preocupados porque sus hijos no practican. Es importante que los hijos abracen la fe en el Budismo, pero es un grave error obligarlos en ese sentido.

Con frecuencia, muchos padres suelen ponerse insistentes: “¡Tienes que hacer Daimoku!” “¡Tienes que ir a la reunión!” “¡Tienes que estudiar!” Decirles: “Tienes que hacer esto o lo otro” es obligarlos. Esto es cierto no sólo en cuanto a la práctica, sino respecto al estudio, el trabajo o el ejercicio deportivo; todo aquello que se impone se transforma en una carga pesada e insoportable. Por más que los hijos deban hacer algo por su bien si no lo realizan con gusto, no habrá buenos resultados. Un Gonguio impuesto por los padres no constituye una práctica correcta; por lo tanto, no habrá beneficio alguno. Así, el joven o el niño detestarán la práctica e incluso, pensarán: “no me pasa nada bueno, por más que practique” comenzarán a dudar del Gojonzon.

Antes que imponerles la práctica, sería más importante enseñarles para qué la llevamos a cabo. Una vez, el presidente Ikeda le dijo a un padre que estaba muy preocupado por la práctica de su hijo: Es un error pensar que, porque se trata del hijo de uno, demostrará interés por el Budismo. Es más errado aun pensar así cuando los hijos son mayores de edad, ya que tienen sus propios pensamientos y su propia forma de vida, que debemos respetar. Si realmente desea que practique, usted mismo debe mostrarle lo maravillosa que es esta práctica, ya sea mediante su actitud en la vida cotidiana o a través de su personalidad. Ser padres respetables por los que los hijos puedan sentir un sincero orgullo.

Esa debe ser nuestra decisión. La familia es lo más cercano; por ende, no es posible engañarla. Es el más severo de todos los críticos. Un caso frecuente es el de aquella persona que realiza las actividades, pero que, al regresar al hogar, no deja de quejarse y de criticar a otros. Evidentemente, el hijo de una persona así perderá todo interés en abrazar la fe.

Los padres deben mostrar “su cambio”, “sus beneficios” y “su desarrollo”, a través de la práctica, a sus hijos y a los demás integrantes de su familia. Así, todos tomarán conciencia de lo maravilloso de la fe en el Budismo. Los niños tienen sus propios sufrimientos. Si les enseñamos que, a través de una sincera convicción en el Gojonzon, pueden encontrar solución a cualquier problema, ellos orarán para lograr sus deseos y, así, profundizarán su fe por sí solos. Asimismo, con respecto a la práctica de los hijos, el presidente Ikeda señaló: “La práctica es para toda la vida. En la edad escolar, primero está el estudio. Eso es, para los niños, la expresión del principio ‘fe es igual a la vida cotidiana. Se les debe enseñar a enfrentar los duros momentos de la vida a través de la práctica. Así decía el segundo presidente Josei Toda". Si mientras otros niños van alegres y sonrientes a la escuela, a ellos se los persigue todas las mañanas para que realicen el Gonguio, se pondrán de mal humor. Esta es una práctica para disfrutar de la vida más que nadie.

Es muy necio discutir o provocar sufrimientos innecesarios por ello. Si, ante la desesperación, generan continuamente la discordia, producirán un efecto negativo en el corazón de sus hijos, y éstos se alejarán cada vez más. Por lo tanto, lo más importante es que los padres oren por sus hijos con un profundo amor, les demuestren concretamente las maravillosas pruebas de la fe y los cubran de buena fortuna. No existe otro camino que orar, dialogar, mostrar la prueba real y lograr que sientan convicción. Cuidemos de nuestros hijos sin ansiedad, con gran amor y fe y con la convicción de que ellos, sin falta, abrazarán su misión por el Kosen Rufu.

NOTA:
1 Gosho Zenshu, pág. 1109.

