6.8.05

Curso de Budismo. Principios importantes del Sutra del loto

Este material es la traducción de los artículos basados en el libro Kyogaku no Kiso (Fundamentos de estudio del budismo) del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai y publicado en la revista mensual de la SGI de Estados Unidos Living Buddhism 2003.
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El verdadero aspecto de todos los fenómenos y la obtención de la Budeidad por las personas de los dos vehículos

Dos principios forman la esencia de la enseñanza teórica en la primera mitad del Sutra del loto: el principio del verdadero aspecto de todos los fenómenos y el de la obtención de la Budeidad por las personas de los dos vehículos. Las personas de los dos vehículos, aquellas de los mundos de los que escuchan la voz (aprendizaje) y los despertados a la causa (realización), eran incapaces de alcanzar la Budeidad a través de las enseñanzas precedentes al Sutra del loto.
El capítulo “Medios hábiles” (segundo) enseña el principio del verdadero aspecto de todos los fenómenos (también conocido como la verdadera entidad de todos los fenómenos o la verdadera entidad de la vida). De esa manera intenta expresar en palabras algo que escapa a cualquier descripción –la naturaleza de la iluminación del Buda. “Todos los fenómenos” se refiere a todas las cosas y actividades –todas las diversas formas y funciones que aparecen en el mundo de la realidad, o en el universo. Así, incluida en todos los fenómenos están todas las expresiones de la vida, que manifiestan los Diez Mundos, desde Infierno hasta la Budeidad, y los diversos lugares o entornos donde residen esas vidas, es decir, el universo entero.
El verdadero aspecto se refiere a la verdad suprema o realidad fundamental. No debemos pensar en este como algo especial, que existe en un reino separado y distante, en un mundo apartado de la realidad concreta de todos los fenómenos. En respuesta a una pregunta acerca del significado del verdadero aspecto de todos los fenómenos, Nichiren Daishonin dice, “Significa que todos los seres y su ambiente de los Diez Mundos, desde el infierno, el más bajo, hasta la Budeidad, el más elevado, sin excepción, son manifestaciones de Myoho-renge-kyo” (The Writings of Nichiren Daishonin, pág. 383).
Percibir que toda forma de vida de cualquiera de los Diez Mundos en todos los reinos en los que reside esa vida es, en su verdadera naturaleza, una manifestación de Myoho-renge-kyo es percibir el verdadero aspecto de todos los fenómenos. A través de esta enseñanza, se aclara, en los términos teóricos del Sutra del loto, el hecho de que todos los seres vivientes, por igual, son capaces de alcanzar la Budeidad. Explicando el hecho de que todas las personas por igual poseen el potencial para la iluminación, la enseñanza teórica enfatiza firmemente que incluso las personas de los dos vehículos pueden alcanzar la Budeidad.
La idea de que todos los seres vivientes por igual pueden alcanzar la Budeidad presenta un enfoque revolucionario, si se la compara con los sutras enseñados antes que el Sutra del loto. Los sutras anteriores consideraban los nueve mundos, desde infierno hasta bodhisattva, como estados de ilusión. Enseñaban que sólo abandonando estos estados de vida podemos convertirnos en budas; para alcanzar esto, era necesario llevar a cabo la práctica budista a lo largo de un período de eones e incontables existencias, mientras ascendíamos gradualmente a través de los diversos niveles de la práctica.
Este enfoque de que se debe buscar un mundo de la Budeidad que está separado y que es distinto a los otros nueve mundos, contradice el principio del verdadero aspecto de todos los fenómenos. De acuerdo con este principio, todos los seres vivientes de los Diez Mundos son igualmente entidades de la Ley Mística (verdadero aspecto) innatamente dotados con la naturaleza de Buda; si se abre este mundo de la Budeidad interior, uno se convierte en un Buda.

El logro real de la iluminación del Buda en el remoto pasado
Un principio fundamental de la enseñanza esencial del Sutra del loto es que el Buda en realidad alcanzó la iluminación en el remoto pasado. Esto está revelado en el capítulo “Duración de la vida de El Que Así Llega” (decimosexto), en el que el buda Shakyamuni dice, “Pero, buenos hombres, han sido inmensurables, ilimitados cientos, miles, decenas de miles, millones de nayutas de kalpas desde que yo en realidad alcancé la Budeidad”. Así, Shakyamuni expresa que ha pasado un período incalculablemente vasto desde que se convirtiera en Buda por primera vez. Este inmenso espacio de tiempo, a menudo es llamado “kalpas tan innumerables como las partículas de polvo de un sistema mayor de mundos”[i], lo que se puede considerar como virtualmente ilimitado.
La verdadera identidad de Shakyamuni es la del Buda que alcanzó la iluminación realmente en el remoto pasado. Esta idea refuta como transitoria o provisional el enfoque de que Shakyamuni alcanzó la Budeidad por primera en esta vida, como resultado de una larguísima práctica budista llevada a cabo a lo largo de muchas existencias previas. Esa comprensión predicada en los sutras anteriores y en las enseñanzas teóricas de la primera mitad del Sutra del loto, asume que con su obtención de la iluminación en la vida presente, Shakyamuni había realizado los efectos de la práctica llevada a cabo a lo largo de muchas existencias en el pasado. Además, con su muerte, él pasaría a un reino completamente separado, sin nacer nunca más en este mundo físico. Desde esta perspectiva, el nirvana, o emancipación, es algo que no es de este mundo sino del siguiente. La doctrina del logro real de la iluminación del Buda en el remoto pasado que aparece en el capítulo “Duración de la vida” vuelca totalmente este modo de pensar.

La práctica de bodhisattva del Buda
El capítulo “Duración de la vida” también explica que desde el tiempo, en el remoto pasado, en el cual el Buda alcanzó la iluminación, él ha residido en diversas tierras en medio de este mundo saha[ii]. Ha tomado las formas de los budas y bodhisattvas y, de esa manera, ha venido enseñando la Ley y convirtiendo a los seres vivientes.
“Siempre, desde entonces, yo he estado constantemente en este mundo saha, predicando la Ley, enseñando y convirtiendo”.
El sutra dice que este Buda nunca ha cesado en estas actividades, ni siquiera por un momento. Esta no es una visión tradicional de un Buda –alguien que alcanza la iluminación y luego entra en un mundo separado o trascendental. El Buda del capítulo “Duración de la vida” es uno que, desde que alcanzara la iluminación mucho tiempo atrás, ha continuado sus actividades en el mundo real para salvar a todas las personas del sufrimiento.
El capítulo “Duración de la vida” enseña que la muerte o el ingreso al nirvana –un estado en el cual su forma ya no se manifiesta– del Buda, no es más que un medio hábil por el cual convierte y enseña a los seres vivientes. En el sutra el Buda dice, “Para salvar a los seres vivientes / como un medio hábil pareciera que yo entro al nirvana / pero en verdad no paso a la extinción”.
Además, es naturaleza de este Buda, que alcanzó la iluminación en el remoto pasado, continuar sus actividades para iluminar a los seres vivientes apareciendo en diversos lugares y en variadas formas. Vistos desde esta perspectiva, los muchos budas descritos en otros sutras y en la enseñanza teórica del Sutra del loto, incluyendo al buda Shakyamuni que alcanzó la iluminación en la vida presente, son simplemente medios. Ellos revelan sólo un aspecto del Buda del remoto pasado y, por consiguiente, son transitorios o provisionales. Así, el capítulo “Duración de la vida” aclara que el buda Shakyamuni que alcanzó por primera vez la Budeidad en esta existencia es sólo una identidad transitoria o provisional, y el Buda que en realidad alcanzó la iluminación en el remoto pasado es la verdadera identidad de Shakyamuni.
El gran maestro T’ien-t’ai se refiere a esta aclaración como “descartar lo transitorio y revelar lo verdadero”. Un punto clave que subyace en el principio del Buda que alcanza la iluminación en el remoto pasado es que un Buda verdadero o genuino es quien está, continua y eternamente, activo en el mundo real, adoptando formas y roles diferentes para salvar a los seres vivientes de su sufrimiento. El estado de vida real de la Budeidad funciona dentro de cualquier circunstancia que se encuentre en el mundo real. La idea de que el Buda sólo existió en este mundo mientras Shakyamuni estuvo vivo y luego pasó a la extinción con su muerte, es un concepto erróneo. Esta no es la visión de la Budeidad que el propio Shakyamuni buscó que enseñar.
Como ya hemos visto, el principio del verdadero aspecto de todos los fenómenos aclara que el estado de vida de la Budeidad es innato en todos los seres vivientes. Esto forma una base para la idea de que todas las personas poseen el potencial para convertirse en budas. El principio de la iluminación del Buda en el remoto pasado –que la Budeidad es innata en todos los seres vivientes– lleva esta idea un paso adelante y aclara que el propio Shakyamuni manifestó realmente la vida eterna de la Budeidad.
El capítulo “Duración de la vida” expresa tres aspectos de la Budeidad de Shakyamuni, es decir, la verdadera causa, el verdadero efecto y la verdadera tierra, La afirmación, “Originalmente yo practiqué el camino del bodhisattva” se refiere a la “verdadera causa” por la cual Shakyamuni alcanzó la iluminación a través de su práctica de bodhisattva. El logro de la iluminación de Shakyamuni en el pasado distante revelado en el capítulo “Duración de la vida” establece el “verdadero efecto” de la Budeidad de Shakyamuni. La descripción que hace Shakyamuni de haber estado continuamente activo como un Buda en diversas tierras de todo el mundo saha es una aclaración de la “verdadera tierra” del Buda. T’ien-t’ai se refirió a estos tres aspectos como los tres principios místicos, es decir, el principio místico de la verdadera causa, el principio místico del verdadero efecto, y el principio místico de la verdadera tierra. Él también habló de ellos en los términos de un principio, como la “fusión de los tres principios místicos”.

Los Bodhisattvas de la Tierra
El término Bodhisattvas de la Tierra se refiere a los incontables bodhisattvas que irrumpieron del espacio debajo de la tierra en respuesta al llamado de Shakyamuni para propagar el Sutra del loto después de su muerte. Ellos son descritos en el capítulo “Irrumpir de la Tierra” (decimoquinto) del Sutra del loto. Se dice que estos bodhisattvas son “tan numerosos como las arenas de 60.000 ríos Ganges”, y cada uno de ellos está acompañado por incontables seguidores y partidarios.
De acuerdo con la descripción del sutra, su apariencia y espíritu son más brillantes y magníficos que los del mismo buda Shakyamuni. Además, los Bodhisattvas de la Tierra son identificados como discípulos de Shakyamuni, que habían sido convertidos y enseñados desde el tiempo del logro real de su iluminación en el distante pasado. Esto significa que son discípulos que comparten una relación de unidad de mentor y discípulo con el eterno buda Shakyamuni. Como el Buda ha estado luchando continuamente en este mundo para salvar a los seres humanos desde su iluminación innumerables eones atrás, ellos también han venido aprendiendo y captando profundamente el mismo camino de vida de su maestro. Por lo tanto, no son bodhisattvas que simplemente aspiren sólo al logro de su propia Budeidad como objetivo último; más bien, su objetivo supremo es continuar luchando por la felicidad de las personas en medio de las duras realidades de este mundo, tal como lo hizo su mentor.
Los Bodhisattvas de la Tierra son encabezados por los cuatro líderes: Prácticas Superiores, Prácticas Ilimitadas, Prácticas Puras, y Prácticas Pacíficas. Cada uno de sus nombres sugiere un aspecto o cualidad de la manera en que un Buda lleva a cabo la práctica en el mundo real para salvar del sufrimiento a los seres vivientes.
En el capítulo “Los poderes sobrenaturales de El Que Así Llega” (vigesimoprimero), Shakyamuni transfiere todas sus enseñanzas, sus poderes sobrenaturales, y sus prácticas como El Que Así Llega (Tathagata, uno de los títulos del Buda) al bodhisattva Prácticas Superiores, que representa a todos los Bodhisattvas de la Tierra, y le confía la propagación del Sutra del loto después de su muerte. La transferencia de sus enseñanzas, por parte de Shakyamuni, a los Bodhisattvas de la Tierra en el capítulo “Poderes sobrenaturales” es conocida como la “transmisión específica”. Luego, en el capítulo “La transferencia” (vigesimosegundo), Shakyamuni confía sus enseñanzas a todos los bodhisattvas y seres celestiales presentes en la asamblea. Esta transferencia de sus enseñanzas a todos los bodhisattvas es conocida como la “transmisión general”.
Esta forma de transferencia indica que, después de la muerte de Shakyamuni, particularmente en la malvada era llamada el Último Día de la Ley, son los Bodhisattvas de la Tierra conducidos por el bodhisattva Prácticas Superiores quienes desempeñan el rol principal en la propagación del Sutra del loto. Además, fue Nichiren Daishonin quien, de acuerdo con esta transferencia, tomó el liderazgo en la propagación del Sutra del loto en el Último Día. En “El verdadero aspecto de todos los fenómenos” Nichiren Daishonin escribe, “Sea como fuere, esfuércese en la fe y sea conocido como un devoto del Sutra del loto, y manténgase como mi discípulo por el resto de su vida. Si usted comparte el mismo espíritu que Nichiren, debe ser un Bodhisattva de la Tierra. Y si es un Bodhisattva de la Tierra, no hay la más mínima duda de que ha sido un discípulo del buda Shakyamuni desde el remoto pasado. El sutra dice, “Desde el pasado distante he venido enseñando y convirtiendo a esta multitud”. (The Writings of Nichiren Daishonin, pág. 385).
Así, desde la perspectiva del Budismo de Nichiren, cada persona que tiene fe en esa enseñanza y que se esfuerza con el mismo espíritu que el Daishonin en la práctica para propagar la Ley Mística por la paz y la felicidad de la humanidad es un Bodhisattva de la Tierra.

Bodhisattva Jamás Despreciar
La historia del bodhisattva Jamás Despreciar aparece en el capítulo “Bodhisattva Jamás Despreciar” (vigésimo) del Sutra del loto. Él es descrito como una encarnación previa del buda Shakyamuni, y es citado como un ejemplo de la práctica de bodhisattva realizada por el Buda en el distante pasado. El bodhisattva Jamás Despreciar apareció durante el final del Día Medio de la Ley de un buda llamado Rey del Sonido Imponente. Él se inclinaba con respeto y reverencia ante todas las personas que encontraba mientras pronunciaba las palabras: “Tengo una profunda reverencia por ustedes; nunca me atrevería a despreciarlos con arrogancia. ¿Por qué? Porque todos ustedes están practicando el camino del bodhisattva y con seguridad alcanzarán la Budeidad”.
Estas palabras compendian el propósito del Sutra del loto, que es el de afirmar que todos los seres vivientes poseen la naturaleza de Buda. En el texto chino del sutra, esta declaración consiste de veinticuatro caracteres y por esa razón, a veces es referido como el Sutra del loto de veinticuatro caracteres.
El bodhisattva Jamás Despreciar deriva su nombre del hecho de que sus palabras expresan un juramento de jamás despreciar o faltarle el respeto a otros. Conforme él realizaba esta práctica de respetar a los demás, el bodhisattva Jamás Despreciar era calumniado y vilipendiado por las personas cuyas mentes estaban teñidas por el veneno de la ira[iii]. Él enfrentó persecuciones, incluyendo el ser atacado con varas, tejas y piedras. Impertérrito ante esto, sin embargo, él continuaba repitiendo sus palabras de respeto y alabanza por la Budeidad innata de las personas. Como resultado, el capítulo dice, que él pudo “ponerle fin a sus ofensas”, significando que a través de esta práctica, el bodhisattva Jamás Despreciar pudo expiar todas sus pasadas ofensas y karma negativo.
Después, conforme la vida del bodhisattva Jamás Despreciar se acercaba a su fin, él escuchó proveniente del cielo, y en su totalidad, el Sutra del loto que había predicado el buda Rey del Sonido Imponente. Así, él obtuvo la purificación de sus seis órganos de los sentidos, y la duración de su vida se incrementó por “doscientos diez mil millones de nayutas de años”. Él continuó predicando el Sutra del loto. Posteriormente, después de que muriera, encontró una incalculable cantidad de budas, y continuó enseñando el Sutra del loto a las cuatro clases de creyentes (monjes, monjas, hombres laicos y mujeres laicas) y a través del beneficio resultante, alcanzó la Budeidad.
Las personas que habían perseguido al bodhisattva Jamás Despreciar hasta esa época llegaron a creer en él y a seguirlo, pero la ofensa de haber perseguido a un bodhisattva, sin embargo, les hizo caer en el infierno del sufrimiento incesante por miles de kalpas. Cuando hubieron pagado por sus ofensas, sin embargo, a través del beneficio de haber formado una relación con el Sutra del loto, pudieron estar presentes entre la asamblea de aquellos que escucharon la prédica de Shakyamuni del Sutra del loto.
La descripción que hace el sutra de la práctica del bodhisattva Jamás Despreciar aclara la causa para el logro de la Budeidad de Shakyamuni. También se presenta como un ejemplo de cómo deben poner en práctica el Sutra del loto los bodhisattvas en la época posterior a la muerte de Shakyamuni. Esa forma de práctica puede resumirse como sigue: primero, mantener siempre firme la convicción de que todas las personas pueden alcanzar la Budeidad y tener un profundo respeto por todas las personas; segundo, propagar la enseñanza esencial del sutra con el mismo espíritu del bodhisattva Jamás Despreciar; tercero, estar preparados para encontrar y soportar las persecuciones que surjan como resultado de perseverar en nuestras creencias; y cuarto, mientras nos esforzamos por realizar nuestras convicciones en una época contaminada por la maldad, nunca corromperse con esa maldad sino, más bien, continuar esforzándonos por transformar nuestro karma. Nichiren Daishonin señaló que su lucha personal por establecer y propagar la Ley Mística constituía su continuación del legado del bodhisattva Jamás Despreciar.

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Notas
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[i] “Kalpas tan innumerables como las partículas de polvo de un sistema mayor de mundos” – Descrito en el Sutra del loto como: “Supóngase que una persona tomara quinientos, mil, diez mil, un millón de nayutas de asamkhyas mil millones de mundos y los pulverizara. Luego, viajando hacia el este, cada vez que pasa por quinientos, mil, diez mil, un millón de nayutas de asamkhyas mundos dejase caer una partícula de polvo. Él continúa hacia el este de esta manera hasta que termina de hacer caer todas las partículas. Buenos hombres, ¿cuál es su opinión? ¿Se puede imaginar o calcular la cantidad total de todos estos mundos?”.
“Supóngase que todos estos mundos, sea que hayan recibido una partícula de polvo o no, son, una vez más, reducidos a polvo. Supongamos que una partícula representa un kalpa. El tiempo que ha pasado desde que alcancé la Budeidad sobrepasa esto por cien, mil, diez mil, un millón de nayutas de asamkhyas de kalpas.
[ii] Mundo saha – Este mundo, que está lleno de sufrimientos. A menudo traducido como el mundo de la resistencia. Saha significa la tierra; deriva del significado esencial “resistir” o “soportar”. Por esta razón, en las versiones chinas de las escrituras budistas, saha es traducido como “resistencia”. En este contexto, el mundo saha indica un mundo en el que la gente debe resistir los sufrimientos. También es definido como una tierra impura, una tierra contaminada con los deseos mundanos y las ilusiones, en contraste con una tierra pura. El mundo saha describe la tierra donde el buda Shakyamuni hace su aparición e instruye a los seres vivientes.
[iii] El veneno de la ira – uno de los ‘tres venenos’, tres males fundamentales inherentes en la vida, que dan lugar al sufrimiento. Los otros dos son la avaricia y la estupidez. El veneno de la ira se refiere, particularmente, al odio y la malicia profundamente asentados, y es considerado como un gran obstáculo para la práctica budista.

Curso de Budismo. La Vida de Shakyamuni (2)

Este material es la traducción de los artículos basados en el libro Kyogaku no Kiso (Fundamentos de estudio del budismo) del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai y publicado en la revista mensual de la SGI de Estados Unidos Living Buddhism 2004.
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Los concilios budistas
Shakyamuni enseñó por casi medio siglo, exponiendo diversas enseñanzas en numerosas ocasiones. En las escrituras budistas, todo el conjunto de lo que el Buda enseñó es conocido como las “ochenta mil enseñanzas” o las “ochenta y cuatro mil enseñanzas”. Estas cantidades, sin embargo, no deben ser consideradas literalmente; metafóricamente, indican la gran variedad y cantidad de enseñanzas budistas.
Después de la muerte de Shakyamuni, sus discípulos realizaron asambleas para confirmar y recopilar las enseñanzas del Buda para poder transmitir el budismo correctamente para la posteridad. Estas asambleas, fueron llamadas “Concilios budistas”.
Poco después de la muerte de Shakyamuni, se realizó el Primer Concilio Budista cerca de Rajagriha, la antigua capital del reino de Magadha, bajo el liderazgo de Mahakashyapa. Junto con Ananda y Upali –los tres estaban entre los diez discípulos principales del Buda– muchos otros se reunieron para confirmar sus recuerdos de las enseñanzas del Buda. Otros dos Concilios Budistas se realizaron, el Segundo Concilio Budista alrededor de cien años después de la muerte del Buda. El Tercer Concilio Budista, con el apoyo del rey Ashoka de la India, se realizó unos cien años más tarde.

Las escrituras Mahayana: ¿Son no budistas?
Entre las enseñanzas budistas, se dice que las conocidas como los sutras Agama fueron recopiladas antes. (Agama significa “enseñanzas transmitidas por tradición”.) Posteriormente, los budistas Mahayana (Gran Vehículo) categorizaron los sutras Agama como Hinayana (Pequeño Vehículo). Un nombre más exacto para las formas del budismo temprano es Shravakayana, o Vehículo de los que Escuchan la Voz. Entre las escuelas budistas tempranas que surgieron durante el período que siguió al Segundo Concilio Budista sólo una sobrevivió hasta los tiempos modernos. Es la escuela Theravada o la Enseñanza de los Mayores, que es la tradición dominante en el sudeste asiático.
Fue durante el siglo II a.C. que las escrituras budistas Mahayana comenzaron a ser recopiladas. Como uno de los movimientos más importantes en la historia del budismo, los budistas Mahayana enfatizaron la práctica altruista de los bodhisattvas. Esto estaba en contraste con la práctica de los arhats, aquellos que aspiraban a la sabiduría, a quienes los mahayanistas criticaban como remanentes enclaustrados de un estilo de vida monástico y como egocéntricos, es decir, enfocados principalmente en la realización personal. Se cree que el Sutra del Loto fue recopilado en su forma sánscrita actual alrededor del siglo I ó II d.C.
Debido a que surgieron después, las escrituras Mahayana fueron criticadas en el pasado como no pertenecientes a las palabras del Buda. No obstante, investigaciones más recientes muestran que tienen significativos puntos en común con las escrituras budistas tempranas.
En la actualidad, muchos estudiosos sostienen que no es apropiado considerar las escrituras Mahayana como no budistas y ver las escrituras budistas tempranas como las únicas enseñanzas budistas debido simplemente a su mayor antigüedad. La perspectiva del Budismo Mahayana como un movimiento revitalizado del espíritu y las enseñanzas originales de Shakyamuni está ganando ahora un mayor apoyo. En otras palabras, la filosofía esencial del Budismo Mahayana ya existía en una forma no desarrollada dentro de las escrituras budistas tempranas. Ahora se cree que los budistas Mahayana intentaban darle una nueva expresión a la iluminación original y las enseñanzas de Shakyamuni como una respuesta a las nuevas circunstancias que afrontaba la comunidad budista.

Un Sutra del Loto universal
También podemos ver el Sutra del Loto como una escritura que capta profundamente la iluminación de Shakyamuni –así como sus enseñanzas originales y su camino de vida como un Buda– y que revivió el Budismo de acuerdo con las demandas de los tiempos.
De acuerdo con las escrituras budistas tempranas, después de su iluminación Shakyamuni juró considerar a la verdad a la que se había iluminado como su maestro, y vivió de acuerdo con ese juramento. Se dice que en los últimos años de su vida, él afirmó que pudo cumplir esta promesa. Antes de morir, Shakyamuni alentó a sus discípulos: “Por lo tanto, Ananda, sean lámparas para ustedes mismos. Sean refugio para ustedes mismos. No se entreguen a ningún refugio exterior. Aférrense a la Verdad como una lámpara. No busquen refugio aparte de ustedes mismos” (Diálogos del Buda [Digha-nikaya], vol. 2, 4ª ed., trad. Rhys David, pág. 108.). Aquí la palabra “lámpara” también puede significar “isla”. Shakyamuni alentó a sus discípulos a confiar en ellos mismos y en la Ley como una “lámpara”, o como una “isla” en una corriente rápida.
El mismo Shakyamuni siguió la verdad universal a la que se había iluminado como su maestro, como la base de su vida. Él alentó a las personas a vivir de la misma manera y a seguir sus huellas después de su muerte también. En un sentido, el Sutra del Loto intentó darle una nueva vida al Budismo exponiendo más profundamente la Ley a la que Shakyamuni se había iluminado, y su estilo de vida basado en la Ley.
En el texto, a menudo el Sutra del Loto se refiere a sí mismo como lo que Shakyamuni está predicando en ese momento. Además, el sutra menciona otros Sutras de Loto expuestos por budas del pasado, como Brillo del Sol y de la Luna en el capítulo Introducción (Jo, primero), Excelencia de la Gran Sabiduría Universal en el capítulo “La parábola de la ciudad fantasma” (Kejoyu, séptimo) y Rey del Sonido Imponente en el capítulo “El bodhisattva Jamás Despreciar” (Fukyo, vigésimo).
El tamaño y el formato de estos otros “Sutras de Loto” expuestos por esos budas varían, pero su propósito es explicar la Ley universal y alentar a las personas a vivir como budas que manifiestan la Ley. En este sentido, lo que esos Sutras de Loto señalan puede ser descrito como un “Sutra del Loto universal”.
Nichiren Daishonin vio los veintiocho capítulos del Sutra del Loto de Shakyamuni, la Gran concentración e introspección de T’ien-t’ai, y su propio Nam-myoho-renge-kyo como expresiones diferentes de la Ley universal de los tres mil reinos en un simple momento de vida. El segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, los describió, respectivamente, como “el Sutra del Loto de Primer Día de la Ley”, “el Sutra del Loto del Día Medio de la Ley” y “el Sutra del Loto del Último Día de la Ley”.
Todos los budas, o los iluminados, en el pasado despertaron a esta verdad eterna, o Ley Mística. Todos los budas del futuro también llegarán a comprender esta verdad. El Sutra del Loto es una enseñanza basada en esta verdad y expone la manera de manifestar esta verdad en la realidad de nuestra propia vida.