25.1.05

Un anillo del Señor para la SGI UK

8/12/2004. Nota de Prensa
El actor Orlando Bloom (quien ejecuta el papel de Legolas en El Señor de los Anillos y de Paris en Troya), acaba de convertirse al budismo en una ceremonia de una hora de duracion, celebrada en Inglaterra. Bloom se unió además a otros 60 nuevos adeptos de esta religion en un ritual en la sede del Movimiento Budista Internacional Soka Gakkai en la masion de Taplow Court, en Maindenhead, Inglaterra. El actor, que detesta la publicidad y parece ser muy timido en las entrevistas, visito el centro para recibir su "Gohonzon" de manos del director Ricky Barnes. (Nota: Foto con Juzu incluido, tal vez haciendo daimoku para actuar con su Buda.)
Si desea saber un poco mas de este nuevo miembro, quien será incluso presentador de la Ceremonia del Oscar este próximo febrero 2005, pueden visitar los siguientes links:
http://www.theorlandobloomfiles.com/
http://tinyurl.com/4yf6b/
http://www.full-bloom.net/main.php


sennichi

23.1.05

Alcanzar el Estado de Buda.

Inspirada en las conversaciones del presidente Ikeda sobre el Sutra del Loto, Bárbara Cahill discute el proceso de alcanzar el Estado de Buda
Tomado del Seikyo Criollo, Febrero 1998


Durante las conversaciones sobre el Sutra del Loto se le preguntó al presidente Ikeda qué significa específicamente alcanzar el estado de Buda. Esto es algo que todos deseamos saber. La respuesta que él dio es verdaderamente extraordinaria. En lugar de hablar sobre alcanzar profunda sabiduría, fuerza vital, coraje y misericordia; todas las cualidades que podemos pensar como inherentes al logro del Estado de Buda, él dijo: “... para ponerlo de manera sencilla, alcanzar el Estado de Buda, más que un asunto de llegar a un destino o lograr una meta, es internalizar el proceso de reforzar continuamente el mundo de la Budeidad en nuestras vidas”. (UK Express, Dic. 1996, pág.26)

Internalizar el proceso se refiere a hacer del proceso parte de nuestras vidas. No es algo que se nos impone desde afuera, no es algo que hacemos para complacer a alguien, ni es algo que hacemos por cualquier otra razón que no sea nuestra propia voluntad. El proceso que internalizamos es la continua fortificación del mundo del Estado de Buda en nuestras vidas. Esto lo logramos a partir de nuestra práctica budista diaria. Esto es verdaderamente revolucionario. Siempre hemos tenido la tendencia a ver el Estado de Buda como un resultado final, algo que se alcanzará luego de muchos, muchos años; un cambio muy grande.

El presidente Ikeda continúa, diciendo que el mismo Sakyamuni, en un principio, enseñó que para alcanzar el Estado de Buda se necesitan incontables eones de práctica y también que al convertirse en Buda uno estaría “dotado de atributos majestuosos”, de hecho esto sucedería sólo al final de una vida dedicada a la enseñanza. En la segunda mitad del Sutra del Loto, Sakyamuni expresa que el proceso de buscar lograr el Estado de Buda es en si el Estado de Buda; o como dice el presidente Ikeda: “Avanzar a lo largo del camino del Buda es en si alcanzar el Estado de Buda” (ibid, pág.27).

¿Qué importancia tiene esto para nosotros? Imagine por un momento cómo es Buda... seguramente una persona extraordinaria, una persona que es perfecta en todos los aspectos ¿Alguna vez hemos conocido a un Buda? ¿Es probable que alguna vez conozcamos alguno?

Malas Interpretaciones
¿Acaso no nos muestra esto que pensamos en el Buda casi como un Dios? ¿Alguien demasiado especial para ser visto caminando por allí en la vida cotidiana? El presidente Ikeda dice que esta imagen proviene de antiguas enseñanzas budistas. Imagínese que el Buda Sakyamuni se presenta a la puerta de nuestra casa o esté sentado a nuestro lado en el autobús. Entonces imagine cómo responderíamos de modo diferente a un extraño si de alguna manera pudiéramos saber que es Sakyamuni. Pero sentimos que no conocemos a ningún Buda y probablemente nunca lo haremos. Esta es una mala interpretación muy seria.