Si uno cambia, cambian los demás.
Si cambian los demás, cambia el corazón de uno.
Si cambia el corazón de uno, cambia la palabra.
Si cambia la palabra, cambia la postura de uno.
Si cambia la postura de uno, cambia el ambiente.
Si cambia el ambiente, cambia la vida cotidiana.
Eso es la revolución humana.
Daisaku Ikeda.

Curso de Budismo. La Vida de Shakyamuni (1)

Este material es la traducción de los artículos basados en el libro Kyogaku no Kiso (Fundamentos de estudio del budismo) del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai y publicado en la revista mensual de la SGI de Estados Unidos Living Buddhism 2003.
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El nacimiento – una nueva era
El Buda Shakyamuni, también conocido como Buda Gautama, es el fundador del budismo. Su apellido familiar fue Gautama (Mejor Vaca), y su nombre de infancia o de pila fue Siddhartha (Meta Lograda). Shakya es el nombre de la tribu a la que pertenecía su familia; “Shakyamuni” significa “sabio de los Shakyas”.
De acuerdo con las escrituras budistas, Shakyamuni nació en los Jardines Lumbini, en lo que hoy es Rummindei, al sur de Nepal, cerca de la antigua ciudad de Kapilavastu. Su padre fue Shuddhodana, el rey de los Shakyas, y su madre, Gaya.
Existen varias teorías acerca del verdadero año de su nacimiento, que las colocan en 463, 566 y 624 a.C. Durante la existencia de Nichiren Daishonin, en el Japón medieval, era generalmente aceptado, incluso el Daishonin lo hacía, que Shakyamuni nació en 1029 a.C. y murió en 949 a.C., en base al texto chino El registro de las maravillas, del Libro de Chou.

La renuncia a una vida privilegiada
Como príncipe de la tribu Shakya, Shakyamuni creció en medio de una relativa riqueza material. Se dice que era excepcionalmente dotado en el aprendizaje y las artes marciales, y que era apuesto y muy maduro para su edad. Pero en su corazón, siempre tenía una vaga sensación de descontento.
Las escrituras budistas relatan que un día, Shakyamuni salió por el portal oriental del palacio y vio a un anciano; después, en el portal del sur, vio a una persona enferma. En el portal occidental, observó un cortejo fúnebre. Estos encuentros le afectaron enormemente, haciéndole ponderar profundamente sobre la impermanencia de la vida. Cuando llegó al portal del norte, encontró a un mendigo religioso (shramana) y se sintió inmediatamente inspirado para buscar las respuestas a los sufrimientos fundamentales de la humanidad de nacer, envejecer, enfermar y morir. Esta serie de acontecimientos es conocida como “los cuatro encuentros”. Shakyamuni, entonces, renunció a su vida privilegiada y se embarcó en el camino de un mendigo religioso a los 19 años. Otras fuentes ubican esta renuncia a los 29 años de edad.

El despertar
En la India de la época de Shakyamuni, florecieron muchas escuelas religiosas y espirituales. Además del brahmanismo tradicional (o el hinduismo clásico), había otras escuelas de pensamiento nuevas, cuyos maestros llegaron a ser conocidos más adelante como los “seis maestros no budistas”. Estas nuevas escuelas estaban divididas en unas 95 facciones, que rivalizaban entre sí por la dominación.
Shakyamuni buscó a algunos de los pensadores y practicantes espirituales de estas nuevas escuelas para aprender acerca de sus enseñanzas; él también practicó diversas austeridades religiosas. Sin embargo, aún después de pasar un tiempo considerable en tales prácticas y de llegar a dominarlas, todavía no se sentía satisfecho con lo que había logrado.
Entonces se esforzó por practicar por sí mismo, en un esfuerzo por encontrar la respuesta a los cuatro sufrimientos del nacer, envejecer, enfermar y morir. A los 30 años (otras fuentes sugieren a los 35 años), Shakyamuni entró en una profunda meditación bajo un árbol pipal (después conocido como árbol bodhi). Él luchó contra sus impurezas espirituales, ilusiones y deseos mundanos propios y finalmente los conquistó, y despertó al Dharma o la verdad fundamental que hace posible que todas las personas superen sus sufrimientos. El lugar del despertar de Shakyamuni es conocido como Buddhagaya (también Bodhagaya). Habiendo comprendido la verdadera naturaleza de la vida y de todos los fenómenos, Shakyamuni se hizo conocido como el Buda o el “Iluminado”.
Después de su iluminación, sin embargo, Shakyamuni dudó para compartir la sabiduría de su iluminación con otros. Le preocupaba si las personas pudiesen entender la verdad fundamental de la vida a la cual se había iluminado. Pero, de acuerdo con la tradición budista, cuando el dios Brahma se le apareció y le suplicó que expusiera sus enseñanzas, Shakyamuni decidió hacerlo.
En la India, durante la existencia del Buda, los filósofos y líderes religiosos tradicionalmente transmitían sus enseñanzas sólo a sus estudiantes. Pero Shakyamuni rompió el velo del secreto que envolvía la práctica religiosa y la espiritualidad, y comenzó a compartir sus enseñanzas con todos los que podía. Esta apertura hacia la sociedad y hacia todas las personas es una característica distintiva de la filosofía budista.

Girando la rueda de la Ley
Resuelto a compartir su iluminación con los demás, Shakyamuni fue a Varanasi, el centro religioso y cultural de la sociedad india de ese entonces. Él predicó por primera vez en el Parque de los Ciervos cerca de Varanasi, un evento conocido como el “primer giro de la rueda de la Ley”. Los cinco ascetas que antes habían sido compañeros del Buda fueron convertidos en esa oportunidad. De allí en adelante, por el resto de su vida, Shakyamuni viajó ampliamente para predicar la verdad y la sabiduría de su iluminación; nunca se estableció en un lugar. Él también alentó a sus discípulos a seguir su ejemplo y propagar la Ley por el bien de la felicidad de las personas.
Shakyamuni tuvo muchos discípulos notables que sobresalieron en su comprensión y práctica del budismo. Los “diez discípulos principales” son representativos de ellos. Cada uno fue conocido como el primero en una habilidad o capacidad particular entre todos los discípulos del Buda. Shariputra, por ejemplo, era reconocido como el primero en sabiduría.

Las grandes ordalías
Conforme Shakyamuni y sus discípulos propagaban con avidez las enseñanzas budistas, muchas personas, incluyendo a influyentes aristócratas y comerciantes, abrazaron la fe. Pero hubo algunos que estaban envidiosos de la influencia del Buda, incluyendo a otros líderes espirituales cuyos seguidores se convirtieron al budismo. Ellos trataron de obstruir los esfuerzos de Shakyamuni, incluso atentando contra su vida. Las principales dificultades del Buda son conocidas como las “nueve grandes ordalías”.
Los detalles de estas ordalías difieren de acuerdo con diversas tradiciones budistas, pero incluyen el intento de Devadatta por asesinar a Shakyamuni. Devadatta, primo de Shakyamuni, se había convertido en discípulo del Buda pero después lo traicionó. En el Pico del Águila o Gridhrakuta, Devadatta empujó una roca desde un acantilado para matar a Shakyamuni, pero sólo pudo herir un dedo del pie del Buda. Además, el rey Ajatashatru se confabuló para tratar de matar al Buda y sus discípulos haciéndolos pisotear por elefantes ebrios. Sobrepasando todos estos obstáculos y muchos otros, Shakyamuni y la Orden Budista continuaron propagando el budismo entre la gente.

La muerte –el fin y el comienzo
Después de predicar por cincuenta años (cuarenta y cinco de acuerdo con los estudiosos modernos), Shakyamuni, sintiendo la inminencia de la muerte, declaró a su discípulo principal: “He predicado la verdad sin hacer distinción alguna entre las doctrinas exotéricas y esotéricas [entre lo que fue enseñado de manera pública y privada]; porque respecto a las verdades, Ananda, el Tathagata no tiene cosas tales como los secretos de un maestro, que se guarda las cosas” (Dialogues of the Buddha [Digha-nikaya], vol. 2, 4ª de., trad. Por Rhys David, pág. 107.) Shakyamuni transmitió a muchos toda la profundidad de su iluminación, alentando a sus discípulos a confiar en el Dharma, la Ley, y en sí mismos.
De acuerdo con sus instrucciones, los funerales de Shakyamuni fueron conducidos por creyentes laicos sin compromiso ni participación de los clérigos. Llegando a la conclusión su vida de ochenta años cerca de la ciudad de Kushinagara, las últimas palabras de Shakyamuni fueron, “¡Encuentren su salvación con diligencia!”.
Si uno cambia, cambian los demás.
Si cambian los demás, cambia el corazón de uno.
Si cambia el corazón de uno, cambia la palabra.
Si cambia la palabra, cambia la postura de uno.
Si cambia la postura de uno, cambia el ambiente.
Si cambia el ambiente, cambia la vida cotidiana.
Eso es la revolución humana.
Daisaku Ikeda.

2.8.05

¿POR QUÈ Y PARA QUÉ PRACTICAMOS?


Redactado por : Wolf Petersen SGIV

OBJETIVOS:
CONCIENTIZAR POR QUE Y PARA QUE PRACTICAMOS
PROFUNDIZAR EN LA COMPRENSIÓN DE POR QUE DEBEMOS PERSEVERAR EN LA PRACTICA
BRINDAR ELEMENTOS DE CONOCIMIENTO QUE FACILITEN LA ACTIVIDAD DE SHAKUBUKU
DESPERTAR UNA POSTURA ACTIVA HACIA LA LUCHA DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN



BASADOS EN ESTOS 4 OBJETIVOS, RECORDAREMOS QUE ES ESENCIAL EN LA TRANSMISIÓN DE ESTE ESTUDIO QUE DEBEMOS RECORDAR QUE “… la clave para cualquier victoria será la oración; en primer lugar y ante todo, la oración seria, sincera y constante”.

POR OTRO LADO RECORDEMOS EL MENSAJE DE LA DIRECCIÓN GENERAL TITULADO “ABRIENDO EL GRAN SENDERO DE UNA NUEVA CULTURA DE PAZ BASADOS EN EL AUTENTICO HUMANISMO”, DONDE DICE: “Nos proponemos ser “una organización de primero Daimoku” para que cada practicante del Budismo de Nichiren Daishonin manifieste en su vida el ilimitado poder de su fe; que despierte a su misión de propagar este Budismo con las demás personas de su entorno personal y finalmente, que pueda crear una victoria indestructible sobre la propia oscuridad fundamental, derrotando las funciones del mal y estableciendo la verdad y la justicia”.


¿POR QUÉ Y PARA QUE PRACTICAMOS?

Pdte. Ikeda EN LA SELECCIÓN DE ORIENTACIONES Nº 21, PARTES 1, 2 y 3; Y EN LA SELECCIÓN DE ORIENTACIONES Nº 19, PAG. 35, ESTABLECE “..El propósito de la vida es ser feliz y el propósito de la fé es la felicidad...”

TOMANDO COMO REFERENCIA ESTE PRIMER MATERIAL ES IMPORTANTE TRANSMITIR QUE COMO SERES HUMANOS PODEMOS TRASPASAR CUALQUIER BARRERA O LIMITACIÓN QUE NOS IMPIDA VIVIR A NUESTRAS ANCHAS, ES DECIR, CON UNA AMPLÍSIMA CONDICIÓN DE VIDA, DONDE PODAMOS TENER UNA VISUALY POSTURA ANTE LOS PROBLEMAS POSITIVA, ACTIVA Y RESOLUTA.

ES IMPORTANTE ESTABLECER QUE NOSOTROS COMO PRACTICANTES DEBEMOS DESARROLLAR (PARA NUESTRA FELICIDAD) UNA POSTURA FIRME CONTRA LA VISIÓN DE NUESTROS PROPIOS PUNTOS DE VISTA, QUE REFORZADOS POR ALGÚN APRENDIZAJE PREVIO (ERRÓNEO), BUSCAMOS “...hallar la verdad en algún ámbito más allá de los fenómenos...” TAL COMO LO EXPLICA EL VOLUMEN IV DE CONVERSACIONES SOBRE EL SUTRA DEL LOTO, página 14.