El Budismo de Nichiren Daishonin promete que usted es un Buda ahora. Pero si continuamos pensando que esto nunca ocurrirá, si seguimos sintiendo que somos desmerecedores de ser Budas, si seguimos pensando que tiene que ocurrir un cambio muy grande antes de convertirnos en Buda, entonces nunca lo seremos. Es cierto que tiene que llevarse a cabo un cambio muy grande , pero este cambio no está fuera de nuestro alcance ahora. Tiene que ver con permitirnos pensar de modo diferente sobre nosotros mismos. Dentro de cada uno de nosotros se encuentra un grandioso tesoro. Pero ocurre que tenemos el cerebro lavado por pensar en nosotros mismos como indignos, que no servimos para nada, unos desadaptados sin remedio que no podemos darnos cuenta de este tesoro. De hecho, buscaríamos el tesoro en cualquier parte, fuera de nosotros, en lugar de pensar que lo tenemos dentro. Este es el mayor obstáculo para lograr nuestro Estado de Buda: no queremos mirar dentro de nosotros mismos para encontrarlo porque tememos de que lo que hallemos sea una terrible decepción.

¿Dónde yace el poder?
Hay otro obstáculo para alcanzar nuestro Estado de Buda y que es igualmente muy poderoso: es nuestra tendencia a pensar que lo que queremos lograr en realidad no es el Estado de Buda sino los beneficios materiales y las soluciones a todos nuestros problemas. A esto se une una mala interpretación sobre el Gojonzon. Luego de pensarlo mucho me he dado cuenta de que tendemos a pensar en el Gojonzon como un Dios, pensamos que si practicamos con mucho ahínco, el Gojonzon nos mirará favorablemente y nos quitará el problema o nos dará un beneficio. Pero esa no es la función del Gonzon. Con razón estamos confundidos, ya que el pensamiento religioso que predomina es que Dios está fuera de nosotros y que al final tiene el control del rumbo de nuestras vidas. Pero no deberíamos pensar así sobre el Gojonzon. El Gojonzon no nos da cosas ni nos quita problemas. La función del Gojonzon es permitirnos ver el poder y magnitud de nuestras propias vidas y de ser capaces de usar este poder.

Constante Énfasis
Nichiren Daishonin nos dice que el Gojonzon es un espejo, no el espejo del baño que nos muestra una cara feliz o triste, sino un espejo que nos permite ver nuestro Estado de Buda . Nam Miojo Rengue Kio, inscrito en el centro del Gojonzon, es nuestro Estado de Buda. Cuando nos sentamos frente al Gojonzon todos los días y nos conectamos con él a través de la invocación de Daimoku surge en nosotros el Estado de Buda. Cambiamos de opinión respecto a ‘cuán terrible’ o ‘cuán atemorizante’ es la vida; comenzamos a ser más positivos y más esperanzados. ¿Cuántas veces hemos empezado a cantar en un estado de desesperación para luego hallar que aparece la esperanza? Esta es la función de nuestro Estado de Buda. A esto se refiere el presidente Ikeda cuando dice que el Estado de Buda no es un destino final sino un camino que transitamos continuamente.

El Estado de Buda es la perspectiva de la vida que dice: “No, el mundo, la vida misma, no es deprimente, no es razón para la desesperación y el pesimismo. La vida es creativa, esperanzadora, misericordiosa y positiva.” El Estado de Buda es el camino para reconocer esta manera positiva de ver la vida, para luego enfatizar esta perspectiva positiva cada vez más. Finalmente, el camino de la Budeidad se convierte en nuestra propia capacidad para enfrentar los problemas. Es la capacidad para dirigir nuestras vidas nosotros mismos, además, es la capacidad de compartir esto con otras personas y apoyarlas en esta perspectiva.