LA BASE DE ESA CONDICIÓN DE VIDA ES LA PRACTICA ASIDUA, INTENSA Y ORTODOXA DE LAS ENSEÑANZAS DE N.D. SIN UNA CONDICIÓN DE VIDA ASÌ, ES IMPOSIBLE CONQUISTAR LA FELICIDAD Y LA VICTORIA.

OTRA VISUAL IMPORTANTE DEL POR QUÉ PRACTICAMOS, LA ENCONTRAMOS EN LA EXPLICACIÓN DEL TERMINO “CAMBIAR VENENO EN MEDICINA”, (MATERIAL DE ESTUDIO Nº 1) DONDE SE EXPLICA QUE LOS TRES VENENOS: LOS DESEOS, EL KARMA Y EL SUFRIMIENTO LOS PODREMOS TRANSFORMAR EN SABIDURÍA, EMANCIPACIÓN Y NIRVANA. PARA ENTENDERLO HAY QUE CONCIENTIZARLO. CUANDO CONCIENTIZAMOS LOS POR QUE SE TRANSFORMAN EN PARA QUE. DEBE RESALTARSE LA REALIDAD DE, QUE INHERENTE A LA VIDA DE TODOS NOSOTROS COMO HUMANOS, HABITAN LOS CUATRO SENDEROS DEL MAL, A SABER: AVARICIA, IRA, IGNORANCIA Y ARROGANCIA, POR LO QUE EL ÙNICO CAMINO DE ESTABLECER UN NÚCLEO SÒLIDO EN NUESTRO INTERIOR ES ENFRENTANDO Y TRANSFORMANDO ESTAS REALIDADES EN NUESTRA VIDA. ESTE ES EL PROCESO DE REVOLUCIÓN HUMANA, CUANDO CREAMOS VALOR CON ESTOS CAMBIOS.

EN EL VOLUMEN IV DE CONVERSACIONES SOBRE EL SUTRA DEL LOTO (pág. 26) Pdte. Ikeda explica “..la felicidad es imposible, para un ser humano, en forma separada de su medio ambiente...” allí se explica la influencia del shakubuku en el cambio social (del entorno).

EN SU PROPUESTA DE PAZ DEL AÑO 2004, TITULADA “LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR: LA CREACIÓN DE UNA CORRIENTE GLOBAL PARA LA PAZ”, (página 28, segundo párrafo) PDTE IKEDA EXPRESA: “... el punto de partida de la visión budista del mundo es la rotunda certeza de Sakyamuni de que podemos experimentar la verdadera felicidad, la dicha que brota de las mismísimas profundidades de la vida, solo cuando resistimos el impulso de apartarnos del sufrimiento ajeno y, en lugar de ello, nos decidimos a desafiarlo como si fuera nuestro. Esa clase de felicidad vive y alienta únicamente cuando tomamos el dolor como una oportunidad para forjar y templar nuestra vida interior, y nos comprometemos con la misión, ardua en verdad, pero profundamente gratificadora, de esforzarnos por nuestra felicidad y la felicidad de otras personas..”

POR OTRO LADO, EN EL VOLUMEN X DE CONVERSACIONES SOBRE EL SUTRA DEL LOTO, DIALOGO SOBRE LA RELIGIÓN EN EL SIGLO XXI, páginas 67, 68 y 69 EN EL SUBTITULO “Ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros mismos”, PDTE. IKEDA EXPLICA LAS RAZONES DEL POR QUÉ PODEMOS GENERAR UNA TRANSFORMACIÓN INTERIOR PARTIENDO DEL SHAKUBUKU.

FINALMENTE, EN EL VOLUMEN IX DE CONVERSACIONES SOBRE EL SUTRA DEL LOTO, DIALOGO SOBRE LAS RELIGIONES, EN EL SUB CAPÍTULO DE LA PARÁBOLA DE LA CASA EN LLAMAS, (VER INDICE) PDTE. IKEDA EXPLICA LA REALIDAD DE LA ÉPOCA ACTUAL (MAPPO) EN TÉRMINOS IMPORTANTES PARA ENTENDER COMO NUESTRA VIDA ESTA CONECTADA A LAS INFLUENCIAS DEL ENTORNO, PARA DESTRUIR LA VITALIDAD DE LOS SERES HUMANOS, Y COMO LA BENEVOLENCIA Y MISERICORDIA DEL BUDA ES LO QUE PERMITE SALVAGUARDAR LA VIDA DE LOS SERES HUMANOS DE ESTA PRISIÓN DE LOS DESEOS.

EXAMINANDO EL TEMA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA MISIÓN, EN EL INCIO DEL NUEVO SIGLO, EL PDTE. IKEDA UTILIZÓ EL GOSHO DE N.D., DONDE APARECE: “Todo depende del país y de la época. Los que practican el Budismo deben comprender bien este principio”. Al comentar dicho párrafo el Presidente Ikeda manifestó: “La SGI siempre ha seguido esta enseñanza. En todos los países y todas las épocas, siempre podremos encontrar un camino hacia el avance, mientras nos abastezcamos con la sabiduría inextinguible del Budismo, que funciona de acuerdo con las circunstancias cambiantes. Podremos interactuar armoniosamente entre culturas y sociedades diversas, y efectuar grandes contribuciones a la felicidad, la prosperidad social y la paz del mundo. Esta es la fuerza de nuestra fe como practicantes del Budismo de Nichiren Daishonin”.

EL PDTE. IKEDA TAMBIÉN NOS DICE: “Antes que nada, es esencial que desafíen enérgicamente su propia revolución humana, día tras día, con fervorosa fe, y que expandan ampliamente su condición de vida. Luego, deseo que infundan en sus compañeros miembros un valeroso espíritu de progreso y de expansión”; Y TAMBIÉN DICE: “el humanismo budista se basa en el potencial que tiene cada persona de lograr su revolución humana cultivando su naturaleza de Buda inherente”; TAMBIÉN AFIRMA: “Realizar shakubuku quiere decir, en esencia, decir la verdad. Puesto que el Sutra del loto expone la verdad, recibe el nombre de ‘Sutra del shakubuku’. En el Último Día de la Ley, todos los esfuerzos que realizamos para comunicar a las personas la verdad del maravilloso poder de Nam-miojo-rengue-kio –la esencia del Sutra del Loto – a lo largo y a lo ancho del mundo, significan hacer shakubuku”. (Todas las frases fueron tomadas del mensaje de la dirección General citado en el inicio del documento)

11.6.05

Nueva Etapa del Kosen Rufu de la SGI de Venezuela



SUCESION de LIDERAZGOS.
El pasado domingo 5 de Junio del 2005, el Sr. Carlos Shima Vicepresidente de SGI para America Latina y Director General de la SGI de Perú, formalmente anunció a los miembros de la SGI de Venezuela, el inicio de una nueva etapa de la lucha por la paz mundial cuyo primer paso es el nombramiento oficial de una nueva Dirección General y Staff.

Nuestro querido e incansable Director General Sr Ramón Enrique Regalado, después de dedicar más de 21 años de tenaz lucha por atesorar a los miembros y expandir el movimiento de la SGIV, cede su posición de Director General a una valiosisíma venezolana, pionera del budismo en el país: La Sra. Lidya Salas. De esta forma, la Sra Lidya Salas asume el liderazgo de conducir a la SGIV hacia un nuevo escenario, en concordancia con el espíritu Mentor-Discípulo y las enseñanzas del Buda Verdadero Nichiren Daishonin.

Es tal vez la primera vez que una posición de Director General de una organización de SGI en America Latina, es asumida por una mujer, reafirmando asi el rol de liderazgo y misericordia que Ikeda Sensei ha proclamado para la mujer en el siglo 21.

Igualmente fueron designados dos (2) vice-directores, recayendo en los señores Isamu Kikuchi y Hector Zambrano tal responsabilidad.

En lo referente a la conducción nacional de las 4 divisiones, los nuevos nombramientos fueron:
  • Responsable Nacional de División Femenina: Sra. Lidya Salas
  • Responsable Nacional de División Juvenil Femenina: Lucy Rodriguez
  • Asistentes Nacionales de la División Juvenil Femenina: Jeannie Pacheco, Ana María Lombardi y Diana Carrasco.
  • Responsable Nacional de Caballeros: Gustavo Cabrera.
  • Responsable Nacional de División Juvenil Masculina: Luis Alberto Del Alcazar.

El Consejo de Orientación quedó conformado por las siguientes personas:

  • Ramón Enrique Regalado
  • Luis Del Alcazar (adicionalmente Asesor de la Div de Caballeros)
  • Mireya Acevedo (adicionalmente Asesor de la Div Femenina)
  • Alba Silva (adicionalmente Asesor de la Div Femenina)
  • Obdalis Cabrera (adicionalmente Asesor de la Div Juvenil Femenina)
  • Oscar Moncada (adicionalmente Asesor de la Div Juvenil Masculina)

Consejeros Vitalicios:

  • Eduardo Yoji Nose
  • María de Nose
  • Celia Prades


sennichi

Daisaku Ikeda recibira otro Doctorado Honorífico

Universidad Santa María anunció el doctorado honorífico en Leyes a Daisaku Ikeda.

El 8 de junio en el marco de la apertura de la exposición Gandhi King e Ikeda un Legado para la Construcción de la Paz, la Universidad Santa María anunció que hará entrega del doctorado honoris causa en leyes a Ikeda Sensei y otorgó dos (2) condecoraciones muy importantes para ellos: "La Orden Santa María" que ya había sido anunciado y otro reconocimiento mas, creado el año pasado con motivo de su 50° Aniversario "La Orden Cincuentenario" que surgió minutos antes de dar inicio a la actividad. Cabe destacar que la USM ha entregado solamente un doctorado honorífico, que le fue conferido a Juan Pablo II.
El acto contó con la presencia de los miembros del Consejo Universitario de la Universidad Santa María: Dr. José Ceballos Gamardo, Rector , Dr. Carlos Enrique Peña, Vice – Rector Administrativo, Dr. Enrique Ginnari, Vicerrector Académico, Dr. Santiago Hernández, Secretario General, el nuevo oficial de asuntos externos de ACNUR , Eduardo Cuela, la oficial de Información Pública de ACNUR, Grace Guerrero y varios decanos de las distintas facultades de la USM y otras personalidades.
La intervención de las autoridades universitarias como el Rector y el Vice Rector Administrativo destacaron en sus palabras el respeto y la admiración hacia la labor y visión futurista de Daisaku Ikeda.
Además el Vicerector Académico anunció el Doctorado Honoris Causa e incluso mostró a los asistentes el Diploma del Doctorado que ya lo tienen listo desde el 26 de abril y manifestaron su deseo de entregrarlo en Japón personalmente.

La Radio Nacional de Venezuela cubrió el evento y entrevistó a la Directora General, Lydia Salas, noticia que fue difundida en el noticiero vespertino de la emisora. También está publicándose la información de la exposición en la web
www.800guia.com en la sección arte y espectáculos.

La muestra va a estar del 8 al 17 de Junio en los espacios del pasillo central, Escuela de Estudios Internacionales, ubicada en el Edificio nuevo , Nivel Feria , Universidad Santa María de lunes a viernes de 9 am a 5 pm

8.6.05

La Compasión de Rey Shibi

(Fuente: Revista de la SGI USA Seikyo Times. 10/89)

Con tal de que busquemos la iluminación en esta vida, resulta esencial mantener a una mente compasiva. El acto supremo de compasión en el Último Día de la Ley es enseñar la grandeza de la Ley Mística a otros.

Una vez vivió un gobernante compasivo llamado Rey Shibi que acarició en su mente el gran sueño de alcanzar la iluminación.

Un día la deidad celestial llamada Bishamon se acercó al dios Budista Taishaku a quien ansiosamente informó: "Hay un gran Bodhisattva nombrado el Rey Shibi. Pronto él se volverá un Buda." Taishaku, contento con esta noticia, decidió probar la sinceridad de la práctica del Rey que buscaba la iluminación. Él se transformó en un halcón y le dijo a Bishamon que asumiera la apariencia de una paloma.

Cazado después por el halcón, la paloma intentando escapar desesperadamente, voló a los brazos de Rey Shibi. Emperchado en la rama de un árbol, el halcón dijo al Rey, por favor permítame recuperar la paloma, Es lo que he estado intentando conseguir" El Rey contestó:" No, no puedo, porque yo he jurado proteger a todos los seres vivientes. Yo no puedo devolverla a usted."

El halcón dijo entonces significativamente," yo soy uno de los seres vivientes que usted ha jurado salvar. Si usted se lleva mi comida para hoy, yo seré incapaz vivir mañana."

El Rey realmente estaba perdido sobre qué hacer. Finalmente, se atrevió a cortar un pedazo de su propia carne y se la dio al halcón. Pero el halcón insistió," Déme un trozo tan pesado como la propia paloma."

Cuando el Rey procedió cortar su propia carne, el halcón lo midió equilibrándolo y encontró la paloma consistentemente más pesada que el músculo del Rey. No importando cuánto músculo era agregado, el peso era más ligero que el peso total de la paloma. Finalmente, el Rey había cortado toda la carne de su cuerpo.