Las Relaciones Dependientes
Nosotros venimos a la vida como seres dependientes y parecemos tener una gran necesidad interna de permanecer dependientes. El Budismo sostiene que esta dependencia es muy natural; que hay una especie de red en constante formación de relaciones dependientes desde el inicio hasta el final de nuestras vidas. En este sentido nunca podemos ser independientes. Nos causa sufrimiento el no reconocer esta red de relaciones, no sólo con otros seres humanos, sino con la vida como un todo. Para ser realmente felices, nuestro papel en esta red de relaciones dependientes debe ser muy diferente al que teníamos cuando éramos bebés dependientes. Esto se debe a que necesitamos desarrollar la capacidad de dar, al igual que recibir, de las muchas relaciones que tenemos. Para dar, necesitamos ser capaces de sentir que tenemos algo que otros necesitan y que estamos felices de darlo. Este ‘algo’ que podemos dar no es tanto los bienes materiales ni siquiera nuestro tiempo y esfuerzo, más bien, lo que podemos brindar es nuestro espíritu positivo, fuerte y alegre, siempre extrayendo lo positivo de cada situación y enfatizando esto en lugar de la desesperación y la desesperanza. Este espíritu alegre no está fuera de nuestro alcance actualmente. Sin embargo, tendemos a no ver que la razón crucial por la cual practicamos Budismo es el desarrollo de este espíritu. En otras palabras, debido a que constantemente buscamos los beneficios y las soluciones a los problemas fuera de nosotros mismos: en el Gojonzon y en otras personas, seguimos dependiendo del medio externo en lugar de darnos cuenta de que llevamos esta gran alegría y esperanza dentro de nosotros. También dejamos de darnos cuenta que, por sobre todo, nuestra práctica budista nos permite captar este espíritu y ampliarlo. Es este espíritu positivo y alegre el que nos habilita para resolver nuestros problemas y para atraer beneficios.


Abriendo Nuestras Vidas
En una reciente conversación, el presidente Ikeda aclara que la fe en el Gojonzon no es una fe en una entidad suprema o algo superior a nosotros. Él dice: “El Budismo no enseña la negación de si mismo. Nuestras vidas individuales son cada una castillos de tesoros infinitos... Todas las cosas de valor emanan desde nuestro propio ser. La fe en el Budismo significa establecer nuestra verdadera entidad”. (Conv. sobre el Sutra del Loto. Vol., 2, pág.138).

Esto no significa que nos centremos en nosotros mismos y nos olvidemos del resto de la vida. Nos concentramos en nosotros mismos para hallar algo en nuestro interior y brindárselo al resto de la vida. Es así como establecemos una relación armoniosa y recíproca con la vida en vez de una relación dependiente semejante a la de los bebés. Una vez que comenzamos a hacer esto, cuando cantamos, ocurre algo muy misterioso: en lugar de volvernos más egocéntricos y egoístas: “Nuestra vida se abre al cosmos y es envuelta en este, al mismo tiempo, nuestra vida abarca todo el cosmos. Estamos en constante intercambio y comunicación con el cosmos, nuestras vidas resonando junto a él como una entidad viviente (...)” Esto puede ser un concepto muy difícil de captar. En esencia, el presidente Ikeda está diciendo que mientras más sintamos el valor de nuestras propias vidas, más sentiremos que no estamos solos. Nos haremos conscientes de un ‘constante intercambio y comunicación con el cosmos’. Él dice que la fe es el ‘trampolín’ para alcanzar esta conciencia.

En lugar de buscar nuestra seguridad fuera de nosotros o de depender de algo externo para nuestra felicidad y realización; al cantar para dar realidad a estas cualidades en nosotros establecemos un camino que sin falta nos conduce a nuestra verdadera entidad y nuestra naturaleza de Buda. Esta verdadera entidad es individual e independiente, sin embargo, al mismo tiempo es la fuerza vital del universo, que es compartida por toda la vida. Al realizarla dentro de nosotros cantando Nam Miojo Rengue Kio, nos damos cuenta de su existencia en todos los aspectos de la vida en todo el cosmos.

Miedo y Alienación
Esto puede parecer una cosa mística y no estar terriblemente conectada la vida diaria. Sin embargo, hay realmente un sola cosa fundamental que está garantizada para estropearnos las cosas y provocar todo tipo de problemas en nuestras vidas, incluyendo serias enfermedades, incapacidad para actuar inclusive incapacidad para vivir. Esto es el miedo. Miedo al abandono, aislamiento, rechazo, violencia, abuso, indiferencia, miedo a no servir para nada. La lista es inmensa. Creo que la mayoría de los miedos están arraigados en un miedo a la alienación. Miedo a ser extraño, de no ser lo que se espera, o miedo a ser ‘otro’.