El Rey incluso intentó desesperadamente poner su cuerpo entero en la balanza, pero al final se cayó a la tierra. Exclamó entonces:" yo hice una promesa una vez para salvar a todo los seres Vivientes. ¡No voy a permitir que tales sufrimientos menores me derroten!"

Por fin subió con éxito hacia la balanza. Mirando la escena entera, todos los seres celestiales alabaron el Rey diciendo," A él no le dolió su vida, incluso por un pájaro. Él es una persona a quien mejor le queda el título de Bodhisattva.

De repente, Taishaku se lanzó fuera de su figura enmascarada como halcón y recobró su apariencia original. Diciéndole al Rey:"¿usted no tiene ningún dolor o pesar?" El Rey le contestó:"No tengo pesar en lo absoluto. Mi corazón está muy lleno de alegría."

Tan pronto dijo el Rey estas palabras, su cuerpo volvió a ser lo que era antes.

Rey Shibi representa una encarnación anterior del Buda Shakyamuni. Esta historia demuestra la nobleza del espíritu compasivo para salvar a todos los seres. Con tal de que nosotros busquemos la iluminación en esta vida, es esencial mantener a una mente compasiva. El acto supremo de compasión en el Día más Posterior de la Ley es enseñar otros la grandeza de la Ley Mística. Al mismo tiempo, cuando entonamos daimoku, podemos compartir los beneficios con todos los seres vivientes a lo largo del mundo.

En el Gosho" Carta a los Hermanos," (MW-1. el pg. 139) Nichiren Daishonin relata la anécdota del Rey Shibi. Les dice a los hermanos Ikegami que el encuentro con las dificultades son medios para probar la fe. Así como nosotros tomamos una prueba para conseguir una calificación particular, no importa qué obstáculo encontremos, tomémoslo como una medio para realizar un drástico cambio para el desarrollo de nuestra propia felicidad. De esta manera podemos desafiar cualquier obstáculo con el espíritu de alegría y valor.

31.5.05

“AVANCEMOS COMO LIDERES DE LA LEY MISTICA”

Por Luis Del Alcázar La Rosa, Responsable Nacional de la División de Caballeros de la SGIV

“El día 5 de marzo de 1966 amaneció radiante. Shin-ichi aguardaba con mucha expectativa la llegada de ese día por el hecho de estar programada la reunión de la fundación de la División de Señores. Mientras escribía, pensaba constantemente: ‘Llegó finalmente el momento de levantar a la División de Señores. Será como descorrer la verdadera era del Kosen-rufu’ ”.

De esta manera el Presidente Ikeda relata los pormenores de la fundación de la división de Caballeros, tal como aparece en la Nueva Revolución Humana, Capítulo “Corona de Triunfos”. Habían transcurrido tan sólo seis años desde que asumió el liderazgo de la Soka Gakkai como su tercer Presidente.
En el mencionado Capítulo, él se refiere a que discípulos como Shijo Kingo, Toki Jonin, Ota Jomyo y Soka Kyoshin, tenían también la edad de cualquiera de nosotros quienes hoy en día asumimos roles de liderazgo en la División de Caballeros. Además destacaba que esos discípulos actuaron con coraje en medio de las persecuciones de aquellos días, y que valientemente mantuvieron su convicción en las enseñanzas de Nichiren Daishonin, llevado adelante la práctica de su fe y la lucha en pro del Kosen-rufu. El Presidente Ikeda, comentó en aquella oportunidad: “De la misma forma, los miembros de la División de Señores deben ser personas de gran pasión, coraje, vitalidad y acción. Si actúan diligentemente, todos los demás seguirán su ejemplo confiadamente. La actuación de la División de Señores es muy importante y su potencial es inmensurable”.

Aquel día, cuando intervino el Presidente Ikeda, habló sobre el rol de la División de Señores, diciendo:
“Cuando los integrantes de la División de Señores actúen dignamente, tanto los jóvenes como los miembros de la División Femenina se desarrollarán en forma brillante. Sus sinceros esfuerzos se reflejarán en la creación de excelentes valores humanos en las demás divisiones. Por lo tanto, les solicito a todos que apoyen a la División Masculina de Jóvenes quienes heredarán nuestro futuro, creen el espacio necesario para que ellos actúen con toda libertad en la organización y asuman la responsabilidad de desarrollarlos. Con relación a la División de Damas y a la División de Jóvenes Femenina, apóyenlas en forma gentil y cariñosa. Los miembros de la División de Señores son observados por los demás compañeros como un modelo de la práctica de la fe. Por tener más experiencia, todos quieren saber cómo reaccionarán frente a las diversas situaciones de la vida diaria. Por esa razón, si la División de Señores mantiene una práctica de la fe inquebrantable frente a cualquier adversidad, todos podrán practicar el Budismo con seguridad y tranquilidad.”.

Es relevante mencionar que en esa ocasión se dio lectura a seis puntos expuestos por el Presidente Ikeda como condiciones para convertirse en un líder excelente. De esta forma, se estableció claramente las directrices eternas de acción de la División de Señores.
Conmemorando este importante acontecimiento en la historia de nuestro movimiento, me gustaría comentar acerca de estos puntos: El primero se refiere a: Tener convicción absoluta en el Gojonzon

En “Sobre el Logro de la Budeidad” Nichiren Daishonin escribió:
“Sin embargo, aún cuando usted invoque Miojo-rengue-kio y crea en él, si piensa que la Ley se encuentra fuera de usted mismo, no está abrazando la Ley Mística, sino cualquier otra enseñanza inferior. ‘Enseñanza inferior’ se refiere a todas las que no son este sutra, que constituyen doctrinas provisionales y transitorias. No hay ninguna enseñanza inferior que conduzca directamente a la iluminación, y, sin un camino directo hacia la iluminación, usted no podrá lograr la Budeidad, aunque practique existencia tras existencia, a lo largo de innumerables eones. Cuando invoque la Ley Mística y recite el Sutra del Loto, tiene que llegar a sentir la profunda convicción de que Miojo-Rengue-kio es su propia vida...” Más adelante aparece: “Aunque ellos estudien el Budismo, sus conceptos equivalen a los de personas no budistas”.

En este párrafo el Daishonin dice que uno puede invocar Nam-Miojo-Rengue-Kio, pensando que está practicando el Budismo y aún así, no ser budista. Afirma que las acciones por sí solas no son suficientes. Nam-Miojo-Rengue-Kio no es una fórmula mágica que produce beneficios a una persona cada vez que ora. Si reflexionamos, la mayoría de nosotros ha experimentado ocasiones cuando sentimos que a pesar de nuestras oraciones, pareciera que no estamos cambiando las cosas en la dirección que esperamos. Cabe preguntarse ¿Qué más deberíamos hacer?
Nichiren Daishonin explicó: “Cuando usted invoca Miojo y recita Rengue deberá hacer acopio de una convicción profunda de que Miojo-Rengue-kio es su vida misma”. La actitud, la confianza o la intención con la cual oramos – que podría llamarse la mente de la fe – son también extremadamente importantes. En otras palabras, la calidad de nuestra oración es importante. Tal como lo escribió el Daishonin en “El Verdadero Aspecto de Todos los Fenómenos”: “Si usted tiene la misma mente de Nichiren, usted debe ser un Bodhisattva de la Tierra”. Cuando oramos con “la misma mente de Nichiren” podemos no solo manifestar beneficios, sino además transformar nuestro karma y lograr nuestra Budeidad. Por lo tanto profundizar nuestra fe basada en un deseo sincero de lograr el Kosen-rufu es lo que significa “con la misma mente que Nichiren”.

La segunda es: Ser capaz de superar las dificultades
En una de sus recientes orientaciones, el Presidente Ikeda nos exhorta a desarrollar la “fe para superar los obstáculos”, diciéndonos: El Daishonin escribe: “Si propagan esta enseñanza, las funciones demoníacas se manifestarán sin falta. Pues si no lo hicieran, no habría forma de saber que es la enseñanza correcta”. En el transcurso de nuestra vida cotidiana sin duda enfrentamos obstáculos y adversidades, lo importante reside en la actitud que asumimos cuando éstos aparecen.
Como discípulos que practicamos de acuerdo con las enseñanzas del Daishonin y que llevamos a cabo la misión del Kosen-rufu, debemos generar desde la profundidad de nuestra vidas valentía y coraje, conscientes de que en algún momento aparecerán los tres enemigos poderosos, además de que eventualmente nos veremos envueltos en situaciones de odio y de envidia mayores aún a las que había durante la época de Shakyamuni.
Enfrentar este tipo de obstáculos demuestra que estamos practicando fielmente la enseñanza del Budismo. Y es justamente superando esos duros obstáculos como manifestamos el estado indestructible de la Budeidad. Por eso, en la “La Apertura de los Ojos” el Daishonin declara: “En ese momento, invariablemente aparecen los tres obstáculos y los cuatro demonios; pero cuando ello sucede, los sabios se regocijan, mientras que los necios se echan atrás”. Y también afirma: “Cuanto más grandes sean las dificultades que se abatan sobre él, mayor será su deleite, debido a la fuerza de su fe”. Esta es la esencia del Budismo de Nichiren, y el corazón de la Soka Gakkai.

La tercera directriz dice: Conocer los asuntos de la sociedad.
En “Respuesta a un Creyente” el Daishonin expresa: “Ningún asunto de la vida o del trabajo difieren en forma alguna de la realidad fundamental”. Lo cual significa que ninguna actividad que se lleve a cabo en nuestro mundo cotidiano es contraria a las enseñanzas y principios correctos del Budismo. El Daishonin, al citar el pasaje precedente [de T’ien-t’ai], observa: “Una persona de sabiduría es... aquella que comprende cabalmente los principios por los cuales se rige el mundo”. Además todos conocemos la frase: “la fe se manifiesta en la vida cotidiana”. Ambas afirmaciones destacan lo importantes que son nuestras acciones cuando nos esforzarnos en llevar a cabo nuestra propia revolución humana y así transformar la sociedad. Si no practicamos reconociendo sabiamente el terreno de la realidad que nos muestra la sociedad, seremos sometidos a un torbellino de múltiples influencias que podrían apartarnos del auténtico camino por manifestar nuestra genuina Budeidad.
El Presidente Ikeda ha expresado: “Debemos liderar con un sólido asidero en la realidad, mientras afrontamos los problemas y desafíos concretos, trabajamos sin descanso y nos esforzamos continuamente. Necesitamos avanzar cada día y mantener un ritmo bien ajustado a la época, para no quedarnos atrás. Cada uno tiene su propia forma de ser y su propia manera de avanzar; hagámoslo respetando nuestra naturaleza, con espíritu sereno y optimista, haciendo frente a los problemas a medida que van surgiendo. Esta visión positiva de la vida, sólidamente basada en la realidad, es la esencia del budismo de Nichiren Daishonin”.
En otras palabras todo queda definido por nuestra determinación a cada momento. Sin embargo también se nos advierte que debemos cuidarnos de la vanidad y la jactancia, es decir, del deseo de hacer alarde y de esgrimir nuestros triunfos para hacer sufrir a otros. Si sucumbimos a estas emociones perversas, no triunfaremos en la vida ni obtendremos beneficios en la fe. Una pequeña variación en nuestra actitud puede empujarnos a un callejón sin salida o impedirnos avanzar, a pesar de todo nuestro esfuerzo por salir adelante. Por todo esto, nuestro daimoku sincero debe enfocarse por crear valor en cada una de nuestras acciones cotidianas.

El cuarto punto se refiere a: Tener pasión por desarrollar a nuestros compañeros:
El Presidente Ikeda expresa: “Cuando una persona tras otra logra la Budeidad, pueden hacer que todas las personas también manifiesten este estado. Cuando una persona llega a ser feliz, puede hacer que todos los demás también lo sean. Aun en la noche más oscura y tormentosa, basta con que haya un solo faro encendido y luminoso para que muchos barcos puedan abrirse camino a salvo. De la misma manera, todo comienza por cada uno de ustedes.” Todos quienes practicamos el Budismo del Daishonin, compartimos profundos y eternos lazos que nos unen como “diferentes personas con un mismo propósito”. Por ello debemos comprometernos valientemente en romper las barreras que nos impidan acercarnos unos con otros y poder contribuir mutuamente al desarrollo de cada uno de los miembros de nuestra organización.
Debemos esforzarnos por construir relaciones humanas armoniosas tanto con nuestras familias particulares como quienes son nuestros compañeros de fe. El Presidente Ikeda se refirió a desarrollar una “fe para construir una familia armoniosa”, diciendo: “Nichiren Daishonin escribe: ‘Los que hoy creen en el Sutra del loto acumularán buena fortuna desde diez mil millas de distancia’.
[1] La fe firme es como un imán poderoso, que atrae la buena fortuna desde ‘diez mil millas de distancia’. Actúa como una defensa impenetrable que repele los infortunios. Con esta convicción, por favor conviertan sus hogares en castillos de paz y de felicidad. En muchos casos, en la familia hay otros integrantes que no practican la fe. No hay por qué impacientarse o sufrir a causa de esto. Pues si nosotros nos ponemos de pie seria y sinceramente, con convicción en la fe que practicamos, podemos guiar a todos nuestros parientes y familiares en dirección a la felicidad y a la esperanza”.