Tenemos un profundo miedo a volvernos independientes porque pensamos que esto nos convierte en ‘otra’ persona. Sentimos que la independencia significa no formar parte de la vida. Aun así, aquí está el presidente Ikeda diciéndonos que por medio de crear nuestra independencia y establecer que podemos depender de nosotros mismos, podemos determinar nuestra verdadera entidad, nuestro Estado de Buda. Místicamente, el establecer nuestra verdadera entidad es lo que nos permite crear conciencia de la profunda conexión que compartimos con toda la vida. El miedo corta esta conciencia. Aun si alguien nos habla sobre esta conexión, aun si leemos sobre ella, no podemos crearla en nosotros a menos que trabajemos para alcanzar nuestra verdadera independencia, nuestra verdadera entidad. Es esta verdadera entidad la que se da cuenta ‘no estoy solo, no necesito tener miedo, la vida como un todo me envuelve y yo abrazo toda la vida sin miedo’. La naturaleza recíproca, tolerante de la vida no es aparente para la mayoría de nosotros.

Tendemos a concentrarnos en las cosas que van "mal". Con frecuencia cantamos por estas cosas ‘malas’, buscando lo que hay que cambiar desde afuera. En lugar de hacer esto, vamos a comenzar a cantar para encontrar nuestro propio ánimo, nuestra propia facultad. Más que ser egoístas este hecho nos conecta fuertemente al apoyo externo que siempre hemos querido. Ese apoyo está allí ahora. En vez de mirar los problemas, necesitamos buscar nuestra verdadera entidad. Luego seremos capaces de ver y aceptar el apoyo que existe a nuestro alrededor.

Desarrollarse Uno Mismo
El deseo de percibir nuestro Estado de Buda no es un proceso analítico ¿yo soy un Buda? ¿Cómo puedo ser un Buda? ¿qué hay con respecto a mis fallas? En lugar de esto, simplemente necesitamos confiar sinceramente que al cantar Nam Miojo Rengue Kio al Gojonzon con el deseo de percibir el Estado de Buda, nos haremos conscientes de nuestro Estado de Buda. No es la función del Gojonzon darnos cosas como un trabajo nuevo o casa nueva. La función del Gojonzon es permitirnos despertar a nuestra Budeidad. Es nuestro Estado de Buda el que nos cambia significativamente. Esto es lo que nos habilita para obtener el trabajo o la casa nosotros mismos.

El Gojonzon está allí para que desarrollemos la capacidad. Así que, ¿Cómo es el Estado de Buda? Es un camino. A medida que caminamos a lo largo de él, nos damos cuenta de varias verdades bellas. Nos hacemos conscientes de que no tenemos que temer a la vida, de que estamos tan firmemente conectados y que formamos parte de ella como siempre hubiéramos querido. Esta conexión es nuestra vida interna, nuestro Estado de Buda y nos damos cuenta que existe en otras persona también. El factor clave es nuestro deseo, nuestra intención de darnos cuenta y creer en esta increíble grandeza en nuestras propias vidas. Esto es el eje de todas las enseñanzas de Nichiren Daishonin.

Integración
¿Cómo seguimos este camino? El presidente Ikeda dice: “Para ser concreto, las acciones del Buda y la postura en la sociedad consiste en la práctica de Bodisatva. Aun después de lograr la Iluminación el Buda continúa en el camino de la práctica de Bodisatva. Esto, dicho de otro modo, es el ‘hábito del Buda’ (UK Exp. , Dic. 1996. Pág. 27) Así como tendemos a pensar en el Gojonzon como un Dios, también tendemos a pensar en el bodisatva como un ‘hacedor del bien’. Sin embargo, lo importante de nuestro movimiento budista es que tenemos una práctica para nosotros mismos: cantamos Nam Miojo Rengue Kio al Gojonzon. La naturaleza esencial de nuestra práctica es cambiar nosotros, este cambio está basado en nuestro desarrollo propio. Esto es muy diferente a ser un ‘hacedor de bien’. Sin la práctica para nosotros no tendríamos manera de cambiar en nuestros corazones, y es por este cambio que cambiamos el modo en que nos sentimos hacia otras personas. Vamos a estar claros, a ninguno de nosotros automáticamente le agrada y respeta a cada persona que conoce. Con frecuencia estamos llenos de sospechas, de miedo, de avaricia o del deseo de dominar.