El quinto aspecto dice que: Debemos ser personas humanas y magnánimas.
Reflexionemos ¿cómo nos relacionamos con los demás? La respuesta nos debe llevar a pensar en cómo crear y fortalecer constantemente verdaderos lazos de amistad entre la gran familia humana. El Presidente Ikeda dice: “Yo creo que la amistad es la relación más genuinamente humana de la que somos capaces. Ser comprendido y apreciado por alguien es una vital experiencia en la vida, que fortalece nuestra voluntad de vivir de manera conspicua e inconspicua. La amistad multiplica la cantidad de valor que somos capaces de crear y experimentar en la vida. Como dice el adagio, la amistad duplica nuestra alegría y reduce a la mitad nuestros pesares. Nada proporciona satisfacción más profunda ni recompensa más duradera que el esfuerzo por ser un verdadero amigo para otra persona.”. Sin duda, el Presidente Ikeda, espera que cada miembro de nuestra división se esfuerce por manifestar su auténtico humanismo, mediante la grandeza y la nobleza de sus acciones en la vida cotidiana. Para lograr este propósito el camino yace en profundizar nuestra fe diariamente.
Sensei siempre nos habla sobre la importancia de perseverar en la práctica de la fe por toda la vida, especialmente en el caso de nosotros los caballeros ya que como responsables de nuestras respectivas familias, siempre estamos enfrentando diversidad de situaciones relacionados con el trabajo, la salud, además de los que se derivan de las relaciones con nuestras respectivas esposas e hijos. Si no comprendemos la misión que cada uno ha escogido en su vida, tarde o temprano nos vernos afectados de alguna manera y nuestro ánimo de esforzarnos por el objetivo de nuestra propia felicidad y por el logro del Kosen-rufu, podrían llegar a verse erróneamente como dos objetivos diametralmente opuestos. Por ello el Presidente Ikeda nos advierte: “Cualquiera que sea la división a la que uno pertenezca, sus integrantes deben esforzarse dando prioridad tanto al trabajo como al cuidado de su salud. La práctica de la fe es para toda la vida entera. Por eso, independientemente de la división o de los cambios de las circunstancias, la práctica de la fe debe ser mantenida sin retroceso alguno”.

Finalmente el sexto punto es: Tener sentido de responsabilidad y de planificación.
Aunque ambos aspectos son muy amplios y abarcan diversos aspectos, quisiera hacer énfasis en lo siguiente: la palabra responsabilidad se relaciona con compromiso, madurez, sensatez. Por su parte la palabra planificación sugiere que deberíamos hacer planes y esforzarnos por llevarlos a la acción, de manera de no improvisar o dejar que las situaciones simplemente sucedan.
Como Bodisatvas de la Tierra hemos hecho el juramento eterno de preservar, mantener y propagar la Ley Mística, como auténticos discípulos del propio Daishonin. En nuestra época contemporánea nuestro vínculo mentor-discípulo con el Presidente Ikeda nos permite profundizar y comprender nuestro sentido de misión para esforzarnos por el logro del Kosen-rufu y la transformación de nuestra propia vida como seres humanos. Tenemos la misión de convertirnos en los “creadores de la armonía y de la unidad” en cada lugar donde nos encontremos. De ello depende el avance de la SGIV. Debemos asumir responsablemente lo que nos toque asumir y no esperar a que “otro asumirá lo que yo deje de hacer”. Ya es el tiempo de que cada caballero asuma valientemente la conducción de la corriente del Kosen-rufu en nuestro país, apoyando junto a la División de Damas, el avance de nuestros hijos, las divisiones juveniles. Si no los apoyamos ahora, no habrá futuro para nuestra organización.
Nuestro avance tanto personal como el organizacional debe ser evaluado y planificado adecuadamente. No dejemos que la inercia nos domine, tengamos expectativas, proyectemos nuestro futuro. Sólo así podremos lograr la victoria absoluta y establecer las bases de las próximas generaciones que asumirán la conducción de nuestro movimiento por la paz, la cultura y la educación.
Para finalizar quisiera referirme a la reciente orientación del Presidente Ikeda en donde se refiere a quienes asumimos posiciones de liderazgo en nuestra organización:
“Cuando cumplimos nuestra responsabilidad como líderes del Kosen-rufu, elevamos nuestro estado de vida. Los que sostienen en sus hombros el avance de nuestro movimiento y se consagran sin desmayo a esa lucha, finalmente disfrutan la victoria. El budismo enseña los principios de “realidad, sabiduría, práctica y nivel de iluminación” [también conocidos como los “cuatro principios místicos”].
[2] La “realidad” se refiere a la verdad que buscamos percibir. Desde el punto de vista de nuestro cargo en la organización, podríamos decir que esto se refiere a la misión que debemos cumplir. Para llevarla a cabo, debemos abastecernos de ‘sabiduría’ y emprender ‘acciones’ (práctica). Estos esfuerzos se traducen indisolublemente en el ‘nivel’ o ‘estado’ que logramos desarrollar”.

[1] The Writings of Nichiren Daishonin (WND), pág. 1137.
[2] Los cuatro principios místicos abarcan los primeros cuatro de los diez principios místicos de la enseñanza teórica establecida por el gran maestro T’ien-t’ai.

19.3.05

PERFIL DE UN LIDER HUMANISTA PARA EL SIGLO XXI

Por DIVISIÓN DE DAMAS DE S.I.G.V.
“Conveccion Latinoamericana De Mujeres Por La Paz”
Veracruz, México noviembre 2003



Buenos días...
Me siento muy feliz de estar con ustedes en esta ocasión tan especial. Quiero felicitar ampliamente a todas las organizadoras de este gran evento latinoamericano.

Reciban un cordial saludo de la División de Damas de la Soka Gakkai Internacional de Venezuela... Quisiera compartir con ustedes nuestras reflexiones sobre cuál es nuestra misión como líderes de este movimiento por la paz y qué hacer para llevar a cabo este liderazgo en nuestros respectivos países.

La necesidad de un cambio profundo en el destino de los seres humanos es inaplazable. La humanidad ha llegado a un punto crítico. Pero, al mismo tiempo, es justamente el momento preciso.

Se requiere llegar a los niveles más profundos de la conciencia humana para generar cambios trascendentales. Lo que está en juego es -de acuerdo a especialistas- incluso el propio género humano. Sin duda, el mundo necesita hoy de la sabiduría más extraordinaria.

El Budismo de Nichiren Daishonin, tal como se practica en la SGI, puede proporcionar la paz y felicidad que tanto necesitan los seres humanos. Restablecer la confianza y la seguridad, basado en la igualdad y la dignidad de la vida, con una larga historia de pacifismo y no violencia...

El siglo XXI fue una era de guerras, violencia y destrucción ambiental. Los historiadores identifican esa centuria como una época de gran desarrollo tecnológico y una época de gran deterioro espiritual, de devastación del mundo interior del ser humano. Millones de personas han perdido la vida en guerras mundiales y en conflictos regionales e internacionales.

En las naciones tecnológicamente más avanzadas hay una tendencia creciente al sufrimiento por causa de la drogadicción, las enfermedades mentales, el deterioro de la familia, la decadencia moral y la escalada de violencia doméstica y escolar. En las naciones menos desarrolladas el cuadro es más desolador.

Para formarnos una idea de los retos que tenemos por delante y de la magnitud del compromiso que tenemos, echemos un vistazo al panorama de América Latina: Conflictividad social y política, desempleo, deserción escolar; delincuencia, narcotráfico, guerrilla, terrorismo. Altas tasas de divorcio, que llevan a la desintegración de la familia.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, en nuestra región hay la mayor desigualdad del mundo. El informe (1998/99) advierte que cuando sólo unos pocos pueden disfrutar del progreso económico, las tensiones desgarran el tejido social. Influyendo, por supuesto, en el deterioro del funcionamiento de la sociedad en general.

Más de 150 millones de latinoamericanos -cerca de 33% de la población- se encuentran por debajo de un nivel de ingresos de 2 dólares diarios, el mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas de consumo.

En el caso de la mujer latinoamericana, si bien ha estado alcanzando niveles de educación semejantes a los hombres, no reciben la misma remuneración.

Ese es nuestro convulsionado escenario...

Hoy la sociedad parece un barco sin timón, sin una sólida filosofía ni principios que la guíen...
Las expectativas de la gente están centradas ahora en el siglo XXI, que suponen será diferente.
La SGI plantea a la sociedad del siglo XXI un liderazgo genuino, humanista, con el compromiso sólido de proteger la preciada trama de la vida cotidiana. No se trata de un mero idealismo.

¿Cuál es el perfil de ese líder humanista que puede generar los cambios para una convivencia armoniosa, creativa, sin distingos de raza, credo, status, o etnia? ¿Qué clases de esfuerzos cotidianos se demandan?

"El temperamento de un solo líder -decía Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai- determina la prosperidad o decadencia de una nación u organización. Un líder debe asumir esa tremenda responsabilidad. Por esta razón no existen personas más infelices que aquellas bajo el comando de un líder incapaz".


Como líderes es esencial:
Cultivar una fortaleza extraordinaria para no ser derrotados jamás por nada. Significa desarrollar una sólida fortaleza interior con una auténtica filosofía como cimiento espiritual, con una absoluta convicción. La fortaleza es la clave de la felicidad.
Sabiduría y mente aguda, para promover e impulsar las transformaciones que se requieren para construir la nueva sociedad basada en el humanismo.
Respeto supremo a la vida, a la dignidad y a la diversidad. Lo que implica ganarnos el corazón de la gente, su respeto y confianza, para que puedan vivir una vida de creación de valor. Significa entender con el corazón que el líder es responsable del crecimiento de la gente, lo cual impone la enorme tarea de estudiar más que nadie, esforzarse mucho más que cualquiera, convertirse en verdaderos valores humanos. Escuchar cuidadosamente lo que los demás tienen que decir y orar sinceramente por el bienestar de las personas.
Promover una ética de la coexistencia. Rasgo distintivo que se apoya más en el "nosotros" que en el "yo". Que busca la armonía y no el conflicto, la unidad y no la ruptura. Entender el bienestar individual como una contribución del bienestar de todos. Y cuando surjan posiciones irreconciliables, intervenir para conciliar desde la condición de vida más elevada y así infundir confianza para resolver las diferencias y unir.
La postura de vivir como maestro de uno mismo, con creatividad y vitalidad. Mantener el espíritu de aprender con vivo interés y curiosidad, para inspirar a los demás a seguirlos. Así, surgen y se expanden las nuevas ideas. Brota una chispeante energía para el avance.
Asumir con seriedad los problemas de la sociedad, como la pobreza y la exclusión social, el desarrollo económico, la salud, la educación.

El papel de la mujer es crucial en esta batalla. Uno se pregunta: ¿Cómo podemos las mujeres ejercer el tipo de liderazgo con tales características para impulsar cambios tan trascendentales?

El rol protagónico de las damas en todos los ámbitos posee un significado que llega hasta la misma raíz de la civilización humana, según plantea nuestro maestro Daisaku Ikeda, pues desde tiempos ancestrales la mujer ha demostrado una excepcional conciencia humana, la cual en esta época le permite asumir las grandes responsabilidades que implica un liderazgo humanista de este calibre.

Por eso, en la Soka Gakkai, las damas estamos empeñadas en desarrollar ese estado de conciencia elevado, mientras nos estamos forjando como valores humanos con una gran fortaleza espiritual, con capacidad de diálogo, tolerancia, convivencia, armonía, respeto a la diversidad humana... Permaneciendo fieles a nuestra convicción de que todos somos Budas y apoyando a otros para que despierten su gran potencial como seres humanos.

El mundo aguarda por la victoria del auténtico humanismo que tiene su raíz en el Budismo de Nichiren Daishonin, que establece la absoluta igualdad en el género humano, pues toda forma de vida contiene inherente el estado de budeidad.
Estamos en una intensa campaña de propagación, visitas familiares, profundizando en el estudio de la enseñanza. Nuestra meta es que el 100% de las personas se involucren activamente en el logro de este sueño tan maravilloso y que ¡¡¡ la victoria sea total!

12.3.05

FABULA: La Belleza transitoria

Tomado de Seikyo Times, Nov. 1980
Traducido y enviado amablemente por Gabriel Mazzei (SGIV)
Cortesía de Sissy P.

Hace tiempo cuando Shakyamuni Buda estaba quedándose en el Pico del Águila, había una cortesana de nombre Loto en el pueblo de Rajagriha. Ella era más hermosa que cualquier otra mujer del pueblo, y allí parecía no haber nadie que pudiera coincidir con su belleza. Todas las mujeres la envidiaban y todos los hombres la adoraban. Con todo esto, un día Loto concibió un deseo para su iluminación y decidió apartarse de los deseos mundanos convirtiéndose en una monja budista.

Ella partió para el Pico del Águila para visitar a Shakyamuni Buda allí. En su camino se sintió sedienta y se detuvo en un claro arroyo para beber agua. Cuando estiró su mano al agua, se sobresaltó por el reflejo de su cara en el agua y se cautivó por su propia belleza. Sus ojos claros, la nariz bien formada, los labios carmesí, mejillas bronceadas, pelo exuberante, y el equilibrio perfecto de todos sus rasgos se combinaron para convencerla de que era extremadamente preciosa. Pensó, ¡que bella mujer que yo soy! ¿Por qué quise abandonar este cuerpo tan bonito y vivir como una monja budista en la vida? No, no lo haré. Con una belleza como la mía, estoy segura que puedo encontrar la felicidad. Que idea tan tonta era volverse un asceta" budista. Inmediatamente se dió la vuelta y se devolvió por donde había venido.

En el Pico del Águila, Shakyamuni Buda había estado observando a Loto todo el tiempo. Pensó que era tiempo para él ayudarla a desarrollar su deseo por la iluminación. Haciendo uso de su poder oculto, el Buda se transformó en una mujer extremadamente bonita, más hermosa incluso que Loto, y esperó por ella mas adelante en Rajagriha.

No sabiendo la intención del Buda, Loto, mientras iba imaginando varios de los placeres mundanos, encontró a una mujer bonita y extraña al pie de la montaña. Atraída por su belleza, Loto se dirigió a ella espontáneamente: "Usted debe ser una extraña por aquí. ¿Dónde va tan sola? No tiene marido, niños, hermanos o hermanas? Qué hace una mujer tan bonita por aquí tan sola? " La extraña mujer contestó, "yo estoy en mi camino hacia mi casa en el pueblo de Rajagriha. Yo me siento más bien sola, paseando todo el camino por mi misma. Si no es inoportuno, puedo ir con usted? "

Las dos mujeres se pusieron muy amistosas de pronto y caminaron juntas hacia la colina. Cuando pasaron por un lago pequeño, decidieron tomar un descanso. Se sentaron en el césped y charlaron durante algún tiempo. Mientras Loto estaba hablando, notó de repente que que la otra mujer se había dormido, su cabeza se acomodó en las rodillas de Loto. En un momento, su respiración detuvo. Justo antes de la mirada horrorizada de Loto, el cuerpo de la mujer empezó a deteriorarse, mientras se producía un hedor terrible. El cadáver se infló grotescamente, el estallido superficial y las entrañas brotaron hacia afuera, y se infestó pronto de gusanos. El pelo de la mujer muerta cayó de su cabeza, sus dientes se le ssalieron y sus miembros salieron de su cuerpo. Era de hecho una visión horrorosa.

Viendo esta fealdad espantosa ante ella, Loto se puso pálida, mientras pensando, Incluso tal una belleza celestial se reduce a esto cuando se muere. No importa cúan segura era de mi belleza, no tengo manera de saber cuánto tiempo esa belleza durará. ¡Oh, cúan tonta fuí! Debo acudirir al Buda y debo buscar la Iluminación." Loto se devolvió entonces hacia el pico del Águila.

Al llegar a la presencia del Buda, Loto se tiró ante él y le informó lo que había le había pasado en el camino. El Buda la observó con compasión y predicó las siguientes cuatro cosas: todas las personas envejecen, incluso un hombre muy fuerte se morirá ciertamente; no importa qué alegremente uno gasta el tiempo con la familia o sus amigos, el tiempo de partir vendrá ciertamente; y uno no puede llevar sus riquezas al mundo de la muerte.

Lot entendió inmediatamente que la vida es efímera y que sólo la Ley es eterna. Caminó junto al Buda y le pidió que la aceptara como una discípulo.
Cuando el Buda dió su permiso, su cabello negro y abundante se cayó lejos al instante y su apariencia se transformó completamente en una monja budista. Desde ese tiempo en adelante, ella se consagró seriamente a la práctica budista y en el futuro logró la fase de arhat, calificándose para recibir las ofrendas de personas y su respeto.

FABULA: Volviendo a casa en Kapilavastu

Tomado de Seikyo Times 12/79
Traducido y enviado amablemente por Gabriel Mazzei (SGIV)

La reputación de Shakyamuni como el gran líder de una nueva religión fué ampliamente diseminada en Shravasti y los países vecinos. Informados que Shakyamuni regresaba a casa después una larga ausencia, los pobladores de Kapilavastu lo esperaron ávidamente. Especialmente alborozado estaba el padre de Shakyamuni, Shuddhodana, el rey de Kapilavastu. Él extendió una alfombra roja para darle la bienvenida.

Cada árbol, cada camino y cada pulgada de Kapilavastu tocó las fibras del corazón de Shakyamuni. En sus ojos iban y venían los cuadros de su feliz niñez , su esforzados días juveniles, y la memoria de la noche cuando dejó el palacio para hacerse monje. Ante el gran público que se había reunido para ver al Buda, el hombre que una vez fue su príncipe Shakyamuni, explicó por qué él dejó Kapilavastu y empezó en su jornada para buscar “El Camino”, cómo logró la Budeidad, y de que trataba la Ley con la cual obtuvo la Iluminación. Sus palabras traían consigo una cordial preocupación por la felicidad de todos. Nadie había esperado que el príncipe de Shakyas fuera semejante y extraordinaria persona. Empezando con Shuddhodana, muchas personas se convirtieron al Budismo.

Especialmente dinámica fue la reunión del Buda con Rahula, el único niño nacido entre Príncipe Siddhartha y su esposa, Yashodhara. Rahula era sólo un bebé cuando Siddhartha había dejado el palacio. Él era ahora un buen adolescente. Después de su sermón, el Buda caminó directamente hacia él. Dando golpecitos en su cabeza, le preguntó, "Desea usted hacerse un monje para practicar Budismo"? Aunque el hijo pudo haber odiado a su padre por haber abandonado a la familia, había comprendido la gran estatura de su padre después de oír sus palabras. Rahula contestó resueltamente, "Sí. yo deseo hacerme un monje budista". Shakyamuni se lo confió a Shariputra y después de esto observó su crecimiento. Hijo del Buda como lo era, no era ni un poco arrogante y atentamente se consagró a la práctica en los lugares más discretos.

Renombrado como el que iba en la delantero en su discreta práctica, Rahula respondió totalmente el las expectativas de Buda.



A intervalos, el Buda visitó Kapilavastu para predicar la Ley. Como era el caso en Magadha, Koshala y Varanasi, el Budismo se hizo bastante próspero en Kapilavastu. Excelentes jóvenes se unieron al orden budista uno detrás de otro. Entre ellos, Ananda quien era conocido por su impresionante memoria. Él era primo de Shakyamuni y el hermano más joven de Devadatta. Nació en el día Shakyamuni logró la Iluminación bajo el árbol de Bodhi y se volvió su discípulo a la edad de veinte años. Al Buda le gustó muchísimo este joven discípulo, e hizo que Ananda le acompañase adondequiera que él fuese.

Atendiendo al Buddha, Ananda oyó más enseñanzas a lo largo de sus veinticinco años de servicio al Buda que cualquier otro discípulo. La memoria excelente de Ananda se hizo la figura central cuando los discípulos budistas empezaron la recopilación del las enseñanzas de Buda después de su muerte.

Había otro discípulo famoso que fue nombrado Upali. Antes de que se hiciera un monje, había sido un barbero, diferente a los otros discípulos que habían venido principalmente de Familias Brahmanes, comerciantes adinerados o nobles de la corte. El Buda entendió bien las dificultades que enfrentaba Upali y siempre le animó a pesar de su humilde pasado. Upali era tan sincero que nunca rompió los mandatos y estaba en la delantera observándolos.

Un monje en Kapilavastu llamado Aniruddha se volvió uno de los discípulos principales. Él fue regañado una vez que porque se adormitó en medio de una de las disertaciones del Buda. Él estaba tan avergonzado que se empeñó nunca mas cabecear. Cada vez escuchaba al Buda después de sus palabras, no importaba cuán cansado estaba o cuánto quería descansar, se esforzaba por mantener sus ojos bien abiertos y así mostrar su espíritu de búsqueda. Siguió haciendo esto durante mucho tiempo. Pero la fatiga en sus ojos lo privó finalmente de su vista. Sin embargo, aunque perdió su vista física, cultivó sus ojos celestiales con los que podía penetrar cosas con más precisión que cualquier otro discípulo.

A través de sus visitas a su país natal, Kapilavastu, el Buda atrajo una serie magnífica de discípulos capaces. Sin embargo, no se quedaba mucho tiempo. Su profundo deseo de extender el Budismo lo llevó seguir adelante, a viajar más allá, dondequiera que hubieran personas sufriendo.

FABULA: Los Hombres Ciegos y El Elefante

Tomado de Seikyo Times 3/78
Traducido y enviado amablemente por Gabriel Mazzei (SGIV)

Una vez, en un tiempo, un grupo de hombres ciegos fue ante su rey. El rey los miró y les dijo, "Porque ustedes son ciegos, ustedes no pueden ver mi hermoso palacio, los jardines llenos de flores o el cielo azul. ¡Que gran piedad! Yo realmente siento compasión por ustedes. Por favor díganme si hay algo que les gustaría tocar con sus manos."

Uno de los hombres ciegos caminó adelante y dijo, "Su majestad, hay una cosa que nos gustaría tocar de hecho. A todos nosotros les gustaría sentir un elefante."

El rey sonrió y les dijo, "yo le concederé su deseo". Él convocó a uno de sus sirvientes y entonces dijo, "Por favor traigan un gran elefante a mi palacio."

Llevó a los hombres ciegos al elefante y les dijo que pusieran sus manos en él, sintiéndolo en sus corazones. Los sirvientes llevaron a los hombres a la bestia y les permitieron estar de pie donde ellos desearan. Uno de los hombres ciegos tocó el tronco del elefante mientras otro puso sus brazos alrededor de una de sus piernas. Otro hombre ciego apretó sus manos contra el estómago del elefante mientras otro de sus camaradas acarició sus grandes orejas. Uno de los hombres dio un tirón a la cola del elefante mientras otro tiró de su colmillo.

Después de un rato el rey llamó a los hombres ciegos a su lado. "Bien, mis amigos," les dijo. "¿Basado en su experiencia hoy, podrían describirme, cada uno de ustedes, el elefante?

¿Qué tipo de animal es él?"

Uno de los hombres saltó adelante y dijo, "Sí, su majestad. Es sumamente grande y ancho como una pared". Probablemente era el hombre ciego que había apretado sus manos contra el estómago del elefante. "Oh, no", clamó otro hombre. "Él es largo y delgado y se desliza a lo largo como una serpiente". Probablemente era el hombre ciego que tenía agarrada la cola del elefante.

Los hombres ciegos restantes no estaban de acuerdo en absoluto con estas dos descripciones. Uno de ellos increpó, "!Oh, no!. Ustedes lo tienen todo a mal. Un elefante es largo y redondo y se parece un pilar. Estoy completamente seguro que yo tengo la razón". Él era el hombre que había envuelto sus brazos alrededor de una de las piernas del elefante.

"No, no" dijo uno de sus camaradas. "Yo hice un detallado y cuidadoso estudio de la bestia y puedo garantizar que es sumamente liviano. En lugar de decir que es un animal, yo siento que es más como una gran lanza". Era el hombre que había tirado al colmillo del elefante.

El hombre que había acariciado la oreja del elefante insistía que el animal se parecía a un gran abanico. El hombre ciego que había tocado el tronco del elefante, sin embargo, era inexorable en su aserción de que era un gran y largo animal, qué debía parecerse en algo una culebra pitón.

Los hombres ciegos empezaron a defenderse vehementemente, cada uno que insistía que él tenía la razón. Los sirvientes del rey rugieron con risas cuando oyeron las descripciones de los hombres ciegos e incluso el rey se rió entre dientes. El rey, sin embargo, era una persona inteligente y sensible de manera que no permitió que esa situación continuara. En cambio, llamó a todos sus hombres y les dio la siguiente lección.

"Todos nosotros hemos tenido una buena sonrisa de este episodio, pero la condición de los hombres ciegos debe decirles algo sobre nosotros mismos. Desgraciadamente, toda la humanidad se parece a estos hombres ciegos. Cada uno de nosotros tiene su propia visión limitada del mundo e insiste que lo que él ve y piensa representa la verdad absoluta, pero nada podría estar más lejano de la verdad. El único ser que conoce la verdad de vida es el Buda. Por consiguiente, todos nosotros debemos creer la sagrada ley que él nos enseñó. Si nosotros equivocamos parte de esa verdad, que lo es todo, entonces nosotros también estamos como estos hombres ciegos. El Budismo es la ley fundamental del universo; cada aspecto de la realidad está dotado de la Ley y nada puede escaparse de ello. Si nosotros podemos lograr la iluminación, nuestra visión limitada mejorará y nosotros podremos ver el todo del elefante en lugar de sólo una parte de él."