Esto es natural, pero no nos está haciendo felices. Sin la práctica para otros, probablemente nunca trataríamos de cambiar estos aspectos en nosotros. Al desempeñar el papel de bodisatvas nos colocamos en un escenario donde nos enfrentamos a situaciones y a gente que hallamos difíciles. El cantar por esto es lo que nos permite traspasar las limitaciones del desagrado, de juzgar o de calumniar a otras personas que nos las impone nuestro karma.

Un Movimiento Perpetuo
Nuestra práctica budista para nosotros y para otros es un movimiento constante hacia adentro y hacia fuera. Este movimiento se detiene tan pronto lo dirigimos todo en un solo sentido. El movimiento hacia fuera nos muestra nuestro Estado de Buda y también qué aspectos necesitamos trabajar dentro de nosotros y debido a que el movimiento hacia adentro está bien establecido en nuestras vidas (nuestra práctica regular de Gonguio y abundante Daimoku), tenemos los medios para llevar esto a cabo. Esperar de nosotros mismos que nos agrade alguien o respetarlo sin tener los medios para cambiar en nuestros corazones es esperar lo imposible. El Gonguio y Daimoku nos proporcionan los medios para establecer este cambio interno profundo, si nosotros buscamos y esperamos ese cambio. A este cambio se le llama Revolución Humana, también se le llama Estado de Buda. El factor más importante para realizar este cambio es nuestra intención.

Así que vamos a desarrollar la intención para hallar este magnífico estado dentro y fuera de nuestras vidas. La única cosa que ocurre sin proponérnoslo es el programa que nuestro karma nos ha arreglado. Si en realidad vamos a liberarnos del sufrimiento que nos impone nuestro karma, tenemos que proponernos llevarlo a cabo. Yo no estoy diciendo que no debemos proponernos conseguir un trabajo o un novio. ¿por qué, si esto es lo que en realidad queremos? Pero nuestra intención debe ser lograr estos beneficios a través de efectuar una transformación en nuestras vidas. Si le pedimos cualquier cosa al Gojonzon, esto debe ser para nuestro propio desarrollo. Eso es lo que en esencia es el Estado de Buda: nuestro propio desarrollo. Si siempre enfocamos nuestro Daimoku hacia la manifestación de los beneficios materiales como prueba real de la grandeza de nuestra práctica budista, estaremos omitiendo la prueba más valiosa que jamás podríamos dar a otras personas. Sin embargo, es esto lo que todos anhelan: la prueba del desarrollo de nuestra positividad, esperanza, alegría y misericordia.

En otras palabras, es mostrarles a otros el espíritu de la Budeidad en el cual estamos constantemente trabajando. Los medios para realizar este espíritu es la cosa más valiosa que alguna vez podríamos darle a otra persona. Desde el punto de vista de la enseñanza esencial, lograr el Estado de Buda, más que ser una ‘meta’ o un ‘estado’ especial, es un camino. Podríamos hasta llegar a decir que la única diferencia en la condición de alguien antes y después de lograr el Estado de Buda tiene que ver con lo firmemente que esté establecido este camino en la vida de la persona. ‘Establecer firmemente este camino’ significa solidificar en nuestras vidas el espíritu de anhelar la felicidad para nosotros y para los demás y continuamente tomar acción constructiva con este espíritu (...)

El establecer firmemente este camino es lo que permite que aflore nuestra capacidad, nuestro Estado de Buda. Debemos proponernos esto, o de lo contrario nunca ocurrirá. Necesitamos también intentar y restablecer nuestra naturaleza protectora de Bodhisattva todo el tiempo. Necesitamos, en otras palabras, usar nuestra capacidad para la felicidad de otros.