6.3.05

Las cosas no andan muy bien entre mi esposo y yo.

¿Tengo que insistir en este matrimonio? ¿O debería tener en cuenta el divorcio?
Diálogo del presidente Ikeda con el Sr. Suda, Sr. Endo y el Sr. Saito, responsables del Departamento de estudio de la Soka Gakkai, tomado de las Conversaciónes Sobre el Sutra del Loto Vol. 11, capítulo, la Revolución Familiar.
Tomado de Seikyo Criollo SGIV Feb. 2004

Suda: Detestar tanto a alguien, hasta el punto de no querer ver jamás a esa persona, es experimentar el “sufrimiento de tener que estar con aquellos que uno odia”. A veces pasa que dos personas se enamoran y se casan, pero al cabo de un tiempo, no pueden soportar siquiera verse la cara. Este conflicto quizá pueda resolverse con el divorcio, pero en algunos casos es conveniente examinar el problema como parte de nuestro karma, y hacer el esfuerzo de transformar el destino de raíz.

Presidente Ikeda: Esto es algo que sólo pueden decidir las partes involucradas. Nadie tiene derecho a decirle a alguien que se divorcie o que no se separe. Y nadie puede decirle a alguien que no tiene fe porque se ha divorciado. El divorcio es una cuestión de libre albedrío. Divorciados o no, lo importante es que ambos puedan ser felices y hacer su Revolución Humana. Lo más importante en la vida es la felicidad, ya sea que alguien se case o no, que tenga hijos o no. De eso se trata la fe, porque la felicidad existe dentro de nuestra propia vida.
Nacemos solos y morimos solos. Esta existencia es para que mejoremos y transformemos nuestra vida. Por eso necesitamos considerar a aquellos que nos rodean como “buenos amigos” que nos conducen a la fe y a nuestra superación. Y tomar todo como parte de nuestra práctica budista. Alguien le preguntó una vez al presidente Toda: “Las cosas no andan muy bien entre mi esposo y yo. ¿Tengo que insistir en este matrimonio? ¿O le parece que debería tener en cuenta el divorcio?”. Y él replicó: “No puedo decirle qué hacer con respecto
a su matrimonio. No puedo decirle que se separe ni que no lo haga. Lo único que, sí, puedo sugerirle es que transforme el karma que la ha llevado a relacionarse con un esposo así, porque si no cambia este punto, aunque se divorcie, estará sujeta a repetir el mismo sufrimiento en el futuro. Y si va a tener que sufrir de todas formas, tal vez no sea demasiado tarde para hacer algo por su karma mientras dure su matrimonio actual”.1

Endo: Personalmente, creo que cuando hay hijos de por medio, los padres deberían considerar cuidadosamente qué opción elegir, ya que sus decisiones pueden exponer a los niños a cierto sufrimiento...

Saito: Presidente Ikeda, una vez alguien le hizo una pregunta, y usted respondió: “Que una pareja se divorcie
o no, es una cuestión personal, y son las dos personas las que tienen que tomar la decisión. Pero lo importante es recordar lo que enseña el Budismo: que nadie puede construir su propia felicidad a costa del sufrimiento ajeno. Esta debería ser la base para ponderar estos asuntos”.

Presidente Ikeda: Lo ideal es que los padres de un niño se lleven bien. Pero si no congenian y terminan divorciándose, eso no necesariamente significa que a los hijos les vaya mal en la vida. Hay muchos casos en que los hijos se convierten en excelentes adultos, precisamente por la adversidad que han debido pasar de niños.

Suda: También hay personas que, luego de un divorcio, vuelven a formar un nuevo matrimonio y alcanzan una felicidad inimaginable...

Presidente Ikeda: La clave está en que nos examinemos francamente con sinceridad y en que hagamos nuestra revolución humana en el sitio donde nos encontramos. Desde ese punto de vista, debemos tomar nuestras propias decisiones. Mientras tengamos una fe sólida como la roca, seremos felices sin falta. Pase lo que pase, mientras nuestra fe nos inspire a seguir avanzando hacia el logro del Kosen-rufu sin abandonar la práctica, finalmente seremos personas felices y victoriosas. Esto es lo que debemos comprender.

Suda: Entiendo...
Presidente Ikeda: Pero si alguien se divorcia, más que lamentarse melancólicamente del pasado, sería fantástico que pudiera tomar la experiencia como una valiosa lección y trabajara por el kosen-rufu con redoblado compromiso. Espero que las personas que están cerca de alguien en esta situación brinden cálido apoyo. Y también espero que las personas que se han quedado solas a cargo de un hogar no se sientan alejadas del resto del mundo, y que abran su corazón para crear un círculo de amigos mucho más grande. Lo cierto es que casi ningún matrimonio es ciento por ciento exitoso. ¡Algunos exageran diciendo que el noventa y nueve por ciento de las parejas no es feliz!
En realidad, muchas familias que, vistas desde afuera, parecen tenerlo todo, en realidad pasan bastantes problemas. Creo que fue el ensayista francés Montaigne el que dijo: “Hay apenas menos fastidio en el gobierno de una familia que en el de un país entero”.2

Endo: ¿Es sano que las parejas peleen?

Presidente Ikeda: ¡Bueno, tener energía suficiente para discutir puede ser visto como una señal de buena salud! Cuando dos personas que forman una relación tienen estados de vida semejantes, es natural que, de tanto en tanto, entren en alguna discusión. Por otro lado, si uno de los dos piensa que el otro es como un chico, que está con un berrinche y no sabe lo que hace, es probable que la discusión no llegue a mayores, porque los estados de vida de ambos son bastante diferentes. Sería fabuloso poder convivir alegremente, disfrutando la vida hasta el punto de tomar las ganas de pelear del compañero como señal de buena salud, y como prueba de que está “vivo y enérgico”. Cuando uno establece un estado de vida así de amplio, hasta la cacofonía de las críticas le parecen como un dulce trinar de aves.

Presidente Ikeda: De todas formas, lo importante es el amor, la benevolencia, la solidaridad. A partir de este sentimiento, lo único que cabe hacer [frente a una discusión] es sentarse juntos a hacer daimoku, con la mirada puesta en un noble ideal, y esforzarse por construir una felicidad verdadera. Hasta las personas casadas en algún momento fueron desconocidas entre sí. Así que, sin paciencia y esfuerzo por comprenderse, no es lógico ni probable que las cosas marchen bien. Para construir una vida juntos hace falta proteger el hogar, trabajar, educar a los hijos… Es decir que hacen falta paciencia y resistencia. La paciencia es indispensable para ser feliz. Hay muchos que sueñan con conocer la felicidad, sin tener que desarrollar paciencia. Pero esto es como un sueño. Y un sueño es sólo eso: ilusión. Sería como soñar con una vida fácil e infantil.
Creo que esta clase de ilusión es la que hace naufragar tantos matrimonios. La búsqueda de esta clase de felicidad sólo puede hacernos infelices. Lo importante es hacer el esfuerzo de construir serenamente algo juntos. De este empeño va surgiendo el amor. El amor verdadero es querer estar junto a la otra persona durante toda la eternidad. El matrimonio verdadero es cuando uno lleva veinticinco años viviendo con una persona, y siente un amor aún más profundo que cuando recién se conocieron. El amor se vuelve más profundo… Es un sentimiento que va mucho más allá de la simple afinidad o el rechazo.

Suda: Para ser feliz, entonces hay que tener paciencia. Este punto es algo clave.

Presidente Ikeda: La vida diaria se compone de realidades. Así que es necesario ganar dinero suficiente para mantener a la familia. Y en el caso de un hombre, es muy importante saber escuchar el punto de vista de la mujer. También es fundamental decirse cosas lindas, elogios y palabras estimulantes, cuando se está en el hogar. ¡No importa por qué motivo uno elogie a su pareja, mientras realmente lo haga! Nada se logra señalando los defectos del otro sin cesar. ¡Es una tontería actuar así!

Notas
1 Toda Josei Zenshu, vol. 2, pág. 283-284.
2 The Macmillan Book of Proverbs, Maxims and Famous Phrases, edit. por Burton Stevenson. Macmillan Publishing Company, Nueva York, 1948, pág. 757.

19.2.05

D I Á L O G O M a r z o 2 0 0 4

Enviado por Marce SGI AR a la lista GenteSoka. 18 Feb 2005
Descubriendo mi valor en vez de buscar mis fallos.
No importa lo que esté pasando, si las circunstancias son favorables o no, lo que importa es que ahora con la acción correcta estoy provocando el cambio de mi realidad. Y como dice el Pte. Ikeda, no habrá una sola adversidad que no podamos superar. Partiendo de que somos seres maravillosos únicos e irreemplazables, no perdamos más tiempo en buscar los fallos, en lamentar lo que no hemos hecho. Valoremos más nuestra vida, todo aquello que hacemos para cambiar y mejorar. Cuando nuestro corazón palpita con ira frente a las injusticias que vemos en el mundo, pensemos en cuántas veces nos preocupamos por aliviar el sufrimiemto de las personas de nuestro entorno más próximo. Enfoquemonos más en todo lo positivo y creativo que hacemos en cada momento y dejemos a un lado comentarios como: `si hago tal pero todavía no he hecho cual'. El valor aparece cuando hacemos, cuando actuamos, por la felicidad propia y por la de los demás.
Qué ocurre cuando aparecen los obstáculos.
Las adversidades pueden aparecer como funciones negativas, pero son la oportunidad para traspasar nuestro límite. La negatividad aparece de forma muy sutil y nunca nos toca a la puerta diciendo "aquí estoy". Su función es impedir que seamos felices y que no logremos nuestros objetivos, restándonos energía para tomar acción correcta hacia lo que en verdad queremos. Pero si tocamos a su puerta, tomando la postura intrépida de un león rey, majestuoso y enérgico, al que nada ni nadie puede vencer, provocamos que este "demonio" (función negativa) interior, o exterior, tenga miedo de nosotros, se aleje y hasta desaparezca. Para traspasar estos límites, debemos crear una acción o causa interna tal, que genere la reacción para que se manifieste lo que deseamos. Provocar esa acción es en sí la simultaneidad de causa y efecto.La causa interna es uno de los diez factores que rigen la vida según el budismo.
Uno, dos, tres, Acción.
Imaginemos que nuestro deseo más profundo es viajar dirección al mar y sin embargo la carretera que tomamos nos lleva hacia la montaña. Vemos un paisaje de picos escarpados, nos sentimos mal y frustrados. Al no haber una coherencia entre lo deseado y la acción emprendida, el efecto que recibimos es el contrario, generando así un estado de sufrimiento. Aunque hayamos recorrido muchos kilómetros, nuestro deseo que es fuerte, se manifiesta en nuestro corazón: de repente vemos una flecha indicativa de cambio de sentido que nos indica el camino hacia el mar. Con el coraje de un león "damos un volantazo" y nos ponemos en marcha hacia nuestro destino. Ese momento de `cambio de dirección' determina y transforma nuestra realidad al provocar la causa interna, creando una unión entre el deseo y la acción correcta, comenzando el proceso de la coherencia de principio a fin. En ese "volantazo", ese momento de cambio de dirección, es donde estamos traspasando nuestro muro y rompemos nuestros límites. Henri Bergson escribió: "Crear el futuro requiere acciones preparadas en el presente".1 Si seguimos el camino aun sabiendo que no vamos hacia el mar y justificamos esta decisión diciéndonos a nosotros mismos que, después de todo, no es tan desagradable el paisaje, no estaremos enfrentándonos al muro que nos impide realizar nuestro sueño. Cuando decimos: ¡basta ya! de ir en dirección contraria a donde en realidad quiero ir, emerge un Yo renovado lleno de vitalidad, convicción, esperanza y sabiduría; y manifestamos el Buda que llevamos dentro siendo la manifestación viviente de Nam-myoho-rengue-kyo.
Nuestro valor.
Asimismo, los caminos que escogimos en un pasado han sido valiosos, aun habiendo tomado carreteras que nos han llevado a destinos que no eran los deseados han contribuido y nos han enseñado a discernir aquello que no queremos, a vencer sobre las adversidades, a conocer otros paisajes, otras personas y sobre todo a conocernos mejor a nosotros mismos. No nos olvidemos jamás de todo lo que hacemos cada día en nuestra Revolución Humana para ser mejores personas, esforzándonos en la familia, con los amigos, en el trabajo y para con nosotros mismos. Creando valor en nuestro entorno y en la sociedad. La felicidad es un derecho intrínseco al ser humano y el budismo de Nichiren Daishonin nos ofrece la gran oportunidad de manifestarla aquí y ahora. No esperemos más, pongamos nuestros motores en marcha y ¡a por todas!
Gosho
"¡Que todos los seres vivos seamos de verdad el Buda de la verdadera entidad de todos los fenómenos es algo maravilloso, es algo insondable!"
(GoshoZenshu, pag. 7141)
Bergson, Henri: Mind-Energy: Lectures & Essays (La energía vital: Macmillan and Co., Lid, 1920, pág.13. Conferencias y ensayos), trad. Al inglés por H.Wildon Carr, Londres,